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Carmen Lumbierres

Manda ella

La señora que se asombra de todo, que viste siempre monocromática, que saluda a todo el mundo como la novia después de la ceremonia, con el mismo entusiasmo y la misma cara de inocencia, que defenestra secretarios generales con una precisión suiza ha vuelto a demostrar que ella es el presente y el futuro del Partido Popular. La menospreciaron, le atribuyeron toda la capacidad a su jefe de Gabinete, que había tenido grandes éxitos con José María Aznar pero que salió en 1998 del entorno presidencial tras numerosas peticiones de cese de dirigentes del PP, de varios ministros y de sus entonces socios parlamentarios de la entonces CIU, que responsabilizaban al portavoz de la mala imagen del Ejecutivo y de su incapacidad para vender los logros del Gobierno.

Esa misma persona volvió a dirigir un gabinete de presidencia 22 años después, con una nueva cara al frente, muy desconocida para el gran público, y aunque claramente se ven los rasgos de Miguel Ángel Rodríguez en cada movimiento de la presidenta Ayuso, solo hay que recordar la falta de escrúpulos para destruir al doctor Montes por el que fue condenado con un delito de injurias graves en su momento, y el trato que reciben ahora los discordantes con su política sanitaria o su gestión residencial. Pero el éxito de Ayuso ante el público en general, y también en el interno, no es solo obra de otra persona. Cualquier otra cara no hubiera conseguido el poder que más que acumular, imbrica con desparpajo, desde corrientes mediáticas a empresariales y judiciales, derechas tradicionalistas de toda la vida aliadas con los perseguidores del beneficio a toda costa han encontrado la apoderada que defiende sus intereses y al mismo tiempo obtiene casi el 45% de los votos totales, con un carisma más propio del peronismo que del trumpismo.

Aunque ella también juega a los hechos alternativos y presenta el mismo menosprecio a lo público y al interés general, lo hace desde una pose de señora protectora que reparte Macmenús a los niños sin posibilidades de comprar comida decente como Eva Perón lo hacía con la entrega multitudinaria de juguetes. Capaz de que cualquier empleado que apenas alcanza el salario mínimo interprofesional se sienta identificado con ella que cobra 103.000 euros al año y está al servicio de los poderosos. No hay líder autonómico con aspecto de esforzado funcionario del grupo A que pueda con ese torrente sin complejos que es Díaz Ayuso también dentro del propio partido, que agrupará en torno a ella siguiendo el mismo modelo de la Comunidad de Madrid a todo aquel descontento con el pasado del partido, a aquellos que sienten que es mucho lo debido y nunca recibido, y esos son legión.

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