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El objetivo de eliminar la hepatitis C en Galicia en 2023 se retrasa año y medio debido al coronavirus

Así lo indica el especialista en Patología Infecciosa, el doctor Luis Morano | Expertos en enfermedades hepáticas se reúnen en Galicia

Técnica para detectar y sanar la hepatitis C. | // MARTA G.BREA

En Galicia, entre 2.000 y 3.000 personas tienen una infección activa de hepatitis C pero aún no lo saben. Especialistas reunidos en la Semana de las Enfermedades Hepáticas, que se celebra estos días en los diferentes hospitales gallegos, abordan esta problemática, entre otras. Como indica el doctor Luis Morano, de la Unidad de Patología Infecciosa del Álvaro Cunqueiro, “en seis años más de 8.000 pacientes han recibido tratamientos muy eficaces en Galicia, con un éxito del 97,2%”. ¿A qué se debe entonces que entre 2.000 y 3.000 personas aún no hayan sido diagnosticadas? “Hay un porcentaje importante de infectados no tratados porque algunos fueron diagnosticados hace años pero el paciente abandonó el tratamiento o quedó pediente de consulta, en otras ocasiones se pidió una analítica y después no se confirmó, algunos desconocen totalmente su situación y también hay casos de personas con un riesgo importante de hepatis C sin diagnóstico”.

Según un informe elaborado en centros de atención primaria en toda España, el cómputo en el país sería de 70.000 infectados “de los que un tercio no tiene conocimiento de su infección”. Dos tercios de los no incluidos en los diagnosticados serían “pacientes que no siguieron los tratamientos médicos o que no han tenido nunca contacto con el sistema sanitario”. Esta Semana de las Enfermedades Hepáticas tuvo su jornada inaugural en Pontevedra, ayer se celebró en Vigo y hoy llega al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.

Entre los datos aportados, se destaca que Galicia se encuentra en vías de eliminar la hepatitis C. El objetivo de la OMS pasa por lograr esta meta en 2030. Después de Islandia, España es el país con mejor pronóstico en ese sentido. Apunta el doctor Luis Morano que España —incluida Galicia— pretendía conseguir el objetivo de eliminación en 2023. “Eso implicaría tener diagnosticados al 90% y en tratamiento al 80%”, indica el especialista sobre qué se entiende por eliminación. Pero la meta “se retrasa al menos año y medio debido al impacto del coronavirus”. Se ha retomado el impulso con acciones como un decálogo contra la hepatitis C. Pero tras la pandemia “se redujo el número de nuevos diagnósticos y tratamientos”.

Admite este especialista que “pueden aparecer enfermedades hepáticas graves por el retraso del tratamiento y el diagnóstico, porque el COVID ha consumido recursos de atención sanitaria que se han derivado de patologías como las hepáticas”.

El virus de la hepatitis C solo se puede contraer a través de otra persona que lo tenga. Con la implantación en Galicia en los últimos seis años del plan estratégico para la eliminación de la hepatitis C esas más de 8.000 personas han sido tratadas con una cura superior al 97%.

Un trabajo de la sección de Digestivo del área sanitaria de Pontevedra “usó una herramienta de inteligencia artificial para buscar pacientes con prueba positiva pero que no han recibido tratamiento”. Más de 400 personas estaban en esa situación. Algunas habían sido tratadas con ensayos clínicos, otras habían fallecido. Pero en 114 se verificaba que tenían activa la hepatitis C y no recibían tratamiento. El Sergas planea llevar esta herramienta a todas las áreas “para localizar a los diagnosticados que aún no han sido tratados”. Ante esta situación, el doctor Morano considera que “se necesita una labor de educación para ver los factores de riesgo y se realicen pruebas de hepatitis C”, con cuestionarios en las consultas de atención primaria y especialistas.

Prevención con vida saludable

Para una prevención de las enfermedades hepáticas los médicos recomiendan un estilo de vida saludable que evite el sobrepeso y la obesidad. También apuestan por la vacunación universal contra la hepatitis C, o contra la hepatitis A en las poblaciones en las que sea necesario.

En esta Semana de las Enfermedades Hepáticas, con organización de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, también se alerta sobre el siguiente dato: entre el 25 y el 30% de los adultos tienen infiltración grasa en el hígado. El hígado graso obedece al sobrepeso, la obesidad, las alteraciones de peso. Pero en las jornadas también se abordan otras dolencias relacionadas con este órgano, como la hepatitis autoinmune —donde el sistema inmunitario identifica el tejido hepático como no propio y lo ataca—, las hepatitis virales, o hasta el cáncer hepático primario. Los transplantes hepáticos se realizan en Galicia en el CHUAC y en Santiago.

El doctor Morano aclara que el hígado “no alterará la expectativa de vida”. Pero añade que entre el 3 y el 4% de los que lo sufren padecerán esteatohepatitis —fenómeno de muerte de células hepáticas—. Tras la esteatohepatitis corren el riesgo de desarrollar fibrosis, considerada como enfermedad hepática terminal. Y a su vez, esa fibrosis puede llevar al cáncer hepático primario. Deja claro el especialista que se trataría de “un porcentaje muy pequeño dentro de las personas que tienen esa infiltración de grasa en el hígado”.

El hígado graso obedece a “estilos de vida poco saludables, también puede venir por el alcohol”. En estos casos, “ante la falta de fármacos eficaces se opta por la reducción de peso”.

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