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La Opinión de A Coruña

¿Contagiado por tocar un patinete?

Un hombre relata su rocambolesca forma de contagiarse de viruela del mono, supuestamente al utilizar uno de estos vehículos

“No, no he participado en ninguna fiesta sexual”, aclara Mei antes de iniciar el hilo en el que relata la rocambolesca e insospechada forma por la que se contagió de la viruela del mono. “Vais a flipar cuando sepáis cómo lo he pillado”, advierte en la publicación.

Ni un tatuaje, ni una fiesta sexual con conductas de riesgo son los motivos por los que este joven fue diagnosticado como contagiado de monkeypox en España. Según el relato de Mei, hace tres semanas las altas temperaturas le llevaron a aparcar la bici durante una temporada y buscar métodos de movilidad que le permitiesen desplazarse sin el esfuerzo que requiere el pedaleo.

“Contacté con un chico por Wallapop que vendía un patinete eléctrico”, explica. “Me explicó todo lo que tenía que saber del patinete y me dejó probarlo durante quince minutos por la calle”, recuerda Mei. Tomada la decisión de comprar el patinete, terminaron la compraventa y se despidieron. Una semana después del intercambio, el joven empezó “a tener fiebre y dolores musculares”. Un malestar que relacionó “inmediatamente” con el coronavirus y que le llevó a realizarse tres test PCR. Todos dieron negativo.

Pasados unos días sin mejoría, Mei regresó a la nave en la que trabaja y observó que las ruedas del patinete habían perdido presión. Tras consultar con el vendedor sobre la frecuencia con la que debía hinchar las ruedas, este le contó que había sido diagnosticado con viruela del simio. “Ahí se activa mi alarma”, reconoce Mei en su hilo de Twitter.

“¿Puede ser que me haya contagiado en un contacto de 15 minutos en el que solo nos hemos saludado dándonos la mano?”, se preguntaba Mei. Tras acudir a Urgencias, Mei dio positivo en monkeypox. Según ha contado él mismo, “el contagio más probable, dado que mi vida no ha sufrido variaciones, es que el virus acabara en mis mucosas tras impregnarme de él en las empuñaduras del patinete”.

Mei admite estar “alucinando con lo rocambolesco” de su contagio y recomienda “precaución”. Además, ha aprovechado para recordar que “no se trata de una enfermedad de gais” después de las recomendaciones sobre conductas sexuales realizadas por la Organización Mundial de la Salud y los datos que hablan de que los principales afectados por la viruela símica son hombres que mantienen sexo con hombres (HSH). En su testimonio, Mei ha animado a reciclar los “geles desinfectantes” porque “pueden ser claves para la salud”.

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