Urgencias atiende cada semana a una docena de menores gallegos por intoxicaciones etílicas

El 061 se movilizó 620 veces el año pasado, la segunda cifra más alta de la década

Desde 2011 se registraron unos 6.200 casos

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C. Villar

El alcohol es la sustancia más consumida por los jóvenes, pese a las posibles consecuencias “irreversibles” que estudios internacionales asocian a su ingesta en edades tempranas, y los gallegos no son una excepción. Tres de cada cuatro estudiantes de enseñanzas secundarias de entre 14 y 18 años lo probaron alguna vez y casi en la misma proporción admiten haberlo consumido en el último año. Para seis de cada diez, la relación es más habitual, ya que reconocen haber bebido en el último mes en la última encuesta en el colectivo realizada por el Plan Nacional sobre Drogas. De hecho, uno de cada cuatro adolescentes gallegos no solo ha flirteado con las copas, sino que lo ha hecho hasta el punto de emborracharse en los 30 días precedentes a la entrevista, en torno a 27.000.

En algunos casos, los excesos en esos episodios culminan en intoxicaciones etílicas agudas que obligan a intervenir a los servicios de urgencias e incluso se producen en menores de edad, que tienen vetado completamente el consumo por la legislación gallega. En Galicia, la Fundación Urxencias Sanitarias-061 se tuvo que movilizar hasta en 620 ocasiones a lo largo del año pasado para atender casos que en sus extremos más graves pueden llegar al coma etílico.

Intoxicaciones etílicas.

Intoxicaciones etílicas. / Hugo Barreiro

Aunque la cifra es casi un 10% inferior a la registrada un año antes —cuando la comunidad batió todos los récords con 686 casos— y supone la primera bajada después del continuo ascenso que se produce desde 2020, la cantidad aguanta como la segunda más elevada desde 2011, el año en que se aprobó una legislación más restrictiva en Galicia, que antes vetaba solo las bebidas destiladas, pero permitía las fermentadas (cerveza o vino). Desde entonces, se registraron unas 6.200 intervenciones similares del 061 a pesar de que el alcohol quedó prohibido del todo en menores y constituyen infracciones a la ley tanto el consumirlo como el facilitárselo a los jóvenes para que lo hagan. De hecho, la Policía autonómica denunció el año pasado a 51 de adolescentes por consumo de alcohol y en otra veintena de ocasiones los que estuvieron en el punto de mira fueron los establecimientos que les facilitan la sustancia pese a la normativa. Cuando el Plan Nacional sobre Drogas les pregunta a los estudiantes cómo se hacen con el alcohol, la mayoría indica que lo consiguen por su propia cuenta y, en el caso de menores, aducen que lo logran con la colaboración de algún intermediario.

Uno de los focos de consumo de los jóvenes y un contexto en el que tienen lugar los atracones, que tanto preocupan a los expertos, son los botellones. Aunque la edición más reciente del ESTUDES no detalla datos al respecto, el anterior revelaba que uno de cada tres estudiantes participa en estos encuentros y no todos son mayores de edad. Un 17% de adolescentes de 14 años admitió esta práctica en los últimos doce meses, e incluso los hay más jóvenes y también son víctimas de intoxicaciones etílicas.

Abordar el botellón se halla entre los objetivos del Proxecto de lei de protección da saúde das persoas menores e prevención de conductas adictivas impulsado por el Gobierno gallego, paralizado por las elecciones. Si el PP repite, lo más probable es que prosiga su tramitación. El borrador recoge que la Xunta multará a concellos que toleren el botellón.