La princesa Amalia, heredera al trono de Países Bajos, ha reaparecido al público tres semanas después de recluirse en la casa de sus padres, el rey Guillermo Alejandro y Máxima, en La Haya, ante los temores de un posible ataque o secuestro.

Acompañada de sus padres y sus dos hermanas, Alexia y Ariane, la joven de 18 años ha asistido este viernes a una exposición fotográfica sobre la vida de su bisabuela, la reina Juliana, en la capital neerlandesa, Ámsterdam. Sin embargo, la familia real no ha accedido a responder preguntas sobre la situación de la princesa Amalia después de que a mediados de octubre se informase de que permanecía recluida en una residencia de la familia, una situación “muy difícil” de explicar para el propio rey Guillermo Alejandro.

Ya en septiembre el diario neerlandés De Telegraaf informó de que el equipo de seguridad de la princesa se había reforzado, después de que su nombre, así como el del primer ministro, Mark Rutte, aparecieran en unas conversaciones interceptadas a varias personas que supuestamente estarían relacionadas con el hampa.