Donde hay confianza

12.06.2017 | 00:31

Hace muy pocos años las clases modestas eran alguien en el mercado financiero porque contaban con un instrumento como las cajas de ahorro: entidades de crédito sin ánimo de lucro y con una finalidad social. Hoy las clases modestas y medias ya no son nadie en el mercado financiero.

Hace unos años Galicia era alguien en el mercado financiero con las citadas cajas de ahorro, de marcado carácter territorial, y robustos bancos de tamaño medio como el Banco de Galicia, el Banco Gallego, el Banco Etcheverría o el Pastor. Hoy Galicia ya no es nadie en el mercado financiero.

Hace unos años los trabajadores de los bancos -bancarios, que no banqueros- tenían un trabajo seguro y dignamente remunerado, especialmente en las cajas que, al no tener ánimo de lucro, se podían permitir remunerar mejor y ofrecer mejores condiciones laborales a sus empleados, lo que influía positivamente en la situación laboral del resto del sector. Además, los bancarios rendían notables servicios a los clientes en el fomento del ahorro o en la inversión razonable y, en general, con un valioso asesoramiento que generaba confianza. Amén de llegar con sus servicios a los rincones más apartados del país, cosa muy de agradecer en Galicia, de población tan dispersa. Hoy los bancarios son tan precarios como los demás, han visto caer sus salarios, se han deteriorado muchísimo sus condiciones laborales, han sido utilizados como colaboradores en estafas y fraudes a los clientes y ellos mismos, como en el caso del Popular-Pastor, han sido pasto de la especulación y del engaño. ¿Cuántos son los trabajadores del Popular y del Pastor que han sido estimulados, si no presionados, a comprar acciones de su banco, incluso facilitándoles créditos blandos para ello, y ahora lo han perdido todo, perderán hasta su puesto de trabajo e incluso quedarán endeudados con las entidades que los engañaron, mientras los gestores abandonan el barco y el banco bien forrados?

Siempre se dijo que la raíz del negocio bancario es la confianza. ¿La confianza? ¿Quién, con sensatez, se puede fiar hoy de un banco, pequeño o grande? Se ha abusado de la confianza y es este abuso el que hace verdad aquello de que "donde hay confianza da asco".

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