La dueña del edificio 65 de la Torre alega que da tiempo a los vecinos para que se muden

Solo cinco inquilinos tienen derecho a quedarse en su vivienda tras la venta del inmueble porque sus contratos son anteriores a 1988 - El resto, otras 28 familias, tendrán que abandonar sus pisos según vayan venciendo sus acuerdos

11.08.2016 | 13:07
La dueña del edificio 65 de la Torre alega que da tiempo a los vecinos para que se muden

La propietaria del edificio del número 65 de la calle de la Torre, Torre 65, del Grupo Herculina, asegura que no está apurando a los inquilinos a los que ya les ha vencido el contrato para que se vayan. En el inmueble viven de alquiler 33 familias y todas, salvo cinco que tienen un contrato anterior a 1988, tendrán que abandonar sus viviendas según vayan venciendo sus acuerdos, ya que la nueva propietaria les ha anunciado que no se los renovará. Según fuentes de la inmobiliaria, su objetivo es hacer reformas en la propiedad, rehabilitarla y, posteriormente, poner las casas a la venta.

La propietaria de los pisos asegura que, a las familias a las que les ha caducado el contrato se les ha dado una prórroga para que encuentren otra residencia y para que hagan la mudanza y que, a las demás, se les ha notificado con tiempo que su contrato de arrendamiento no se volverá a renovar automáticamente, como hasta ahora. Los vecinos afectados se quejan por verse en una situación completamente inesperada, ya que, algunos de ellos llevan viviendo en el número 65 de la calle de la Torre cincuenta años y creían que esa seguiría siendo su dirección para el resto de sus días. Defienden que sus rentas son actualizadas, que pagan un alquiler normal para la zona -en algunos casos de más de 400 euros- y que lo único que diferencia a las familias afectadas de las que no lo son es una fecha. El caso de María Dolores Otero, por ejemplo, refleja la importancia de los años en este caso, ya que reside en el inmueble desde hace medio siglo, pero no siempre lo ha hecho en la misma vivienda. Su contrato era indefinido, como se hacían antes de 1988 este tipo de convenios, pero por motivos de salud tuvo que cambiarse de casa. Eligió quedarse en el mismo edificio y adaptar su nuevo hogar a sus necesidades.

El nuevo acuerdo tiene fecha de inicio y de final, así que, como casi todos los demás inquilinos, tendrá que marcharse del inmueble.

La propietaria del edificio asegura que todavía no ha decidido cuál es el proyecto que va a desarrollar en este bloque de viviendas y tampoco tiene una fecha marcada para iniciar las obras o una previsión de cuándo pondrá los pisos a la venta tras la reforma. Y es que se hizo con el inmueble "hace menos de dos meses" y todavía no ha solicitado los permisos correspondientes al Concello para iniciar las obras.

Los vecinos afectados por la venta del inmueble se quejan, además, de que han invertido en sus casas para adecentarlas y que nadie les ha hablado de devolverles el dinero de estos trabajos. Cuando firmaron sus contratos de alquiler, aseguran que lo hicieron con el convencimiento de que no se produciría una situación como esta.

Los inquilinos denuncian, además, que hay personas mayores en el edificio obligadas a hacer una mudanza que no entraba en sus planes.

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