El modelo coruñés de supermanzana

El plan de movilidad de 2011 para A Coruña establecía Ciudad Vieja y Pescadería como la zona en la que se ensayaría la restricción del tráfico en calles interiores que aplicará Barcelona

24.08.2016 | 10:36
Delimitación de la supermanzana piloto del plan de movilidad coruñés de 2011.

Los barrios de Pescadería y Ciudad Vieja serían los primeros en probar el modelo de movilidad basado en supermanzanas que planteaba el Gobierno local coruñés en 2011. Ese mismo sistema, que ahora ensayará Barcelona el próximo mes, debía demostrar en el casco histórico de A Coruña la posibilidad de limitar el tráfico a las calles exteriores de la zona, para lo que se aprovecharía que gran parte de las vías existentes ya son peatonales. Pero el proyecto incluía además la supresión de la circulación en San Andrés, donde tan solo se permitiría el paso a los autobuses públicos y las bicicletas

Cuando en 2011 el Gobierno local de PSOE y BNG dio a conocer el Plan de Movilidad Sostenible encargado a la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona se aseguró que el modelo de supermanzanas que contenía este proyecto era viable en A Coruña, pese a la importante modificación del tráfico que suponía. El sistema crea divisiones en la ciudad de 400 metros de lado, en las que el tráfico principal discurre por las calles periféricas, mientras que en las interiores tan solo tienen derecho a circular los residentes, el transporte público y los servicios de abastecimiento.

Este mismo modelo es el que el Ayuntamiento de Barcelona ensayará el próximo mes en el barrio del Poblenou, en el que se situará la supermanzana piloto del plan de movilidad que la misma empresa diseñó para esta ciudad. En el caso de A Coruña, el equipo dirigido por Salvador Rueda eligió en 2011 los barrios de Pescadería y Ciudad Vieja como los idóneos para conformar la supermanzana con la que se pondría en práctica el modelo de movilidad que luego se extendería al resto de la ciudad.

Para justificar esta elección, el plan aludía a que se trataba al mismo tiempo de una de las zonas "con mayor necesidad de recuperación de espacio público", así como con "mejores posibilidades" para la aplicación de este sistema. Aunque el documento no lo menciona, hay que tener en cuenta que gran parte de las calles de ambos barrios son peatonales, de forma que la mayor parte del tráfico ya discurre por las vías exteriores.

La delimitación efectuada no se corresponde sin embargo con la extensión real de Pescadería, ya que la supermanzana diseñada tenía su límite en el eje formado por las Rúas Nueva y Alta, cuando el barrio termina en realidad en Juana de Vega. Los datos recabados sobre este espacio urbano reflejaban una densidad de población de entre 100 y 300 habitantes por hectárea, aunque en algunos puntos se alcanzan los 500. Un tercio de los residentes son mayores de 65 años, mientras que el porcentaje de menores de 25 años es muy bajo.

Los edificios más altos se concentran en la fachada marítima del Orzán y Zalaeta, así como entre San Andrés y plaza de España y el entorno del Obelisco, de forma que la altura media de la zona es de 3,72 plantas. El estudio revelaba además que se trata de un espacio urbano compacto, en el que en algunos puntos se supera el nivel recomendado y se carece de lugares para la estancia de los ciudadanos, aunque se advertía que la peatonalización de calles que implica el modelo de supermanzanas aumentaría el número de esos espacios.

Reformas

A pesar de considerar que este sistema "se adapta a las características de la trama de A Coruña", los autores del plan advirtieron que algunas calles de la ciudad deberían ser reformadas para hacer viable la puesta en marcha de supermanzanas en su entorno. Los criterios empleados fueron la reducción al mínimo de los espacios para peatones y de los carriles bus, ya que entonces aún existía el que unía Federico Tapia con Panaderas. También se planteaba el ensanchamiento de las aceras hasta los 2,5 metros siempre que fuera posible y la reducción de los carriles de circulación hasta esa misma anchura, además de la supresión de las medianas de las calzadas y, en algunos casos de plazas de aparcamiento.

Otra propuesta era que todos los carriles para bicicletas estuvieran separados del resto del tráfico cuando coincidieran con el paso de autobuses, así como la utilización de franjas de servicio para proteger el carril bici en las que situarían paradas de bus, mobiliario urbano y aparcamientos de coches y bicis.

De acuerdo con estos criterios, para la supermanzana de Pescadería y Ciudad Vieja, el plan de movilidad proponía que la calle San Andrés se convirtiera en peatonal mediante la instalación de una plataforma única, al estilo de la ya existente entre la iglesia castrense y Panaderas.

Pero, al contrario de lo aplicado en ese tramo, el plan sugería que tan solo pudieran circular autobuses y bicicletas a lo largo de todo el trazado de la calle, en la que los peatones tendrían prioridad por tratarse de una vía con una clara vocación comercial y próxima a otras con esa misma función.

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