Expertos gallegos en pillar tacógrafos trucados

Un equipo de 35 agentes de la Guardia Civil de Tráfico vigila las infracciones de los tranportistas en Galicia - La Xunta abrió el año pasado más de 5.800 expedientes al sector

22.05.2016 | 17:54
Responsables del equipo de la Guardia Civil de transportes muestran mecanismos para manipular tacógrafos.

Un camión que lleva mercancía de A Coruña a Barcelona sin rebasar los 90 km/h en 10 horas -el tiempo máximo de conducción diaria para el transporte profesional- tan solo recorrería 900 kilómetros. Por lo que la empresa tendría que contratar a un segundo conductor si quiere que la mercancía llegue a su destino -a 1.200 kilómetros de distancia- el mismo día. Pero en situaciones como esta, es donde surge la picaresca y la competencia desleal de las empresas de transporte que llevan a sus empleados a incumplir los tiempos de conducción y descanso y a manipular los tacógrafos para que la infracción no quede registrada. Los infractores se las ingenian para burlar la norma con mecanismos como interruptores, mandos a distancia o imanes. Estos últimos no solo permiten alterar la señal del tacógrafo analógico que registra los datos de horas de conducción y descanso, velocidad y kilómetros recorridos, sino también en el digital, obligatorio desde 2006 y que imprime esta información en papel. El imán, colocado entre la caja de cambios y el tacógrafo digital, distorsiona el campo magnético del sensor de movimiento del tacógrafo para que interprete que el camión está parado.

El año pasado la Xunta abrió más de 5.800 expedientes al sector del transporte en Galicia por infracciones relacionadas con el trucaje del tacógrafo (2.225, frente a los 2.783 del ejercicio anterior) y el incumplimiento de los tiempos de conducción y descanso (3.644, frente a los 3.578 de 2014), según datos de la Consellería de Infraestruturas.

En Galicia, un total de 35 agentes de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico especializados en transportes -12 en A Coruña, nueve en Pontevedra, siete en Lugo y otros siete en Ourense- vigilan los posibles trucajes de los tacógrafos pero también comprueban que los vehículos tienen la tarjeta de transporte en regla y el correspondiente certificado de mercancías peligrosas, además de que no llevan más carga de la permitida.

Debido al elevado número de positivos de alcohol y drogas al volante, los agentes realizan esta prueba cada vez que revisan el tacógrafo y la documentación de los vehículos pesados. El sargento coordinador de transportes de Galicia, Manuel Lorenzo, explica que al mismo tiempo que luchan contra la competencia desleal en el sector buscan que se respete la seguridad vial porque "un camión es un arma mortal aunque no manipule el tacógrafo". El año pasado ocho personas perdieron la vida en siniestros en los que al menos había un camión o una furgoneta implicado. Estos vehículos protagonizan un 16% de accidentes con víctimas en los que el riesgo de mortalidad se multiplica. Lorenzo advierte de que el cansancio por no respetar los tiempos de descanso y el consumo de alcohol o drogas para poder aguantar todo el trayecto son dos infracciones que en este caso están muy relacionadas.

El sargento Lorenzo se encarga de coordinar a los efectivos que, además de los controles diarios en las carreteras de cada sector de Tráfico, en ocasiones realizan inspecciones conjuntas en cada provincia y también se refuerzan los operativos en aquellas localidades en las que se haya detectado un aumento de la accidentalidad con vehículos pesados o donde se han interceptado a más transportistas infractores.

La normativa recoge que la minoración superior al 50% de los periodos de descanso obligatorios está considerada una falta muy grave que acarrea sanciones de hasta 4.600 euros. Las multas no impiden que empresas de transporte se arriesguen a cometer irregularidades y trucar el tacógrafo, si bien desde la Guardia Civil de Tráfico aclaran que el número de infracciones ha descendido bastante respecto al boom entre los años 2004 y 2007 porque al contar con más empleo y una flota más grande "se arriesgaban a la multa" con tal de llegar a tiempo. Hoy en día continúa la picaresca, aunque en menor medida, y sobre todo por parte de conductores extranjeros -la mayoría de Portugal- que transitan por la comunidad. La A-6 entre A Coruña y Lugo y el puerto de Vigo del que cada día salen centenares de camiones cargados con contenedores son dos de los puntos calientes en los que se concentra el tráfico de camiones. Los camiones más sorprendidos in fraganti por los agentes con el tacógrafo manipulado son los que transportan mercancías perecederas, en especial pescado y marisco, y que tienen que llegar con la carga a tiempo para entrar en lonja, lo que explica -indican- que en Navidad se disparen las sanciones a empresas que transportan marisco.

Ricardo Araújo, guardia civil de la plana mayor del subsector de A Coruña, aclara que más que a las multas las empresas temen las inspecciones del Ministerio de Fomento y de la Consellería de Infraestruturas. En este sentido, aunque los agentes solo pueden revisar los datos del tacógrafo de los últimos 28 días, si observan irregularidades pueden solicitar a la Xunta que les requiera la información de hasta seis meses atrás. Las empresas rehúyen de estas inspecciones porque, advierten desde el equipo de Transportes de Tráfico, se implica a todo el entorno, desde operadores de transporte a empleados que realizan la carga o proveedores, lo que genera que estos operarios luego "renieguen" y no quieran trabajar con las empresas vigiladas.

La Fiscalía de Seguridad Vial en Galicia también entiende la manipulación de tacógrafos como delito de falsedad documental, lo que acarrearía incluso penas de prisión. Araújo apunta que en procesos judiciales relacionados con incumplimientos de la legislación laboral la empresa debería presentar los datos de los últimos tres años con lo que se pondrían al descubierto todas las irregularidades cometidas en ese periodo, que en algunos casos puede acarrear una importante suma de dinero en sanciones.

La experiencia tanto de Manuel Lorenzo como de Ricardo Araújo en la carretera, y en concreto en la vigilancia de los transportistas, les sirve para detectar y sumar indicios hasta dar con "la prueba" del delito. Comprobar que el modelo del tacógrafo digital no coincide con el del sensor, sospechar de las "conducciones perfectas" que marca el tacógrafo en "las que dan las cuentas sin contar con imprevistos" o detectar otras estrategias de empresas reincidentes que pretenden burlar la vigilancia... Son solo algunos trucos de estos profesionales que, además, en cada control se enfrentan a "un juego de póquer" con el conductor para testar si miente. Una vez que los indicios llevan a una prueba, los agentes realizan la denuncia y un informe técnico que se enviará a la Xunta junto con la certificación del taller adonde se envía el vehículo para desmontarlo.

Pese a esta picaresca, el sargento Lorenzo destaca que hay empresas que invierten en estudios, sistemas de GPS e incluso contratan personal para gestionar el tráfico de la flota que demuestran que "se puede ser rentable sin infringir la ley".

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