El palangre evita una cuota cero de marrajo a cambio de implantar un plan de seguimiento

La flota deberá liberar los ejemplares vivos de esta especie de tiburón y solo los podrá subir a bordo si un observador, físico o electrónico, confirma su muerte

24.11.2017 | 00:52
Un momento de la reunión anual de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico.

El sector de palangre gallego finaliza hoy la reunión anual de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat) igual que el año pasado, "feliz a medias", tras evitar la cuota cero de marrajo dientuso ( Isurus oxyrinchus) a cambio de un plan de seguimiento. Los palangreros reclamaron en 2016 un proyecto de gestión para la tintorera ( Prionace glauca) en todo el océano y solo lo consiguieron en el norte, mientras que este año trataron de evitar la imposición una cuota cero para la pesca del también denominado tiburón mako. El palangre alcanzó su objetivo a costa de un exhaustivo plan de seguimiento que ratifique la recuperación de una especie que los científicos situaron en un estado crítico pese a la oposición del sector, que calificó el informe de "mal planteado" al considerar las capturas de flotas como China o Taiwan.

El plenario de la Iccat deberá ratificar hoy la decisión adoptada ayer por la tarde en Marrakech (Marruecos) por parte de la subcomisión cuatro. La propuesta de Canadá, Japón y el propio país africano alcanzó el consenso necesario y la suma como proponente de Estados Unidos y la Unión Europea. El texto recoge que la flota que faena en el Atlántico norte -en el sur no se adoptó medida, por falta de datos en el informe científico- deberá devolver al mar los marrajos vivos, pero deja "una puerta abierta" a subir a bordo los ejemplares muertos si un observador científico o electrónico verifica su fallecimiento.

Estas medidas se desarrollarán en todo barco que supere los 12 metros con el objetivo de evaluar si este plan sirvió para recuperar la población de marrajo en 2019. "Son condiciones dificilísimas, pero es una oportunidad para demostrar que somos capaces de gestionar la pesquería", explicó el presidente de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), Joaquín Cadilla, al finalizar el encuentro.

Cadilla considera que la recomendación de la Iccat traslada una responsabilidad "como nunca se vio" al sector, pero indicó que "es necesario" cumplir la normativa. Además de los científicos y la Administración, el representante de Orpagu llama a la coordinación con Portugal y Marruecos, que junto con España representan "el 80% de la flota" que captura la especie.

El director gerente de la Organización de Productores de Pesca Fresca del Puerto y Ría de Marín (Opromar), Juan Martín Fragueiro, considera "positivo" que no haya un Total Admisible de Capturas (TAC) y que el impacto "es menor" al planteado inicialmente, ya que en el mejor de los escenarios preveía un tope de 500 toneladas, "que era como cerrar la pesquería".

La gestión de las capturas de pez espada (Xiphias gladius) en el norte y sur del océano Atlántico incluirá, por otro lado, una cláusula de flexibilidad que permitirá pasar de un año al siguiente hasta un 15% del remanente de la cuota.

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