06 de julio de 2015
06.07.2015

Una casa como testigo de la historia

El llamado castillo de Eirís, una antigua mansión señorial confundida en los últimos años con el fuerte de Valparaíso, tomó parte activa en el cerco de Drake y la Batalla de Elviña

06.07.2015 | 01:56
David Fernández Abella, director de la excavación realizada.

No hay ningún edificio en A Coruña que pueda presumir de haber sido escenario de los dos acontecimientos más reseñables en la historia de la ciudad: el cerco realizado por los ingleses en 1589 a las órdenes de sir Francis Drake y el combate entre las tropas napoleónicas y las británicas conocido como Batalla de Elviña. Y es que la ubicación estratégica de la casa fuerte que los vecinos llaman castillo de Eirís hizo que quienes trataban de tomar la ciudad se afanasen en apoderarse de esta construcción, desde la que se posee una amplía vista de la bahía coruñesa.

A lo largo de los últimos años, la empresa de arqueología Argos ha desarrollado un trabajo de recuperación e investigación en esta edificación cuya cuarta fase acaba de terminar. "Ya no hay ningún tipo de dudas de que este no era el fuerte de Valparaíso", explica David Fernández Abella, director de Argos, quien señala que en las últimas décadas fue confundido con esa fortificación, que en realidad debía de encontrarse en la zona de O Montiño.

El castillo de Eirís es realmente una fortificación de mediados del siglo XVI que desde sus orígenes estuvo vinculado a grandes familias coruñesas, por lo que en su fachada lucían dos escudos nobiliarios cuyo paradero se ignora hoy en día. Otra de las pruebas de su grandeza era el arco de medio punto mediante el que se accedía a la casa, hoy desmontado pero cuyas dovelas se conservan, por lo que podría ser restaurado. La casa tenía además terrenos de labranza a su alrededor que le proporcionaban a los propietarios las rentas necesarias para su mantenimiento, por lo que debió de haber edificios anexos o cercanos que hoy han desaparecido.

A lo largo de sus cuatrocientos años de historia, el edificio sufrió numerosas modificaciones y finalmente se convirtió en una casa de labranza que en los años sesenta del siglo pasado fue abandonada, lo que favoreció su deterioro. Al haber sido confundida con el castillo de Valparaíso, fue catalogada en el plan general e incluso consiguió ser declarada Bien de Interés Cultural. A pesar del error, Fernández Abella considera que esta construcción posee un gran valor histórico por tratarse de una de las primeras casas-torre renacentistas que se levantaron en Galicia, así como por su relación con las invasiones de Drake y de los franceses. "La gente se queda alucinada con la historia de la casa", destaca el director de Argos sobre los comentarios de los vecinos que descubren la verdadera historia del castillo de Eirís.

Tras haber sido abandonada por sus últimos ocupantes, la casa fue deteriorándose de forma progresiva y convirtiéndose en un lugar marginal. A la caída del tejado y de los muros siguió la acumulación de escombros, de forma que cuando comenzó la excavación apenas eran visibles algunos tramos de la estructura. Hasta 34 camiones con piedras y tierra fueron extraídos del interior del recinto para sacar a la luz los restos de la vivienda. Los arqueólogos han podido además desentrañar la distribución del complejo, en el que existió una zona noble dedicada a residencia de los señores, así como unas caballerizas y un patio de entrada.

"Normalmente con lo que trabajamos en arqueología son cimientos, por lo que a la gente le cuesta interpretar las construcciones, pero aquí aún pueden verse estructuras", destaca Fernández Abella, quien además añade que el hecho de que la casa se encuentre en una zona urbana y en un parque incrementa su atractivo para el público.

Estos factores son los que han animado a los responsables municipales a convertir la casa fuerte de Eirís en un lugar visitable por los coruñeses, a pesar de que están previstas nuevas intervenciones, por lo que se prevé la colocación de carteles en los que se explique la historia y características de la edificación.

Aunque existe el riesgo de que se degrade o sufra daños vandálicos, Fernández Abella considera que no tiene sentido "invertir dinero público en un espacio de todos que está integrado en un parque y dejarlo cerrado", para lo que recuerda que la línea imperante en el patrimonio cultural es que si no se deja a la gente acceder a los recursos se pregunta por qué hay que conservarlos.

"El mejor método de protegerlo es dejar que la gente lo asuma como parte del parque, ya que el uso de la gente acabará desplazando el uso marginal que se hacía", comenta en el mismo sentido Ignacio Crespo, otro miembro del equipo de Argos.

Estos arqueólogos ven posible organizar actividades educativas en la casa, puesto que ya se han hecho visitas de institutos en los que además se ofrecieron charlas. La casa se va a integrar por esta razón en los circuitos arqueológicos de la ciudad, según el director de Argos, quien opina que se puede utilizar de recurso "para explicar todos los acontecimientos históricos que han ocurrido en la zona de Eirís y Oza".

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