22 de mayo de 2019
22.05.2019
La Opinión de A Coruña
Juan Antonio Frago

"Ahora es mucho más rentable atracar un banco por internet que con una escopeta"

"La población no tiene concienciación de los peligros que le acechan en internet" || "El cibercrimen, a día de hoy, genera más dinero que el tráfico de drogas"

21.05.2019 | 22:38
El fiscal Juan Antonio Frago.

Estafas a través de correos electrónicos, quebrantamiento de condenas de alejamiento por violencia de género, adoctrinamiento de terroristas o robo de contraseñas son solo algunos de los peligros que se encuentran tras la pantalla del ordenador, el móvil o la tablet. Engaños que serán analizados hoy y mañana en el Congreso de Cibercrimen y Seguridad Informática que se celebra en el Colegio Provincial de Abogados de A Coruña con la colaboración de SF Formación. El fiscal de delitos económicos, Juan Antonio Frago, director de la jornada, explica cuáles son las tendencias, qué hacer para evitar estas estafas y cómo concienciar a la población, que tiene que tomar una serie de medidas para detener a estos ladrones virtuales.

¿Qué supone el cibercrimen?

El cibercrimen, a día de hoy, genera más dinero que el tráfico de drogas. Es dinero ilícito que sale de blanqueo de capitales, generación de contenidos de pornografía infantil o delitos de estafas contra empresas. Es una materia que cada vez genera más alerta a los poderes públicos.

Y estos, ¿cómo responden?

Pues las mayores ampliaciones de plantilla que hay en Policía Nacional y Guardia Civil en las unidades centrales se producen para luchar contra el cibercrimen, como el terrorismo yihadista, y delincuencia económica informática.

¿Cuáles son las prácticas más comunes y cuál necesita una mayor atención?

Hay muchos frentes abiertos que son completamente distinto. Por una lado, tenemos el problema inabarcable de la pornografía infantil, lo que revela que en algún lugar del planeta se ha utilizado a mayores o discapaces con finalidad de generar este material. En violencia de género, tenemos los supuestos de quebrantamientos de condena porque se ha prohibido comunicarse a una persona con su pareja y lo consigue a través de las redes sociales. Hay mucha variedad y no se puede hablar de qué es lo más importante.

¿Y las estafas económicas?

Estas son cada vez más sofisticadas. Como el engaño de los nigerianos, que consiste en simular que hay una persona que tiene dinero pero no lo puede sacar de África sin ayuda de una persona en Europa. La gente que pica facilita dinero para la creación de una cuenta bancaria y determinados depósitos. Un dinero que se pierde. También hay las estafas del CEO, que consisten en engañar a la organización diciendo que el jefe pretende que se haga una transferencia. La persona no se da cuenta que el ordenante no es su propio jefe y hace la transferencia. Además, existe el phishing, que son esos correos que te avisan de un cargo en tu tarjeta y te mandan un link para cancelarlo. Si pinchas en el enlace, acceden a tu ordenador y te roban las claves, por ejemplo, de la banca electrónica.

Engaños que ya existían antes de la llegada de internet, ¿qué diferencia hay?

El problema es que la inmensa mayoría de la población no tiene concienciación de los peligros que le acechan en internet y vive demasiado despreocupada de los mismos. Es muy fácil que los hijos, que tienen acceso a móviles y tablets, puedan llegar a contenidos absolutamente inapropiados para sus edades. Hay gente que no es cauta con lo que le llega al correo electrónico y pincha en enlaces maliciosos. Ese es un problema pero también la persecución transnacional. Muchos delitos se cometen fuera de nuestras fronteras y si es en países que no son de la Unión Europea tenemos un problema muy serio para poder perseguirlos penalmente.

Esa falta de concienciación por parte de los usuarios, ¿a qué se debe?

Creo que hay información pero la gente no se preocupa. No tiene en cuenta sistemas de protección como, simplemente, tener tapada la webcam cuando no se utiliza porque no puedes saber si alguien te está observando. Es muy importante cambiar contraseñas cada cierto tiempo para, al menos, poner dificultades. También hay una falta de formación a los empleados de las empresas. Ya ha pasado que los trabajadores pinchan un enlace, les bloquean todo el sistema informática y les exigen dinero o borran todos los datos.

¿Cómo se pueden prevenir esos ataques a empresas?

Hay que concienciar de que hay que hacer grabados de la información cada muy poco tiempo para evitar que un ataque informático pueda suponer una pérdida de la totalidad de la información.

¿Esto pone de manifiesto una falta de seguridad en la red?

La mejor medida de seguridad es uno mismo. Así lo expone uno de los ponentes del congreso. Hay que ser precavido y, ante una cuestión sospechosa, recelar y evitarla. Estamos hablando de mecanismos muy novedosos. De un año a otro, los móviles y los ordenadores evolucionan muchísimo. Hay muchos desafíos jurídicos.

¿Cómo se persiguen y castigan estas estafas?

Es muy complicado, sobre todo si el autor del delito está fuera de Europa. Si es en España, la Policía Nacional y la Guardia Civil tienen unidades muy preparadas. Están invirtiendo muchísimo en esos aspectos pero no deja de tener una saturación muy importante porque cada vez se cometen más delitos en la red. A día de hoy, es muchos más rentable atracar un banco por internet, si tienes conocimientos técnicos, que irte con una escopeta porque en este último caso las probabilidades de éxito son muy bajas y el riesgo vital para el ladrón es muy elevado. Si lo haces desde casa y no consigues acceder, no te ocurre nada. Y si obtienes un botín, puede ser mucho más importante que el que haya físicamente en una entidad bancaria.

¿Cuál es la tendencia? ¿Nacerán nuevas estafas?

Ahora mismo, el principal problema es el relativo a las criptomonedas porque no están auspiciadas por ningún banco central. A través de sus monederos es muy complicado llegar a las mismas y, sobre todo, permite el blanqueo de capitales.

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