28 de julio de 2020
28.07.2020
La Opinión de A Coruña

Hostelería y comercio entenderían la cancelación de las fiestas pero sería "una ola en pleno temporal"

El Concello informará hoy si anula o limita los festejos por la evolución de casos de coronavirus en la ciudad y el país - Los comerciantes ven acertada la medida pero proponen ayudas al sector por la pérdida de clientes

28.07.2020 | 01:27
Instalación de las casetas de Mostrart, ayer en los jardines de Méndez Núñez.

La posible cancelación de las fiestas de agosto en A Coruña por el aumento de casos de coronavirus, medida que ayer mantuvo al Gobierno local atareado en reuniones y contactos y sobre la que se pronunciará hoy, a cinco días de la entrada en el mes grande de la ciudad, se asume con una mezcla de resignación y pesimismo en los sectores que más se benefician de la celebración de los actos festivos del verano. Los hosteleros, los hoteles y los comerciantes de A Coruña no cuestionarían que el Concello decidiese prescindir este año de las fiestas para no poner en riesgo la salud de vecinos y visitantes, pero admiten que la pérdida de los ingresos que dejan los ciudadanos y los turistas en días en los que las calles atraen a más gente que en otros meses del año va a suponer un golpe a su actividad.

"Una ola más en pleno temporal", expresa con una metáfora el presidente de la Asociación Provincial de Hosteleros de A Coruña, Héctor Cañete. "Que no haya fiestas va influir mucho sobre el comercio y la hostelería porque cuando vamos fuera tenemos siempre la tendencia a consumir más", comenta José Luis Boado, presidente de la Federación Unión de Comercio Coruña (FUCC). "Encajamos lo que se decida con responsabilidad porque lo primero y más importante es la salud de todos. A partir de ahí, lógicamente toda noticia que implique cancelar actos, eventos o espectáculos tiene un impacto económico negativo en un destino turístico como es el nuestro", opina el presidente de la Asociación Empresarial de Hospedaje de A Coruña (Hospeco), Richard Huerta.

La evolución de los casos recientes de contagio de coronavirus en la ciudad, con la expedición del equipo de fútbol del Fuenlabrada como el brote más mediático, y los riesgos que pueden derivarse de otros focos, como el que tiene su origen en un pub de Santa Cruz, mantienen en vilo a los cargos públicos en cuyas manos está el futuro de las fiestas de María Pita. Pero el Concello no tiene solo en cuenta los casos locales, sino también el aumento de contagios en Galicia y las restricciones que otras comunidades están tomando para proteger a sus poblaciones. Pese a que algunos protocolos de seguridad de distintos actos programados ya se han elaborado y otros aún se están diseñando con rigor, el Gobierno local no quiere exponer a la ciudad a peligros imprevistos, por lo que ha sopesado los pros y contras de las medidas que vaya a adoptar, que podrían perjudicar a los sectores vinculados al turismo, tanto si se anula la totalidad de los festejos o se reducen para mantener los más seguros.

En ese escenario tienen mucho que ganar o perder la hostelería, los hoteles y el comercio, dañados ya este año con la declaración del estado de alarma a mediados de marzo y con sus negocios cerrados durante dos o tres meses. "Las fiestas son un factor de animación, pero también de riesgo, por lo que queremos que se valore muy bien si hay que suspenderlas o no. Si hay que hacerlo, que se suspendan, pero que también tengan en cuenta que hay que ayudar al comercio porque nos habrán quitado algo que es un estímulo para el cliente", propone el representante de los comerciantes.

"Entendemos las restricciones, pero es que la situación tiene mala pinta y las malas noticias llegan de Galicia y del resto del país. Estamos muy preocupados, esto es una segunda ola y no sabemos cuánto va a durar. Las medidas que se tomen deben ser contundentes frente a la irresponsabilidad de algunos núcleos de gente de la que no sabemos qué les pasa por la cabeza", apunta Cañete.

Otros hosteleros asociados, los de la Marina, prevén que "sin ambiente de fiesta" sus negocios van a sufrir, aunque no quieren ni pensar en un nuevo parón en la actividad. "Estamos trabajando muy por debajo de las cifras habituales y volver a cerrar e irnos para casa sería muy complicado. Es preferible abrir a medio gas y mantenerse", cree Antón Sáez, que señala que "todavía" hay "un 5%" de clientes a los que les "cuesta concienciarse" de la necesidad de llevar la mascarilla puesta en los locales de hostelería.

Al respecto, Boado lamenta que haya vecinos "muy poco consecuentes con la realidad" por "quitarse la mascarilla cuando nos da la gana", y añade que considera que es posible organizar fiestas "de otra manera: no con grandes conciertos, pero sí con puntos marcados, distancias y mayor seguridad".

"Hay un contexto de miedo, que es un sentimiento muy potente, y el turismo cae", concluye Cañete, portavoz de los hosteleros. Ese sentir es el que ayer marcó la larga tarde de contactos en el Gobierno local para tomar una decisión firme, y segura, sobre las fiestas en A Coruña.

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