El misterio de esta calle de A Coruña: el tren que nunca tuvo raíles

Calle Tren, en A Coruña

Calle Tren, en A Coruña / Casteleiro

RAC

Más de un vecino de A Coruña se habrá preguntado alguna vez por qué razón la calle Tren, situada en el barrio de Monte Alto, tan alejada de los tendidos ferroviarias, lleva este nombre. Lo cierto es que el ferrocarril nunca circuló por esta zona y jamás hubo raíles en esta parte de la ciudad.

El tren al que se refiere la denominación de esta vía pública hace referencia a la maquinaria conocida como tren de batir o de sitio, un artilugio empleado antiguamente para el funcionamiento de las piezas artilleras. Hay que tener en cuenta que la calle converge en el llamado Campo de Artillería, un lugar en el que existió una instalación militar hasta el año 1846, año en el que el cuartel de este arma se trasladó al edificio situado junto a la iglesia de Santo Domingo, en la Ciudad Vieja.

Calle Tren, en A Coruña

Calle Tren, en A Coruña / Casteleiro

El antiguo recinto militar fue reconvertido en una plaza, aunque el lugar mantuvo el nombre de la actividad castrense a la que había sido dedicado. Lo mismo le pasó a la calle adyacente en la que había sido instalado aquel ingenio mecánico, que conservó su denominación de Tren.

Por si existiera alguna duda sobre el origen del nombre de esta vía, hay que recordar que las obras de la primera estación del ferrocarril de A Coruña no comenzaron hasta 1858 y que el primer convoy hizo su entrada en la ciudad en 1883, cuando los vecinos de Monte Alto llevaban décadas llamando con el nombre de Tren a la calle que parte del Campo de Artillería.

Todo el barrio se benefició de la reforma de la plaza sobre la que se asentó el antiguo cuartel, que fue reconvertida en un jardín por las autoridades municipales en el siglo XIX y que había sufrido el deterioro de sus instalaciones con el paso de los años. En esta zona se construyeron los primeros grupos de casas baratas para obreros, en una época en la que los trabajadores carecían de medios económicos para adquirir una vivienda digna. La donación de los terrenos por el Ayuntamiento y el apoyo del filántropo Desiderio Varela hicieron posible esta conquista social.