18 de abril de 2010
18.04.2010
polideportivo
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Billete dirección Lisboa

Un Coinasa Liceo con mucho oficio remontó la eliminatoria contra el Oliveirense para meterse en la final a cuatro de la Copa CERS que se disputará en la capital lusa

18.04.2010 | 02:00
El delantero del Coinasa Liceo Jordi Bargalló conduce la bola cerca de la portería del Oliveirense y defendido por un jugador portugués. / juan varela

Camino de Lisboa va el Liceo, que disputará la final a cuatro de la Copa CERS los próximos 15 y 16 de mayo. Allí ya le espera en semifinales el Igualada, que se deshizo del Giovinnazo italiano, pero los coruñeses tuvieron antes que dar la vuelta a la eliminatoria de cuartos de final contra el Oliveirense.

No fue sencillo. Los portugueses vendieron muy cara su piel. Defendían el resultado favorable conseguido en la ida (4-3), y no querían dejar escapar una oportunidad inigualable de estar entre los mejores de Europa. Sabían muy bien por dónde pasaban sus opciones de parar el potencial verdiblanco, y lo aplicaron en la cancha con criterio.

Los cuatro jugadores del Oliveirense se convirtieron en defensas. Los cuatro, parapetados ante la portería defendida por Domingos Pinho. Además, Tó Neves no dejó ni a sol ni a sombra a Pablo Álvarez, con un marcaje personalizado sobre el pichichi liceísta. Y también intentaron sacar provecho de cada error herculino, con robos en el centro del campo y llegadas con peligro, si bien Jaume Llaverola estuvo excelente bajo los tres palos.

Con estos argumentos lusos, al Liceo le costaba encontrar el hueco por donde colar la bola hacia la portería. Aunque no dejaron de intentarlo. Sin mucha suerte en el inicio del encuentro, en el que fallaron una y otra vez en la definición. Ni el de San Juan ni Josep Lamas conseguían perforar la red dispuesta por el técnico Tó Neves, y cuando los liceístas se decidieron a probarlo desde lejos, los lanzamientos de Gual y Bargalló se fueron a estrellar con el palo.

Se notaba cierta ansiedad por marcar el primero e igualar la eliminatoria, y mientras los coruñeses jugaban con el corazón, a impulsos, los visitantes lo hacían con la cabeza. Sin embargo, tanto fue el cántaro a la fuente, que alguna vez tuvo que caer el gol. Gual, el jugador más activo de los locales, presionó en el círculo central, robó y en el contragolpe levantó la bola y la picó para batir a Pinho.

La eliminatoria ya estaba empatada, pero todavía faltaba un tanto para meterse en la final a cuatro. Llegó en el 19 gracias a Ricardo Barreiros, que mandó al descanso el partido con un 2-0 no definitivo. Un gol de los lusos significaría un volver a empezar, o cuanto menos, la prórroga.

El Oliveirense, además, no se vino abajo, ni mucho menos, seguía con su esquema de juego inamovible, defendiéndose como gato panza arriba, pero también con ataques muy peligrosos y que hacían mucho daño. No estaban, por tanto, cómodos los verdiblancos hasta que entró en cancha Martín Payero.

El argentino ya había sido clave el pasado martes, contra el Noia en OK Liga, cuando marcó el gol de la tranquilidad para los herculinos. Ayer volvió a reclamar su protagonismo con un gol de bonita factura, un lanzamiento que se coló por la escuadra: 3-0 y 13 minutos para dejar pasar por delante y confirmar el pase a la final a cuatro. Antes del final todavía hubo tiempo para que Llaverola detuviera una pena máxima y encajara otra, pero también para que Lamas convirtiera otra y Pablo no se quedara sin marcar.

Benfica, Igualada y Blanes esperan al Liceo en Lisboa, primero el Igualada, al que se medirá en semifinales. Por el otro lado irán el conjunto local y los catalanes. De pasar a la final, luchará por su tercera Copa CERS.

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