26 de julio de 2020
26.07.2020
La Opinión de A Coruña
fútbol sala

El Viaxes Amarelle vuelve a Primera

El equipo naranja superó al Valdetires Ferrol por 3-1 en un partido en el que fue de menos a más y en el que hizo valer su enorme superioridad durante todo el año

26.07.2020 | 00:35
Las jugadoras del Viaxes Amarelle mantean a su entrenador, Jorge Basanta, tras lograr el ascenso a Primera.

El Viaxes Amarelle regresa a Primera División. Poco duró su vuelta al infierno porque las jugadoras naranjas consiguen el ascenso solo un año después de haber perdido la categoría. El club coruñés siguió confiando en el proyecto. Mantuvo prácticamente la misma estructura, a las jugadoras, al entrenador. Y el equipo hizo una temporada casi perfecta, con solo dos empates y el resto, todo victorias. Solo el coronavirus prolongó un desenlace que parecía cantado y que le obligó jugarse el objetivo al todo o nada ayer en una final complicadísima contra el Valdetires Ferrol. No era fácil condensar el trabajo de todo un año en 40 minutos. Las coruñesas entraron frías por la inactividad, pero de menos a más superaron la prueba con madurez, juego, acierto y saber estar sobre la pista para ganar por 3-1 y cumplir el sueño que tanto se hizo esperar.

El Valdetires sabía que uno de los pocos puntos débiles del Viaxes Amarelle podían ser los primeros minutos. Era lógico que cuatro meses y medio después de haber jugado su último partido, a las naranjas les temblasen un poco las piernas y dudasen al recibir la pelota. Las ferrolanas, en cambio, tenían el partido de la semana pasada en la retina, un poco más de ritmo de competición. Por eso, empezaron con una presión muy alta, intentando intimidar a las locales, a las que les costaba salir en jugada y soltaban el balón precipitadamente. La estrategia, sin embargo, no funcionó a las visitantes, porque no supieron aprovechar esa presión arriba para robar, salir a la contra y sorprender a las naranjas.

El Amarelle se fue soltando los nervios según fueron pasando los minutos. De menos a más, las ideas y frescura mental se apoderaron de las de casa, que fueron recuperando la versión que las había hecho ser fuertes durante todo el año. Con un gran manejo del balón, la entrada de Patri Romaní también dio un plus a las pupilas de Jorge Basanta. Andrea, la portera del Valdetires, se convirtió en su mayor obstáculo. Con ella se encontró en dos ocasiones seguidas María Gómez, a la que había dejado sola en el área un gran pase de Patri Corral. Después, lo volvió a intentar con un disparo desde atrás.

Las ferrolanas buscaban las contras, un gran arma con jugadoras de la talla de Erika o Lidia Mesías. Pero el Amarelle, cada vez más cómodo, se replegaba rápido y no daba opciones en defensa. Cuando la pelota era suya se empezaba a gustar. Tocando y tocando, salía de la presión y con un par de combinaciones se presentaba ante la portera visitante. Las coruñesas buscaron con insistencia el gol y si la primera parte terminó con 0-0 fue precisamente por las paradas de Andrea.

El paso por vestuarios sentó bien a las de Jorge Basanta, que certificaron esa superioridad por medio de la que ayer fue su mejor arma: Irune. Entre ella y Patri Romaní fabricaron el 1-0 con una gran jugada de la capitana y remate de la navarra. Otra gran combinación derivó en el segundo poco después. Saque en largo de la portera Sandra, recibe Yaiza y esta encuentra a Inés, que bate por bajo a la meta visitante. El encuentro parecía encarrilado, pero el Valdetires no había dicho la última palabra. La calidad individual de sus jugadoras era uno de sus principales peligros, como certificó Sheila en el 2-1 con un potente disparo que sorprendió a Sandra y acortó la distancia.

En vez de descomponerse, el Amarelle siguió a lo suyo. Irune, tras un saque de esquina, mandó el balón a las redes con un potente disparo para el 3-1. El golpe sí que desarboló al Valdetires. Le hizo daño y la presión ya no era igual de efectiva que en el primer tiempo. Las locales se dedicaron a intentar controlar y, sobre todo, no encajar. Dieron un paso atrás, pero no lo pagaron. Incluso perdonaron el cuarto en un par de ocasiones. Cuando quedaban dos minutos, las ferrolanas optaron por el juego de cinco. Sin demasiada fe, no inquietaron un equipo coruñés que ya se veía en Primera. La portera Sandra, en los últimos segundos, además evitó con una gran acción el gol visitante para certificar el ascenso. Las van a ver volver, decían las pancartas en la Sagrada Familia. Y las vieron y verán en Primera la próxima temporada.

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