El lugar donde Carlos Alcaraz atiende a un grupo de periodistas españoles que le han seguido durante todo el Abierto de Estados Unidos el día que ya ha amanecido como el número 1 más joven de la historia y con un primer título de Grand Slam en la cartuchera ofrece una metáfora que se adecua al momento. El adolescente de 19 años está, en la planta 36, cómodo y asentado en las alturas. Hay otras torres en Manhattan que suben más alto, pero esta vista privilegiada no está nada mal. Y está junto a Times Square, un lugar hacia el que se vuelven los focos. Por la noche salió con los miembros de su familia y su equipo a cenar a un restaurante peruano del que habla maravillas la guía Michelín.

Hoy ya estará en España, donde el plan es jugar la Copa Davis contra Serbia, Canadá y Corea. Pero antes cumple, profesional, sonriente y jovial, con los compromisos que conlleva el triunfo, y se abre, sobre el tenis pero también sobre él.

En la pista no parece temerle a nada. ¿A qué le tiene miedo Carlos Alcaraz, como tenista y como el chico de 19 años de Murcia?

Como un chico normal y corriente le tengo miedo a muchas cosas. Diría que a la oscuridad. Tampoco soy fanático de las películas de miedo. A las arañas probablemente... A muchas cosas. Sinceramente, como tenista le tengo miedo a defraudar. Probablemente ese sea uno de mis miedos: defraudar a toda mi gente, no estar a la altura de lo que ellos piensan. Aunque haya conseguido un Grand Slam y ahora el número uno, probablemente lleguen torneos en los que tengan expectativas y el miedo es no poder estar a la altura. Hay mucha gente que piensa y opina, pero mi miedo es con los que tengo a mi alrededor, dentro de que tengo poco miedo a cosas dentro de la pista.

¿Qué cree que esperan de usted?

Bueno... No lo sé. Hay gente que dice que no, que les da igual que pierda en primera ronda, que pierda en la final... Pero es un pensamiento que tengo yo dentro.

Hace unos ocho años aproximadamente colgó en redes sociales una foto y decía: “dinero, raquetas, patatas. Lo tengo todo”. Ahora sigue teniendo raquetas, ayer le dieron un cheque curioso (2,6 millones de euros), no sabemos si le siguen gustando las patatas. ¿Lo tiene todo?

(Ríe) Cuando eres pequeño cuelgas tonterías ¿no? Conforme vas creciendo, te vas dando cuenta de que hay muchas más cosas importantes que lo que es el tenis, que lo que es el dinero y que lo que es la comida. Te das cuenta de cosas más importantes.

Dijo en la pista al acabar que había tomado decisiones difíciles con su familia. ¿Cuáles son algunas de esas decisiones? ¿Qué siente que ha sacrificado por dedicarse al tenis que tanto le gusta?

Lo que digo es que soy joven y que todavía hay decisiones en las que yo no pintaba mucho que toman ellos por mí. En la carrera hay que tomar esas decisiones difíciles en cuestiones como las (relaciones con) marcas, temas de entrenamientos, de entrenadores... Y son cosas importantes, aunque parezca que no, y ellos van mejor que yo.

Ha conseguido su sueño de ser número, ya ha ganado un grande. ¿Hay algún torneo o alguna situación ahora que le haría especial ilusión?

Jugar con (Roger) Federer. Ahora mismo creo que tengo pocas opciones de poder jugar con él, pero sería una cosa que me gustaría. Y creo que ganarle en un Grand Slam a alguno de los tres (Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic). Siempre he dicho que para ser el mejor hay que ganar al mejor.

Está batiendo récords de precocidad, es el número uno más joven de la historia... ¿Mantiene como hace unos años que no es un elegido o empieza a pensar que quizá algo especial tiene?

Mantengo mi respuesta. Nadie te regala nada, creo yo. Nadie hace un chasquido y tiene todo lo que pide sino que las cosas hay que trabajarlas, las cosas hay que tomarlas. Y yo creo que lo que he conseguido, lo que conseguí ayer, un Grand Slam y ser el número uno del mundo, ha sido por el trabajo que he venido haciendo junto con mi equipo durante mucho tiempo. No ha sido un camino de rosas. Hay que sufrir y había que pasar momentos malos también para llegar a este momento. Y creo que no soy el elegido ni nadie ha dicho que voy a ser el mejor, sino que me lo he trabajado.

Además de contar con su familia y su equipo en su parte de trabajo mental, trabaja con una profesional. ¿En qué parte le ha ayudado?

Trabajo con una psicóloga desde 2019, principios de 2020. Se llama Isabel Balaguer, es muy buena profesional y me ha ayudado. Creo que ella es una de las principales causantes de que pueda ser el número uno del mundo hoy en día. He mejorado muchísimo gracias a ella. Es un trabajo súper importante el tener una psicóloga a tu lado trabajando contigo, ya que el tenis es exigente semana tras semana, durante un año entero tienes que estar fresco mentalmente, tienes que saber soportar la presión, soportar que todo el mundo tenga ojos en ti. Es súper importante saber cómo afrontarlo y yo creo que sin una psicóloga, sin nadie que te ayude en ese aspecto, no es imposible pero sí muchísimo más complicado.

¿Qué le dice, qué herramientas le da?

Hablamos, me da consejos, me da herramientas para cómo afrontar las cosas dentro de la pista. Fuera de pista, me da consejos sobre cómo afrontar momentos que pueden ser un poco agobiantes.

¿Ha incorporado nuevas rutinas, o se mantiene con las que tenía? ¿Qué hace siempre antes de los partidos, y durante?

Las que tenía las he ido fortaleciendo, digamos que las he ido haciendo cada vez mejor, cada vez las he ido incorporando como algo más natural en mí. Antes de los partidos no es que tenga una rutina clara. Obviamente tengo mi calentamiento, que siempre hago lo mismo, básicamente, siempre intento ir al mismo sitio con mi equipo. Pero no es que diga: antes del partido cinco minutos conmigo, cascos, tal... Si me apetece escuchar música, escucho música; si no, no escucho música. Voy como me apetece en ese momento. Sí que es verdad que en el partido el tema de ir a por la toalla, el tema de coger cuatro bolas, botarlas cinco veces, las botellas siempre beber primero de una, luego de otra, el bocado siempre primero de la barrita, después de plátano... Son cosas que se me van a la mente y son un poco manías.

Nadal no querrá que Djokovic gane más porque le saca de su récord histórico. Usted tiene solo uno, pero ya tiene palmarés. ¿Le gustaría que Nadal se quede ahí para estar más cerca?

No, no, qué va, para nada. Siempre voy a estar orgulloso de que Rafa gane Grand Slams. Y obviamente, si yo por desgracia pierdo en algún Grand Slam, sabe que estaré animando para que gane. Siempre estaré junto a un español y animando a un español. Sinceramente, he ganado uno, no me siento más cerca. De momento voy a pensar en el segundo e intentar conseguirlo, que muy poca gente ha podido. Es el objetivo que tengo.