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Como un cristal blindado. El Dépor exhibió su versión más granítica para doblegar a un Racing que se asemejó a ese boxeador que nunca está en la distancia. Ni le acarició. Venció por la mínima, por un abismo. El gol de Rolan abrió el camino y le puso la alfombra roja a un Dépor que hubiera rubricado este guion de partido durante la semana previa. Su fútbol de ataque sigue siendo raquítico y Fernando Vázquez continúa mostrando unos excesos defensivos innecesarios, pero de momento ambos son incontestables. Un gol en seis partidos, 14 de 18 puntos y líder en solitario. El Dépor se lleva el primer derbi de las rías en liga en 40 años y lo hace siendo más roca que nunca porque hoy en día hacerle un gol a este equipo es como atravesar la Marola.

Si alguien tenía alguna duda de la importancia deportiva y económica de Rolan para este Dépor, Fernando Vázquez las despejó con rotundidad. Solo le bastó presentar una alineación. Ahí estaba el uruguayo después de ocho meses sin jugar ni siquiera un amistoso y cuando prácticamente está estirando en su puesta a punto. El club necesita ponerlo en el campo. Por rendimiento, por escaparate. Su técnico no dudó. Y en cinco minutos le dio la razón. 

El Dépor había salido activado, buscaba confiado, a pesar de los reveses de cada semana, presionar arriba. El frente de ataque parecía animoso. Y, de repente, un balón peleado por arriba le dio la posibilidad al charrúa de internarse en el área. Picó la pelota de manera lateral para superar al defensa y el esférico impactó en la mano del jugador verde. Penalti. Cogió la pelota, fue suya. No la soltó hasta marcar. 1-0. Beauvue, a diferencia de lo que hizo con Aketxe en el partido ante el Fuenlabrada, no se la peleó. El Dépor ganaba, el deportivismo respiraba. Iba por delante y el panorama del duelo a partir de ahora no podía encajarle mejor.

Al Racing no le quedó otra que progresar con la pelota. Se le vio con soltura, maneras, apenas inquietaba al Dépor. Siempre le quedaba su recurso preferido, el balón parado, y lo probó Yeferson Quintana. Tampoco. La sensación era que el equipo coruñés quería dominar, llegar, pero no lo necesitaba a toda costa. El conjunto ferrolano se descolgaba, tocaba a un lado, a otro. No le hacía ni cosquillas al Dépor.

El Dépor le gana al Racing y es líder en solitario de su grupo

El Dépor le gana al Racing y es líder en solitario de su grupo

Quizás por esa tranquilidad en la contención, apoyada en Uche, la piedra angular de todo, el Dépor se afanaba lo justo en ataque. Estaba más cómodo, combinaba mejor, no profundizaba. Se notaba un leve paso adelante de su sector ofensivo con el viento de cola del 1-0. Pero sin excesos y sobre seguro, como lo hace todo este grupo. Llegaba el descanso, no se movía una hoja.

El paso por los vestuarios se presentaba como el momento indicado para que el Racing maquinase un plan de ataque, una idea para remover el partido, para hacer tambalear a un Dépor que estaba jugando con los zapatillas de casa. Ni fútbol ni pizarra. No se movió ni el dibujo ni algún jugador en una posición diferente, nada. Solo dos pérdidas coruñesas habilitaron al Racing para ver de cerca la portería de Carlos Abad, que solo ha encajado un gol en seis partidos.

La comodidad del Dépor era infinita, aun así a Fernando Vázquez no le parecía suficiente. En Guijuelo fue una solución puntual, hoy parece empezar a convertirse en costumbre, también en Segunda B. Regresaban Álex y la defensa de cinco. Las señales del partido indicaban que era una medida excesiva. El Dépor no sufrió ni antes ni después, aunque sí es cierto que buscó adelantar líneas y presionar más arriba. Le funcionó, ya con Gandoy facilitando el fútbol combinativo.

El Racing se vio en el campo tan maniatado como su entrenador. Paralizado, no dejó la defensa de cinco hasta pasado el minuto 80. Para entonces ya se había marchado Diego Rolan, al que le sobraron minutos y le faltó aire en alguna acción decisiva cerca del área. El duelo llegó inexorablemente a su final. 1-0. Ni jugando tres días se habría alterado ese resultado. Así son las cartas marcadas con las que siempre juega el Dépor y, de momento, se lleva más manos que nadie.

Rolan hace el 1-0 ante el Racing de Ferrol