Kiosco

La Opinión de A Coruña

Baño de primavera en Riazor

El Deportivo rescata su mejor versión y aplasta a la UD Logroñés con tres goles, que pudieron ser más - Triunfo rotundo y convincente para afianzar la segunda plaza y recuperar sensaciones de cara al ‘play off’

Lapeña, a la derecha, celebra su gol, el segundo del Deportivo, junto a Granero. | // C ARLOS PARDELLAS

La fiesta empezó fuera, con la celebración del Día de las Peñas, y continuó Riazor, escenario de un auténtico partidazo del Deportivo, de los mejores de la temporada, el más vistoso y convincente de toda la segunda vuelta. Todo fueron buenas noticias. Todo, salvo el cambio en el descanso del sobrecargado Antoñito por precaución. No llega como florero andaluz. Ya aporta —ayer mucho más que un gol en 45 minutos— y hay que cuidarlo de cara al play off, ya amarrado de manera matemática tras un triunfo rotundo y convincente. Y no ante un rival cualquiera. Enfrente estaba la UD Logroñés, recién descendido y también candidato a volver a Segunda, pero la superioridad del Deportivo fue absoluta de principio a fin, incluso gustándose en varias fases del encuentro. Un baño de primavera en un día casi de verano, muy luminoso y esperanzador para Borja Jiménez y sus futbolistas, pero también para los aficionados.

66

Deportivo 3 - 0 UD Logroñés Carlos Pardellas

Todos salieron sonrientes, satisfechos y hablando solo de fútbol, de nada más. Y eso que el encuentro arrancó con el Dépor muy exigido, sin margen de error por la victoria del Racing de Ferrol frente al Talavera. Esta vez no maduró a fuego lento el triunfo. Le bastaron doce minutos para dejarlo cocinado con los goles de Antoñito y Lapeña. Dos tantos en una primera parte que, por dominio y ocasiones, bien pudieron ser más. La UD Logroñés ni siquiera fue capaz de pisar campo contrario en una primera mitad en la que vivió permanentemente ahogada por la asfixiante presión del Dépor. Apretó muy arriba, cargado de convicción para robar la pelota cerca de la meta rival y buscar los caminos más cortos para hacer daño de verdad.

Los explotaron Aguirre y Soriano, también Juergen y Quiles, pero sobre todo Antoñito y William para convertir la banda derecha en una auténtica autopista, directa hacia la portería del joven Daza. En su primer partido en Riazor, el lateral andaluz demostró que es profundo, que sabe centrar y que no se arruga en las disputas. Lo suyo fue llegar y besar el santo, porque a los cinco minutos culminó una de las jugadas más tontas de la temporada con su primer gol con el Dépor. No está para eso, pero lo pescó después de un mal despeje y una posible falta de Quiles no señalada por el árbitro. Empezaba el baño.

Lo continuó Lapeña poco después (m.12) anotando el segundo a la salida de un córner lanzado por Juergen. El central riojano supo anticiparse a sus paisanos para ampliar la ventaja a las primeras de cambio. Lejos de despertar a la UD Logroñés, el 2-0 espoleó todavía más al Dépor. Ni un paso atrás para defender el resultado. Al contrario. El equipo coruñés afiló aún más el diente para seguir mordiendo en busca de más goles. Cerca estuvo de conseguirlo William, primero con un cabezazo tras centro de Antoñito y luego con un disparo fuera tras una buena conducción. También tuvieron las suyas Soriano y Quiles. El dominio era total ante una UD Logroñés incapaz de generar el más mínimo peligro. Un córner lanzado por Iñaki y blocado por Mackay fue su único acercamiento hasta el descanso. Ni cosquillas para el portero coruñés, prácticamente un espectador más.

Tras la reanudación los visitantes quisieron proponer algo más, sobre todo tratando de iniciar los ataques con limpieza, sin rifar la pelota. Mucho riesgo ante un Dépor que seguía apretando arriba para forzar el error del rival y sentenciar con el tercero. Pronto, en el 54, lo pudo firmar Quiles desde el punto de penalti, pero su potente lanzamiento desde los once metros lo desvió Daza para mantener con vida a su equipo.

Paolo, con un disparo alto, fue el primero que finalizó una jugada en el equipo riojano, cuyo bagaje ofensivo seguía siendo escasísimo, más propio de un aspirante a la salvación que de un candidato al ascenso. El Dépor vivía muy tranquilo defendiendo con la pelota y dejando pasar los minutos sin ver peligrar nunca su ventaja en el marcador. Otras veces sufrió para ganar en Riazor. Ayer no. Hizo tres y buscó el cuarto. Tan superior se sentía, que hasta se atrevió a hacer cosas que tenía guardadas desde hacía meses. Una gran ocasión para recuperar fútbol, sensaciones y confianza de cara al play off, y que el Deportivo supo aprovechar para demostrar que está muy vivo y que solo depende de sí mismo, de nadie más, para acabar cumpliendo el objetivo inicial del ascenso.

Quiles también quiso apuntarse a la fiesta y a un cuarto de hora del final enmendó su error del penalti firmando el tercero con un soberbio cabezazo. Seis partidos seguidos marcando, inmejorable manera de llegar al play off para el andaluz, convertido ya en el auténtico hombre gol del equipo. 17 en liga, más dos en Copa. Una garantía Quiles y también el Dépor si compite como ayer en la fase de ascenso. Fuera es más frágil, mucho más endeble. Pero en Riazor, donde encadena ya cuatro triunfos, vuelve a parecerse al equipo fiable y eficaz que dominaba la categoría con solvencia en la primera vuelta. Gran impulso de cara al play off.

Compartir el artículo

stats