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La Opinión de A Coruña

Fútbol - Deportivo

Antoñito, un ‘carril’ en Riazor y una calle en Herrera

El deportivista es todo un ídolo en su pueblo natal, según relatan su amigo Figueroa, el alcalde Muriel y el periodista Cornejo, autor de 'Herrera y el fútbol: una historia de supervivencia'

Antoñito y el alcalde Muriel descubren la placa en su calle L. O.

Apenas lleva unas semanas en A Coruña, pero ya ha empezado a ganarse el cariño del deportivismo tras los brillantes 45 minutos de su debut en Riazor frente la UD Logroñés, gol incluido, aunque nada comparable a la veneración que sienten por él en la localidad sevillana de Herrera, su pueblo natal, situado entre Estepa y Puente Genil. Allí Antoñito es todo un ídolo, una auténtica institución. Tanto, que desde 2019 tiene una calle con su nombre en el barrio popularmente conocido como Las Casitas, junto al recinto ferial, justo donde el andaluz jugó de niño sus primeras pachangas de fútbol con sus amigos. Entre ellos, Jordi Figueroa, actual director técnico de la Escuela de Fútbol de Herrera. “Desde pequeñito siempre tuvo esa ilusión de llegar a ser futbolista. Le toca a uno de cada mil, pero a base de constancia y esfuerzo, él lo consiguió”, relata Figueroa, que también resalta su “carácter ejemplar como persona”. Da fe el alcalde de la localidad, Jorge Muriel, orgulloso de haber dedicado una calle a Antoñito: “Su forma de ser, carisma y humildad lo hacen grande, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Ojalá que sea uno de los artífices del ascenso del Deportivo”.

Antoñito, agachado el primero por la derecha, con el Herrera CF L. O.

Empezó a jugar en la escuela de fútbol del pueblo en categoría prebenjamín y cuando pasó a infantiles ingresó en el Herrera Club de Fútbol, con el que compitió hasta que en 2001, con 14 añitos, se marchó de Sevilla a Málaga para jugar en el Juventud de Torremolinos. Dos Hermanas-San Andrés, de nuevo Juventud de Torremolinos y Fuengirola Los Boliches fueron sus siguientes escalas hasta que en el verano de 2006 fichó por filial del Polideportivo Ejido, club con el que la siguiente campaña (2007-08) debutó en Segunda.

Jordi Figueroa y Antoñito, en la calle del deportivista en Herrera. L. O.

Así fueron los inicios del carrilero deportivista, que luego siguió picando piedra en Melilla, Almería B, otra vez Poli Ejido, Écija, Cartagena, Albacete y Córdoba antes de convertirse con el Valladolid en el primer herrereño que asciende a Primera División. Un trotamundos del fútbol, pero siempre muy apegado a su pueblo incluso desde Grecia, cuando firmó por el Panathinaikos.

Ejemplar y carismático

“Lo conozco desde chiquito y no ha cambiado. Tiene un carisma que muy pocos tienen”, apunta Jordi Figueroa. “Era muy cariñoso y lo sigue siendo. Siempre echa una mano. Por eso es tan querido en el pueblo”, continúa su amigo y director técnico de la escuela de fútbol del pueblo. También su alcalde, Jorge Muriel, lo pone de ejemplo para sus paisanos, en especial para los más pequeños: “En la mayoría de los casos, con excepciones, muchos niños sueñan con ser futbolistas de élite, con ser famosos y reconocidos, y sí que se fijan en la figura de Antoñito. Además de ser atraídos por la parte deportiva, por su ascenso desde que jugara con el Herrera, confío en que también les seduzca la parte humana porque no todo es ganar dinero, los valores son aún más importantes”.

Además de aparecer en el callejero de su pueblo, el nombre de Antonio Jesús Regal Angulo, Antoñito, también figura en el libro Herrera y el fútbol: una historia de supervivencia, editado en 2021. Su autor, el periodista Gonzalo Cornejo, destaca “la cercanía” que siempre ha caracterizado al lateral derecho del Dépor. “Cada vez que viene saluda a todo el mundo, es muy campechano”, explica Cornejo. “Hay muchos chicos en el pueblo que llevan la camiseta del Valladolid porque fue el equipo con el que llegó a Primera”, relata. Todos celebran sus éxitos, ahora los del Deportivo, como su gol de la pasada jornada en Riazor, que según el alcalde Muriel “corrió a la velocidad de la luz por wasap”.


Figueroa, con Ansu Fati, en el campo municipal de Herrera. / L. O.

El lateral blanquiazul y Ansu Fati, criado en el municipio, son los únicos que llegaron a la Primera masculina española

Antoñito se convirtió en 2018 en el primer futbolista de Herrera que ascendió a Primera División tras lograr ese hito con el Valladolid, club con el que se estrenó en la máxima categoría en la temporada 2018-19. En la siguiente, la 2019-20, le llegó el turno al barcelonista Ansu Fati, nacido en Guinea Bissau pero criado en Herrera, localidad a la que llegó junto a su familia cuando tenía solo seis años. Ambos jugadores coincidieron en el Camp Nou en el Barça-Valladolid de la temporada 2019-20, el 24 de septiembre de 2019, y tuvieron la oportunidad de saludarse. Son los únicos herrereños de toda la historia que han jugado en la Primera División masculina española. Comparten origen y también amistad con Jordi Figueroa, el primer entrenador que dirigió a la actual estrella del Barça a su llegada a España.Se da la casualidad de que las pasadas Navidades tuvimos a los dos entrenando en el estadio municipal”, recuerda el técnico. Ansu, aprovechando sus vacaciones para avanzar en la recuperación de su última lesión; y Antoñito, para mantener la forma. El deportivista y el barcelonista pasaron en diferentes etapas por la Escuela de Fútbol de Herrera y también por el Peloteros, una selección comarcal que reunía a las mejores promesas de los municipios de la zona.

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