La Opinión de A Coruña

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Deportivo

La Primera RFEF se tambalea

La Federación Española, tras asumir la división entre los clubes, reconoce el fracaso de la tercera categoría del fútbol español y se plantea el regreso al modelo anterior

Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol Europa Press

Uno de los grandes proyectos de Luis Rubiales avanza de forma peligrosa hacia su posible desaparición. En solo dos años la reorganización de la antigua Segunda B, que dio origen al nacimiento de la Primera y Segunda RFEF, podría tener sus días contados tras confirmarse su absoluto fracaso. Nadie cree ya en ella. Se ha sostenido de milagro estas dos temporadas y ahora, cuando la Federación Española ha tratado de negociar de cara al futuro la implantación de un modelo económico similar al existente en el fútbol profesional, todo ha saltado por los aires.

Buena parte de los clubes se han puesto de uñas contra la Federación y el equipo de Rubiales ya asume que no tendrá otro remedio que reestructurar nuevamente la categoría y regresar a un modelo similar al que ya existía, el de la vieja Segunda División B —que seguramente recibiría un nuevo nombre—, y volver a poner un poco de orden en ese último escalón del fútbol no profesional. Rubiales tendría que llevar a una próxima asamblea el cambio de formato de cara a la temporada 2023-24 porque en la actual ya no se puede realizar ningún cambio.

Control económico

Fuentes de la Real Federación Española de Fútbol consultadas se limitan a señalar que no hay nada oficial al respecto y sostienen que las discrepancias sobre el control económico de los clubes de Primera RFEF “parece” que se van a superar. El Deportivo, por su parte, oficialmente no sabe nada sobre esa posibilidad de que la Primera RFEF desaparezca y derive hacia un formato similar al de la antigua Segunda B. En todo caso, todo este lío es un motivo más para que el equipo coruñés logre el ascenso y abandone definitivamente este pozo que es la categoría de bronce, independientemente de cuál sea su formato.

La Federación Española de Fútbol trató hace dos años de crear una tercera categoría, la Primera RFEF, más profesionalizada, con mejores condiciones para los futbolistas, una plataforma de televisión que se ocupase de las transmisiones y mayores ingresos para los clubes. Para ello aumentó los requisitos para los participantes (instalaciones, terreno de juego, luz de los campos, contratos de los jugadores...). Eso solo sirvió para que los diferentes clubes disparasen sus presupuestos sin ver aumentados los ingresos. Escasas ayudas de la Federación, fracaso del modelo televisivo, el mismo interés de los aficionados —salvo por el tirón del Dépor, el principal atractivo de la categoría— y aumento inevitable de sus deudas. El desencanto comenzó a cundir.

A la Federación entonces se le ocurrió plantear la posibilidad de crear un control económico como existe en el fútbol profesional, que mantiene una cierta coherencia en el gasto que cada equipo puede hacer en función de sus posibilidades e ingresos. Esa propuesta ha terminado por reventarlo todo.

En este sentido, 18 equipos de los 40 equipos de Primera RFEF firmaron una carta para pedir una reunión a la Federación con la intención de que se les aclararan algunos puntos que se trataron en un encuentro que mantuvieron hace dos semanas y en el que plantearon varios modelos de competición. Los clubes firmantes fueron Mérida, Intercity, Numancia, Nàstic, Talavera, UD San Sebastián de los Reyes, Rayo Majadahonda, Osasuna Promesas, Real Unión, Linares, Balompédica Linense, Unionistas, San Fernando, Cornellà, SD Logroñés, Eldense, Amorebieta y La Nucía.

Remodelación profunda

La directiva que preside Luis Rubiales estaría ya haciendo movimientos con la idea de regresar a un sistema de competición parecido al que existía con la Segunda División B. De esta forma la tercera categoría volvería a aumentar el número de participantes con cuatro grupos de veinte. De ahí para abajo, serían categorías autonómicas. Todo obligaría a una profunda remodelación de las categorías, con aumento de descensos en algunas de ellas.

El desastre puede no quedarse ahí porque los futbolistas y su sindicato tampoco están muy conformes con la situación y están estudiando la posibilidad de tomar alguna medida. Incluso la palabra “huelga” ha comenzado a sobrevolar el ambiente. En el fondo de la cuestión también aparece Javier Tebas y la Liga de Fútbol Profesional. Algunos clubes verían con buenos ojos que la categoría pasase a ser controlada por LaLiga, pero es algo que la Federación de ninguna manera está dispuesta a ceder. Sería como entregar un territorio que les pertenece y lo harían además para que Rubiales se la entregase a su mayor enemigo, Tebas.

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