Hiperxel enfila un cierre por insolvencia tras el rechazo de su propiedad a inyectar fondos

Sin activos ni refuerzo de capital de Certior o Resilience Partners, se encomienda a Iberconsa para evitar la quiebra | Los dueños aportaron 300.000 euros de los cinco millones precisos

Hiperxel enfila un cierre por insolvencia tras el rechazo de su propiedad a inyectar fondos

Hiperxel enfila un cierre por insolvencia tras el rechazo de su propiedad a inyectar fondos / Jorge Garnelo / Lara Graña

Jorge Garnelo / Lara Graña

Veinticinco millones de euros en volumen de negocio, 220 trabajadores en plantilla, incremento de los beneficios. Es la imagen que exhibía Xeldist Congelados —marca comercial de Hiperxel— cuando la sociedad Vinova Investments adquirió la cadena en julio del año pasado. La compró al Grupo Iberconsa por unos nueve millones de euros, financiados por el fondo de inversión finlandés Certior Capital, con el proclamado objetivo de integrarla con las tiendas de Congelados Cíes y expandirse por la geografía española. Salió mal. Vinova, bajo la dirección de Juan José Villamizar, se comió las tres décadas de buena trayectoria de Hiperxel en poco más de seis meses. Ahora, después de que Certior asumiese la gestión —con el canje por acciones del préstamo inicial y con la intervención de su asesor en España, Resilience Partners—, se dispone a presentar un concurso-liquidación en 48 horas. Sin un colchón que amortigüe el golpe, sin preconcurso ni propuesta anticipada de convenio; Hiperxel no ha convencido ni a sus propietarios, que han rehusado inyectar fresh money (dinero fresco), ni tampoco a sus acreedores comerciales o de servicios. Sin una carambola mediante, la histórica cadena de productos congelados se dispone a decir adiós.

Carambola

Carambola con nombre propio, según ayer explicaron al comité de empresa la gerente de Hiperxel, Virginia Navarro, y los administradores fichados de Norgestión, con Fernando Fernández de Santaella al frente. El hecho es que han depositado toda la responsabilidad sobre la presentación del concurso voluntario en un tercer actor, la propia Iberconsa, a la que han solicitado tanto una aportación de capital como el suministro fluido de una mercancía que ha de abastecer a un centenar de tiendas. “Dicen que no da una respuesta ni responde a las llamadas”, constataron ayer fuentes del gran abanico de acreedores de la cadena. Según indicó Navarro, la multinacional gallega ha puesto sobre la mesa la necesidad de garantías —capital asegurado a tres años vista—, que no se han aportado por parte de los fondos Certior o Resilience. La propia representación de los trabajadores ha retirado a Iberconsa cualquier responsabilidad sobre lo que vaya a suceder en las próximas horas.

“Quieren que Iberconsa ponga dinero, pero si Iberconsa pone ellos tienen que poner mucho más y no quieren”, explicaron desde el comité de empresa, lamentando haber frenado la huelga programada el pasado mes de octubre en Conxemar, algo que no hicieron por “conservar” su trabajo. “Al final no ha servido para nada. Nos llevan engañando todo este tiempo”, añadieron al respecto.

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Concurso-liquidación dentro de 48 horas

Según los trabajadores, y si nada cambia, este lunes se presentará el concurso. “Nos llevan engañando todo este tiempo”, denuncia el personal.

La plantilla lleva ya tres meses sin cobrar

Los empleados todavía no han recibido el importe que se les adeuda por los meses de septiembre y octubre, y solo lograron 415 euros de agosto.

3 El peor presagio se está cumpliendo

Hace cuatro semanas, el comité iniciaba la cuenta atrás para que el fondo evitara la quiebra: “Si no tendremos el final que sospechábamos”.

El equipo de Navarro y Fernández de Santaella había anunciado negociaciones denominadas stand still (son pactos de no agresión) para evitar demandas de concurso necesario (quiebra instada por un acreedor) y la presentación de un plan de reestructuración y viabilidad, con fuertes quitas y un plan de pagos. La intención pasaba por tratar de salvar la campaña de Navidad, la más intensiva del año, para reforzar la tesorería. “Es fundamental —escribía la gerente a la plantilla— para el resultado de Xeldist, y que tenemos que hacer todo lo posible por conseguir”. En el mismo documento, Navarro apuntó que los propietarios habían consumado una “inyección de fondos para hacer frente a algunas necesidades de la compañía”, aunque fueron muy escuetos. De los hasta cinco millones necesarios para saldar parcialmente deudas y asegurarse el suministro periódico de mercancía, a Hiperxel llegaron escasos 300.000 euros.

A preguntas a este periódico, Navarro dijo ayer que no podía desvelar detalles de la reunión mantenida con los trabajadores, que llevan tres meses sin cobrar —el último pago es relativo a agosto y solo 415 euros en muchos casos— y cuyos peores presagios se cumplen. Precisamente, hace algo más de cuatro semanas daban un mes para que Resilience Partners evitase la quiebra de la cadena. “Hemos de deciros que si en un plazo de mes, mes y pico, esto no tiene vías de solución, y aun barajando incluso la posibilidad de convocatoria de huelga indefinida, tendremos el final que todos sospechábamos y nadie quisiera: o sea, el cese de la empresa”, recogía el mensaje dirigido al personal, repartido por 102 tiendas en toda Galicia, de las cuales 34 están en A Coruña, 38 en Pontevedra, 30 en Ourense y 18 de Lugo. En riesgo más de 300 puestos de trabajo.

Por las características de Xeldist, el volumen de sus activos para hacer frente a esta eventual liquidación es muy limitado. Un proceso liquidativo convierte en líquido el patrimonio de una empresa, que a su vez se destina a satisfacer las deudas con los acreedores.

En este caso, y con las tiendas arrendadas y sin prácticamente stock, el músculo de esta cadena para hacer frente a sus obligaciones es mínimo. A juicio de fuentes conocedoras del sector, el hecho de que Hiperxel se haya encomendado de esta manera a Iberconsa explicita la falta de confianza de los demás actores de la industria del congelado respecto a su plan de viabilidad.

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Con sensaciones muy negativas tras el encuentro de ayer, los trabajadores de Hiperxel se reunirán mañana en las provincias de A Coruña (a las 11.00 horas en el Edificio de Sindicatos) y en Pontevedra (a las 12.00 horas en el Centro Cultural y Asociación Santa Columba de Ribadelouro) para abordar su futuro y la delicada situación que atraviesa la compañía. El comité de empresa no descarta organizar manifestaciones la próxima semana y también se baraja una posible demanda colectiva. “Por ahora solo vamos a informar y depende de lo que nos diga la mayoría tomaremos acciones”, aseguraron ayer.

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