13 de marzo de 2010
13.03.2010
Autor de 'Diario del soldado republicano Casimiro Jabonero'

Víctor Santidrián Arias: "La Xunta paralizó la política de la memoria con la excusa de la crisis"

"De muchos campos no quedó huella en los archivos. Los presos no sólo lo pasaron mal sino que ahora se les está robando su historia"

13.03.2010 | 02:52
Víctor Santidrián Arias.

Hace ya seis años,Víctor Santidrián publicó un libro en el que recoge las penurias de los batallones de soldados en el campo de Lavaco-lla. Por causalidad, se hizo con el diario de Casimiro Jabonero, un preso de Cuenca que durante varias semanas participó en las obras del aeropuerto de Santiago. "Hay muchas dificultades de acceder a la documentación porque en muchos casos ya no existe", lamenta. "Eso -añade- frustra la reconstrucción de la historia para muchos de esos prisioneros de guerra. No sólo lo pasaron mal y fallecieron sino que incluso desapareció su memoria".

-¿Con qué objetivo surgieron los campos del franquismo?

-Estrictamente militar. Para controlar a los prisioneros de guerra. En los primeros años de guerra se produjeron muchos fusilamiento en estos centros. Pero después empezaron los procesos de depuración para ver quién estaba en el bando republicano por una causa ideológica o quién estaba haciendo el servicio militar. A partir de final de la guerra, esos prisioneros fueron considerados como mano de obra, tanto para obras militares como civiles, tanto públicas como privadas.

-¿En qué condiciones estaban los presos?

-Un general franquista que estuvo en Lavacolla en el año 40 hablaba de esas condiciones en un informe oficial. Este general relata que el techo tenía goteras, el suelo era de tierra pisada, los habitáculos de los prisioneros estaban sobresaturados, la alimentación era insuficiente, el calzado era malísimo, con un único uniforme de trabajo y todo roto... Hubo muchas bajas, primero por fusilamientos, luego por malos tratos y después por las condiciones de trabajo.

-Pero a diferencia de los campos nazis, los que Franco instauró no eran cerrados...

-En el traslado de donde estaban albergados los presos hasta el aeropuerto iban con guardia, pero no había un recinto como un campo de concentración nazi. La prueba de que Lavacolla no era un campo cerrado es que hay contactos con la población del lugar.

-¿Por qué hay tan poca información sobre los campos de trabajo en España, y en concreto en Galicia?

-De muchos centros no quedó huella alguna en los archivos. Es grave. Los presos no sólo lo pasaron mal, sino que se les está robando su memoria. Fueron desapareciendo los archivos por muchas razones, por desidia burocrática, por destrucción premeditada?

-Galicia es de las pocas comunidades que todavía no ha aprobado una línea de ayudas a presos del franquismo...

-Es lamentable. Como también lo es que en este momento, lo mucho o poco que se hizo para la recuperación de la memoria esté parado en Galicia. La crisis fue la excusa perfecta (para el Gobierno gallego) para paralizar la política de la memoria. Aunque si no hubiera crisis, se recurriría al argumento de que ese tema reabre viejas heridas.

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