09 de noviembre de 2010
09.11.2010

Rouco acusa al Gobierno de aprobar leyes derivadas del "laicismo radical"

La ministra de Sanidad defiende que las normas que "protegen" la igualdad están por encima de las creencias religiosas. Feijóo apuesta por el respeto entre católicos y laicos

09.11.2010 | 01:00
Rouco acusa al Gobierno de aprobar leyes derivadas del "laicismo radical"

Las declaraciones del Papa sobre el laicismo en España -que comparó con el vivido durante la II República- enfrentaron ayer al presidente de la Conferencia Episcopal y a la ministra de Sanidad e Igualdad, al respecto de cómo ese sentimiento afecta a las leyes aprobadas por el Gobierno central. Mientras el también cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, achacaba la situación en materia de matrimonio, familia o derecho a la vida a "derivaciones del laicismo radical", la socialista Leire Pajín defendía que las normas que protegen la igualdad "están por encima de cualquier creencia religiosa e, incluso, del debate sobre religión y laicidad".

El portavoz de la Conferencia Episcopal colocó ayer a España "en el primer puesto del ranking de laicismo", en concordancia con las palabras de Benedicto XVI del sábado, y explicaba que con la legislación sobre uniones homosexuales o el aborto se había posicionado "a la cabeza" del listado. No comprende el sacerdote esta corriente resurgida en los últimos años, por lo que apoya por completo la apreciación del Pontífice: "El Santo Padre ha hecho una reflexión acerca de una especie de resurrección del laicismo radical un poco extraño a estas alturas del tiempo". Rouco Varela añadió que es más llamativo en España porque "fue uno de los escenarios donde creció y se difundió la fe; fue una de las iglesias que más dinamismo ha mostrado".

A las pocas horas de realizar estas declaraciones, la ministra de Sanidad e Igualdad, Leire Pajín, contestaba al prelado y al Papa. En primer lugar, sobre la petición de Benedicto XVI de que "la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su realización", la socialista recordó que "las mujeres, también muchas católicas, decidieron entrar y salir de casa libremente". Esta situación, expuso, "se traduce en leyes que protegen la igualdad", y, a consecuencia, que valoran el reparto de responsabilidades en la conciliación de vida laboral y familiar. Sobre la laicidad en España, se limitó a destacar que es un país "respetuoso, cuyos valores y leyes están por encima de cualquier fe religiosa".

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quitó hierro a las declaraciones del Papa asegurando que no hay que interpretarlas "en sentido estricto", aunque considera que lo que quiso decir fue que existe en España "un laicismo radical o excesivo", un poco menos "respetuoso" con la "inmensa mayoría" de los ciudadanos españoles "que se declaran católicos". El popular aboga porque haya entre laicismo y fe "un respeto mutuo y una separación tolerante" y sostiene que las palabras de Benedicto XVI eran "previsibles".

El portavoz del grupo parlamentario popular, Manuel Ruiz Rivas, dijo coincidir con el Santo Padre en que es visible una corriente de "anticlericalismo" o un laicismo "mal entendido", así como "una cierta burla o mofa" y "una evidente falta de respeto" hacia los creyentes. Denuncia que hay "ciertas personas" que creen que profesar creencias religiosas "no es progre".'

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