27 de mayo de 2018
27.05.2018

El agro se rebela contra la obligación de hacer 'online' las gestiones de la Seguridad Social

Critican la incompatibilidad de su actividad con la revisión del correo electrónico en un rural con poca cobertura y sin formación digital

27.05.2018 | 00:57
Sede electrónica de la Seguridad Social.

Consultar el correo electrónico todos los días, descargar los archivos recibidos y enviar la documentación solicitada. Aunque parezcan tareas propias de trabajadores de una oficina es con lo que se tendrán familiarizar los trabajadores del campo, que desde el 1 de octubre, estarán obligados a realizar todos los trámites con la Seguridad Social -afiliaciones, altas y bajas, variaciones de datos de empleados, cotizaciones, ingresos de cuotas...- a través de internet. Muchos ganaderos y agricultores que cotizan por el Régimen Especial Agrario ya han recibido una carta del organismo estatal en la que se les solicita un número de teléfono móvil y una dirección de correo electrónico para que puedan incluirse en el sistema de remisión electrónica (sistema RED), término con el que estarán condenados a entenderse en unos meses.

Desde el sindicato Unións Agrarias (UUAA) consideran que la Administración vive en "un país imaginario" al pretender implantar la tramitación telemática en un rural envejecido, donde los vecinos no son usuarios digitales que sepan manejarse con internet ni con los móviles -muchos ni lo tienen y los que sí solo lo usan para hacer o recibir llamadas-, y en muchas zonas ni siquiera hay cobertura para poder conectarse.

Los sindicatos agrarios ya tienen experiencia en ayudar a sus afiliados con estos trámites en el caso de empresas, sociedades jurídicas y comunidades del rural gallego, que ya están obligadas desde el año pasado a dar cuenta a la Seguridad Social sobre sus cotizaciones y las de sus trabajadores, si los tienen, a través de la Red. Solo con estos casos ya aumentaron su carga de trabajo en 2017 pero desde UUAA ven "inasumible" hacerse cargo desde octubre de las gestiones que auguran que entren de forma "masiva" de sus más de 14.000 asociados. Por eso, ya prevén un "colapso" en otoño porque admiten que los trabajadores del campo con los que tratan cuando acuden a la oficina con lo que necesitan "se desentienden". Desde la delegación del sindicato en Chantada señalan que algún usuario cuando recibió la carta de la Seguridad Social acudió a la oficina y propuso al tramitador que pusiese su email, algo que no es válido porque tiene que va vinculado al titular. "Muchos no saben ni siquiera lo que es un correo electrónico", critica.

Aunque auguran que el "caos" llegará cuando la norma empiece a ser obligatoria en octubre, las organizaciones ya empiezan a notar la preocupación en el campo gallego: "Pensaban que era una simple notificación y que se ofrecería una solución intermedia pero ahora ya empieza el malestar porque su día a día no incluye estar pendiente de las comunicaciones de la Seguridad Social y menos a través de internet". "No son capaces de asumirlo", añaden. En este sentido también denuncian que la Administración debería "facilitar las cosas con algún mecanismo para, por ejemplo, agrupar las comunicaciones centralizándolas en un correo electrónico común" en el caso de los trabajadores que pagan cuota sindical.

Los ganaderos y agricultores sin afiliación a ningún sindicato agrario tendrán que ingeniárselas para cumplir con la normativa y en esta situación "se abre un nicho de mercado" para las gestorías, una de las pocas opciones que les queda a los usuarios que "no tengan capacidad, cobertura o medios" para realizar sus trámites burocráticos. Pero esta medida les acarreará un coste extra en un rural gallego mermado aún por la crisis -sobre todo en el sector lácteo- donde los beneficios apenas dan para cubrir los costes de producción más imprescindibles. A esto hay que añadir el coste de desplazarse hasta estas oficinas desde las aldeas a los núcleos de población donde estén ubicadas, teniendo en cuenta el elevado número de personas mayores que viven solas y sin vehículo propio en un rural disperso con pocas frecuencias de transporte público.

Ni siquiera contar con el servicio de un experto soluciona el problema porque -explican- el gestor puede ayudarles a enviar la documentación que se le requiere desde el departamento estatal pero son ellos los que tienen que acceder a las notificaciones vía email para saber lo que se les pide. "Los que no saben usar el correo, ¿van a ir todos los días a la gestoría para que les compruebe si han recibido alguna notificación?", se preguntan las organizaciones agrarias, que reclaman que aunque la tramitación electrónica se implante sea voluntaria.

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