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La Opinión de A Coruña

La Xunta exige más estudios del plan para las Bailly por el impacto de los edificios previstos

El volumen previsto es “muy significativo” y “desvirtúa los valores estéticos y la singularidad” del conjunto, avisa | Cambre estudia los cambios y EU critica la “tropelía especuladora”

Vista de las casas Bailly, el pasado mes de marzo. CARLOS PARDELLAS

La Xunta advierte de que el desarrollo promovido por el Concello de Cambre para el ámbito de las casas Bailly, la UE-19, entraña efectos “que pueden ser adversos y significativos” para el paisaje y el patrimonio cultural, por lo que ordena continuar con los estudios y someter el plan a evaluación estratégica ordinaria, y no simplificada, como pedía el Ayuntamiento.

El Gobierno local apunta que la resolución autonómica “ni paraliza ni anula el proceso, sino que implica la realización de una serie de ajustes en los que ya se está trabajando”. Esquerda Unida ve “demoledora” la resolución y critica el “urbanismo especulador y dañino” del Ejecutivo municipal, que afea a EU su actitud “inmovilista” y recuerda que ha sido el primer Gobierno cambrés en proponer una solución para recuperar las viviendas modernistas.

La modificación de las normas subsidiarias prevé que las construcciones queden rodeadas por edificios de hasta tres plantas de altura. Proyecta recalificar el ámbito, de 19.517 metros cuadrados, de urbano no consolidado de uso residencial a urbanizable de uso terciario-hotelero y dotacional para desarrollar una zona con edificios comerciales que rodearán las joyas modernistas por las cuatro fachadas. El plan da cumplimiento a un convenio firmado en 2020 entre el Concello y Fincela —la empresa propietaria de todas las parcelas del ámbito, salvo la de las Bailly, municipal— que pretende obtener fondos para recuperar las casas.

La Dirección Xeral de Ordenación do Territorio e Urbanismo avisa de que “el volumen de las nuevas edificaciones proyectadas es muy significativo y genera una envolvente a las casas Bailly que desvirtúa los valores estéticos y la singularidad de un bien catalogado”. Alerta, además, de que la implantación de usos terciarios, hoteleros y dotacionales previstos “supondrá un incremento importante de la movilidad en la zona”, que tendrá “especial relevancia” en la intensidad de tráfico en la AC-12, “ya elevado en la actualidad”, además del incremento de la “contaminación acústica” ya existente y para cuyo aumento no se prevén medidas correctoras en el plan.

En el periodo de consultas informaron tres organismos. La Dirección Xeral de Ordenación do Territorio e Urbanismo dio su visto bueno al ver compatible el plan con la ordenación del Plan de Ordenación do Litoral (POL). El Instituto de Estudos do Territorio advirtió de los potenciales impactos del volumen proyectado con los edificios, “de gran envergadura” y que “englobarán las viviendas Bailly en las perspectivas desde todo el entorno circundante, desdibujando su visibilidad y singularidad”, y de los “potenciales problemas de imagen” por la “heterogeneidad cromática y de cartelería” previsible por los usos comerciales. Incide, además, en que “desde la cota de la carretera AC-12, se proyectan seis plantas, entre los edificios aterrazados y los bloques posteriores”. La Dirección Xeral del Patrimonio Cultural reclamó incluir medidas para evitar que del desarrollo suponga “competir” o “generar un fondo escénico al elemento principal protegido, que son las casas Bailly”.

En la exposición pública se recibió escrito también del Concello de Oleiros. Ve insuficiente la reserva de zona verde y de equipamientos así como el número de aparcamientos y considera “imprescindible” un estudio de tráfico que analice los efectos del desarrollo proyectado.

La Xunta reconoce los beneficios de rehabilitar las Bailly para uso dotacional “desde el punto de vista de la preservación del patrimonio cultural” y porque “puede constituir una mejora indudable de la escena paisajística actual”. Pone reparos, sin embargo, al gran volumen de los edificios alrededor del conjunto modernista. Advierte del impacto en el tráfico, aunque ve bien la creación de una nueva plataforma de accesibilidad peatonal para resolver la conexión entre ambas márgenes de la AC-12. En cuanto a la presencia en el ámbito de especies invasoras, en especial, los plumachos, reclama incluir medidas para evitar el esparcimiento de estos ejemplares.

El concejal de Urbanismo de Cambre, Juan González Leirós, sostiene que la orden de someter el proyecto a evaluación ambiental ordinaria es “un procedimiento común que ya se requirió, por parte de este mismo organismo autonómico, en otras actuaciones como el SAU-RD1 A Barcala, y que ya fueron aprobadas de forma provisional”. Asegura que el Concello ya estudia la resolución de la Xunta.

Leirós defiende que la propuesta supone “la creación de un eje terciario e industrial que daría continuidad al tipo de usos existentes ya en la N-VI”, además de “la creación de espacios libres alrededor de las casas Bailly”. Defiende que esta solución “implicaría el asentamiento de nuevas empresas en el municipio y, por lo tanto, la creación de puestos de empleo” y que “esta modificación [de las normas subsidiarias] traerá consigo un incremento en los ingresos de las arcas municipales”, por las licencias, los ingresos de la actividad económica y los impuestos”.

EU de Cambre critica la “tropelía especuladora” proyectada, que “va a acabar con el comercio local de O Temple, saturar aún más el tráfico y mermar la calidad de vida de los vecinos de una zona que va a quedar esquilmada tras el paso de Patiño por el Gobierno”.

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