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La batalla por los bienes de Meirás, al detalle

La Justicia blinda más de un centenar de elementos “inseparables” del pazo | El Estado demanda más de medio millar | Los Franco pueden llevarse cerca de cuatrocientos

Uno de los salones del pazo de Meirás. | // CONCHI PAZ

Dos años después de que saltasen todas las alarmas por el posible traslado de los bienes del pazo de Meirás, la Justicia ha dado un nuevo varapalo a la familia Franco al decretar que más de un centenar de piezas deben permanecer en As Torres. Este auto firme de la Audiencia Provincial estuvo precedido de otra resolución de un juzgado de Madrid que decretó el depósito cautelar de 564 piezas que reclama el Estado.

La Administración General del Estado ha salido de momento victoriosa, aunque quedan todavía varias batallas por librar, incluida la más importante: la titularidad del pazo, que el juzgado de primera instancia y la Audiencia Provincial reconocen al Estado, pero que está todavía pendiente de la resolución del Tribunal Supremo.

A continuación, una guía para no perderse por este intrincado proceso judicial que se librará a partir de ahora en los juzgados de Madrid.

¿Qué bienes han sido declarados inseparables de Meirás?

La Audiencia Provincial acaba de confirmar con pequeñas excepciones el auto del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña que prohíbe a los Franco retirar más de un centenar de bienes “inseparables” del pazo de Meirás. Los jueces han ratificado casi en su totalidad el auto de primera instancia, aunque retiran de la lista cuatro elementos: los angelotes de bronce de la capilla, una virgen, una lámpara situada sobre la pilastra de la escalera y unos apliques de pared metálicos, que se suman a un quinto: las alfombras pasilleras, cuya retirada ya había sido autorizada.

¿Por qué considera la Justicia que son inseparables?

La Audiencia ha avalado casi en su totalidad el incidente de ejecución de la sentencia presentado por el Estado, al que se adhirieron Xunta, Diputación y los ayuntamientos de Sada y A Coruña y decreta que hasta 128 bienes son “inseparables” de As Torres al entrar en la categoría de bienes inmuebles por destino (que fueron instalados por vocación de permanencia) o por incorporación (que no pueden retirarse sin provocar daños en el inmueble).

Se trata principalmente de los conjuntos pétreos del jardín (hórreos, cruceiros, esculturas) y de las piezas de la capilla (sarcófagos, lápidas, el retablo, el Cristo de pelo natural, las pilas de agua bendita, el confesionario). Los jueces basan su resolución en los informes periciales aportadas por el Estado, Xunta y Concello de Sada, entre ellos, el del historiador Manuel Pérez Lorenzo, que acreditó que la mayoría de estas piezas estaban en el pazo en 1938 (en época de Pardo Bazán) y prácticamente todos en 1975. A la hora de emitir su fallo, los magistrados han tenido muy en cuenta la vocación de permanencia con la que fueron instalados estos elementos. Argumentan, por ejemplo, que el jardín “perdería su propia idiosincrasia” sin las esculturas y otros ornamentos pétreos, al igual que la capilla sin el Cristo, las figuras del retablo, las pilas bautismales o el sepulcro que mandó labrar Pardo Bazán y que los Franco pretendían cargar en un camión de mudanzas. En este último caso, los magistrados son tajantes y advierten “que de nada más permanente en este mundo puede hablarse”.

¿Qué elementos reclama ahora el Estado?

El Juzgado de Primera Instancia número 70 de Madrid ha estimado la solicitud del Estado, a la que se adhirieron la Xunta y el Concello de Sada, y ha decretado el depósito cautelar de los 564 bienes que reclama la Administración General del Estado y el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional.

Los bienes en litigio ahora se corresponden con tres categorías. La primera abarca solo dos piezas que el Estado considera de Patrimonio Nacional, una mesa vitrina y una pareja de cornucopias que fueron trasladados desde el Palacio del Pardo.

La segunda, la más numerosa, incluye hasta 409 bienes del Patrimonio Documental. Se trata de documentos ubicados en la biblioteca de Franco o en la Torre de la Quimera. Se trata de memorias, informes, anteproyectos de obras, libros de firmas de adhesión a la “guerra de liberación”, planes de obra o para el desarrollo económico de distintas provincias, álbumes de fotos, ponencias, correspondencia oficial, una agenda personal e, incluso, algún documento clasificado, el más relevante, el denominado Proyecto Cáncer, relativo a un movimiento para instaurar la III República desde Argel y Canarias canalizando recursos desde México y los países del telón de acero. El Estado reclama toda la documentación del período de la dictadura que considera pública, incluso sobres en blanco y vacíos de la Casa Civil o recortes de prensa.

La tercera categoría abarca 153 elementos que el Estado considera de dominio público y pertenecientes al Patrimonio Histórico Español y que comprende piezas de la época de Emilia Pardo Bazán y los que fueron incorporados durante la dictadura. El Estado subraya que solo reclama aquellos bienes muebles que puede acreditar que fueron incorporados antes de 1975 y que estaban afectos al uso público del pazo como residencia de verano del dictador.

¿Qué bienes pueden llevarse los Franco?

Los Franco podrán llevarse alrededor de cuatrocientos elementos que no han sido reivindicados por el Estado y no están, por tanto, sujetos a un depósito cautelar. El Concello de Sada se quedó solo reclamando la titularidad pública de todos los bienes, salvo aquellos que los Franco acreditasen que habían sido incorporados con posterioridad a 1975, un alegato que fue inadmitido por la Justicia al considerar que tenía no encaje dentro del procedimiento de ejecución de sentencia, pero sí en una nueva demanda posesoria.

La demanda posesoria presentada finalmente por el Estado para reivindicar la propiedad de parte del contenido de As Torres deja fuera cerca de cuatrocientos de los 697 elementos inventariados por la Xunta. Entre ellos, varias de las piezas que adornan los salones principales, como uno de los conjuntos isabelinos, bargueños, consolas de pared, sillones, y numerosas piezas de porcelana. Los hermanos Martínez-Bordiu también podrán cargar al camión de mudanza buena parte del mobiliario de los dormitorios del primer piso. varios cuadros, tapices, lámparas o alfombras. Entre las piezas más llamativas figura un altar portátil de madera ornamentada del que apenas aporta datos la documentación a la que ha tenido acceso este diario y que podría corresponderse con el ubicado el dormitorio de Franco. Son elementos que no han sido reclamados por el Estado y que carecen además de ningún tipo de protección, por lo que, de entrada. nada impediría su retirada por parte de los Franco.

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