27 de enero de 2014
27.01.2014

Regular, el verbo

28.01.2014 | 00:59

Si el de los montes se dice que es un parto muy largo, la aprobación el pasado viernes por el Consejo de Ministros de la regulación de las titulaciones profesionales del sector pesquero no se queda atrás: se han necesitado 54 años para que, por vez primera desde aquel lejano 1960, el Gobierno español, ahora a través del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, acometiera esa que se considera simplificación y unificación normativa de las titulaciones profesionales del sector pesquero, dando cauce al mismo tiempo a la homologación de los certificados de profesionalidad.

Por tal regulación, capitanes de pesca, patrones de altura y patrones de litoral se encuadran en la sección de puente; el patrón costero polivalente, el patrón local de pesca y el marinero pescador pasan a formar parte de la sección polivalente; y en la sección de máquinas encajan al mecánico naval mayor naval y al mecánico naval.

No satisface a todos la regulación que se efectúa mediante Real Decreto y queda un tanto a desmano de las formulaciones que, al respecto, vienen realizando las organizaciones representativas del sector, especialmente la de los titulados náutico-pesqueros Aetinape.

Sin embargo hay un aspecto que, finalmente, da entidad en la legislación española al Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia para el Personal de los Buques Pesqueros (Stcwf-1995) que España había ratificado en 2008 (siete años más tarde) a través del correspondiente instrumento de adhesión. Un convenio que otorga las competencias y aptitudes necesarias para el desempeño de las funciones inherentes al personal enrolado en buques de pesca de navegación marítima.

Regular parece un objetivo prioritario después de larguísimos años de espera, de presentación de propuestas por parte de los representantes del sector y de un cierto mirar para otro lado por parte de aquellos que han tenido siempre en sus manos la posibilidad de rectificar cuestiones que han hecho mella, y mucha, en expertos marineros que, si bien por su titulación profesional estaban reconocidos para el trabajo a bordo de pesqueros -fuese cual fuese la eslora y tonelaje de este- esta función no era reconocida a bordo de buques mercantes en muchas ocasiones de eslora y tonelaje inferiores.

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