31 de julio de 2019
31.07.2019
La Opinión de A Coruña

Comercializar, el reto

30.07.2019 | 22:45
Comercializar, el reto

Los profesionales gallegos de la pesca conocen sobradamente su oficio. Ellos realizan las capturas que pueden „o las que les permite la Unión Europea„ y los intermediarios se encargan de lograr precios que consideran adecuados, pero sin que, en la cadena de valor, se sumen todos los elementos que influyen en el resultado final: horas de trabajo, salarios (donde los hay), consumo de combustible, gastos propios del buque y la casa armadora, etc. Es decir: sabemos pescar, pero seguimos con la asignatura pendiente de la comercialización. Y así nos va.

Los viejos armadores nacían en la tablazón de la cubierta del barco. Mamaban la salitre y encallecían sus manos halando los aparejos o las líneas (ahora empezamos a seguir a los pescadores vascos en el uso de varas o cañas con cebo vivo). A aquellos viejos lobos de mar que realizaban los pagos de las "partes" y las chonas en bares o tabernas del tres al cuarto les ha sucedido una generación de armadores modelados en despachos que apenas huelen el pescado y venden las capturas online. Pero no son mejores que sus antecesores. Ni siquiera logran resultados más beneficiosos para las empresas, pendientes siempre de las normativas comunitarias y las reuniones de salón, herederos de unja empresa, una sociedad, creadas entre la niebla de los Celtas cortos y el "caldo de gallina", a la vera de un chiquito de vino del Ribeiro o un vaso „la copa no existía entonces„ de vino del país (nadie bebía vino Albariño a la hora de cerrar una negociación. Si acaso, una copa de Fundador).

Pero la realidad continúa siendo la misma: los pescadores gallegos „salvo muy honrosas excepciones„ no saben „¿no quieren? „ profesionalizar la comercialización de sus capturas. Y aquí radica uno de sus principales errores.

Se pesca más para vender en los mercados o en las grandes superficies que para lograr una adecuada rentabilidad a la calidad de sus pesquerías, a las que no se valora adecuadamente cuando, sin embargo, la marca Galicia en pescados y mariscos es lo que verdaderamente vende en mercados y restaurantes de toda España.

¿Por qué no sabemos o no queremos comercializar como lo hacen en otras comunidades autónomas u otros países más o menos pesqueros que Galicia?

¿Acaso no interesa?

Las tres universidades existentes en nuestra comunidad autónoma tienen verdaderos especialistas que pueden abrir brecha en la cerrazón de unos y otros ante el desafío de la comercialización. Siendo así, ¿por qué no damos paso a aquellos que sí saben hacerlo para que nos enseñen lo que es comercializar un producto de la pesca o al marisqueo que vaya más allá del regateo en la plaza después del ya realizado en la lonja?

Sacar provecho al sudor de cada día. Ni más, ni menos. Con sentidiño.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook