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Inma Sust

Shakira y Piqué, la tristeza ya no vende

Los seres humanos somos una especie curiosa. Somos más felices viendo a la gente llorar que reír. Esto lo descubrí de pequeña en la escuela. Los profesores me llamaban la atención cuando reía a carcajadas y nunca cuando lloraba. Jamás lo entendí y consiguieron que dejara de sonreír durante una buena temporada. Parece que la felicidad ajena ofende e incomoda. En cambio, la tristeza se acepta bien. Para muestra, Shakira interpretando su nueva canción.

Estamos todos de acuerdo en que la cantante está triste y resentida, pero les explota la cabeza a algunos cuando la ven mostrarse fuerte y empoderada. Algo no les cuadra. Es por eso que muchas veces se pone en duda a las víctimas de abusos sexuales o de violencia de género. Todos hemos oído frases tipo: “Para ser una mujer maltratada, hace muy buena cara”.

La sociedad no nos cree ya por sistema, pero si encima no vamos de víctimas o no nos mostramos débiles, es prácticamente imposible que no nos pongan en duda. Es por eso que la canción de Shakira es tan importante. Porque, aunque esto ya lo había hecho antes la gran Rocío Jurado cantando “es un gran necio, un estúpido engreído…”, la mayoría de las canciones que tratan el tema del despecho eran y son interpretadas por hombres y no se critica ni una coma. Loquillo te puede matar, Radio Futura pegarte una paliza y Los Rebeldes violarte, pero Shakira no puede decir que a su ex le falta cerebro.

La letra de esa canción ha sido analizada con lupa como si fuera una nueva ley que hay que aprobar en la ONU para conseguir la paz mundial. ¡Es solo una canción! Si te gusta, la cantas, y si no te gusta, no la cantas. Lo realmente interesante es ver cómo el ser humano inteligente es capaz de convertir la miseria en arte, rentabilizar la tristeza y sacar provecho de las desgracias. Darle la vuelta a la tortilla y aceptar lo bueno. Y si esto se traduce en mucho dinero, bienvenido sea. Si lo llega a saber, en lugar de salir con aquel triste chándal cuando le abandonó Bisbal, Chenoa se marcaba una canción y lo petaba. Demasiado tarde, querida. Cuando tú vas, Shakira vuelve.

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