La incidencia acumulada de infecciones por COVID en la ciudad de A Coruña, 76 nuevos casos por cada cien mil habitantes en los últimos siete días y 120 a dos semanas, duplican el promedio de Galicia, que en la actualidad se sitúa en 34 positivos a 7 días y 73 a 14, según los datos ofrecidos ayer por la directora xeral de Saúde Pública, Carmen Durán. Las urbes gallegas con mejores cifras, a una semana vista, son Ourense y Lugo, con 10 y 16 contagios por cada cien mil habitantes en los últimos siete días, respectivamente, según informó la doctora Durán, quien incidió en que la situación actual, a las puertas de la Semana Santa, es de “estabilidad” tras el acusado descenso de las anteriores semanas. “Parece que estamos alcanzando una meseta”, expuso.

La responsable de salud pública explicó que las áreas sanitarias gallegas se mueven, en estos momentos, en una horquilla que va desde el máximo registrado en la demarcación coruñesa, con 120 positivos por cada cien mil habitantes a 14 días, y el mínimo notificado por Santiago, con 38 nuevas infecciones por cada cien mil habitantes en las últimas dos semanas.

La evolución de A Coruña —actualmente en el nivel medio de restricciones y, por tanto, con aforo del 30% en el interior de los locales de hostelería, y del 50% en las terrazas— está siendo diferente a la del conjunto de Galicia ya “desde el pasado mes de agosto”, reconocía hace apenas diez días, en estas páginas, la responsable del Servicio de Medicina Preventiva del área sanitaria coruñesa, María José Pereira, quien se mostró convencida de que esto tiene que ver con “una serie de características intrínsecas” a su población y a la forma de relacionarse de sus ciudadanos, “que no pueden ser comparables” con territorios “menos poblados o con características diferentes”.

“A Coruña tiene casi 250.000 habitantes distribuidos en menos de 40 kilómetros cuadrados. Somos una ciudad limitada, y con una densidad de población que no se puede comparar con ninguna otra urbe gallega, ni tan siquiera con Vigo. Esto influye claramente en la dinámica del virus, al igual que el hecho de que en los barrios coruñeses más densamente poblados, un porcentaje importante de vecinos se dedican al sector de los servicios y a los cuidados, y esto también favorece que haya una mayor circulación del SARS-CoV-2”, apuntó la doctora Pereira, miembro del comité clínico que asesora a la Consellería de Sanidade en la pandemia de COVID.

Esta experta insistía, no obstante, en que “no se puede achacar todo a la densidad de población” de la ciudad de A Coruña, que sin duda influye en la dinámica del virus, y señaló a la variante británica del SARS-CoV-2 como otro de los elementos “claros” en la evolución de la pandemia en urbe coruñesa y su entorno. “La cepa británica, predominante ya en toda Galicia, empezó a circular por el área de A Coruña antes que por otras zonas de la comunidad. Y sabemos que la dinámica de este coronavirus es exponencial, es decir, de un caso no aparecen únicamente dos. Se multiplica con mucha facilidad y su ascenso puede ser casi vertical, lo cual complica enormemente el control de la transmisión”, destacó la doctora Pereira.

Respiro en los hospitales

En este contexto, y pese a que la ciudad de A Coruña duplica la incidencia acumulada de infecciones por COVID a una semana del conjunto de Galicia, ayer se notificó un nuevo descenso, tanto de los casos activos como los hospitalizados en el área sanitaria, así como una disminución de la presión sobre las UCI.

Según los datos recogidos entre las seis de la tarde del lunes y la misma hora del martes, en la demarcación coruñesa se dieron un total de 60 altas médicas y hay 934 personas con la infección por COVID activa, 21 menos que en el anterior balance diario. De ellas, 85 están en los hospitales, lo que significa que son 7 menos, y en cuidados intensivos se pasó de 20 a 18 pacientes críticos.

Aún así, el área coruñesa aglutina casi dos de cada cinco casos activos (38%) en Galicia, un tercio de los hospitalizados y hasta el 46% de los pacientes en UCI de toda la comunidad.

El inicio de los test en el aeropuerto de Alvedro, en el aire

El conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, se mostró ayer “preocupado” por la lentitud en la instalación del punto de cribado del COVID solicitado para el aeropuerto de Alvedro en A Coruña. Según señaló Comesaña, el pasado 6 de marzo se trasladó a a Delegación del Gobierno la petición para instalar un punto de test de antígenos dirigido a los pasajeros que llegasen a la terminal coruñesa, a lo que obtuvieron respuesta positiva. Sin embargo, “los trabajos han sido infructuosos, no somos capaces de tocar la tecla idónea para hacer el acribillado”, indicó él conselleiro, ya que este mismo martes se les comunicó que “probablemente no tendremos respuesta hasta después de Semana Santa”. Comesaña subrayó la intención de que ya estuviese en marcha, y manifestó que la demora “nos disgusta, en este contexto de gran esfuerzo que están haciendo los profesionales sanitarios”. Fuentes de Aena trasladaron a Europa Press que el martes recibieron el borrador del convenio remitido por la Consellería de Sanidade “para la realización de test de antígenos en el aeropuerto de A Coruña”. Un borrador que, según Aena, “plantea unas exigencias que exceden” sus competencias, por lo que “no se trata de un tema de calendario de tramitación”.

Colas de vehículos para el cribado en los accesos a Riazor

Colas de vehículos para entregar las muestras del cribado en A Coruña Víctor Echave

El cribado masivo, mediante test de saliva, dirigido a la población coruñesa de entre 18 y 60 años, provocó largas colas de vehículos, en la mañana de ayer, en la calle Manuel Murguía, principal punto de acceso a la explanada de Riazor, donde está instalada la carpa, tanto para la recogida de los kits, como para la entrega de las muestras. Al testeo, que arrancó el pasado día 12, están convocados 150.000 ciudadanos.

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Colas en Riazor para el cribado masivo de COVID en A Coruña Víctor Echave