La histórica Sala Calvet

El popular gimnasio del maestro de esgrima Federico Calvet, abierto en la calle de la Galera a finales del siglo XIX, sería el embrión del Club Deportivo de A Coruña en 1906

17.11.2016 | 10:48
Federico Fernández-Amor Calvet y gimnastas entrenando en la Plaza de Toros de A Coruña.

A finales del siglo XIX a la ciudad de A Coruña había llegado la corriente higienista que preconizaba las bondades del ejercicio físico y el deporte al aire libre. En ese clima surgieron sociedades recreativas como el elitista Sporting Club, donde los asociados se ejercitaban en el remo, la bicicleta, la esgrima y diversas disciplinas relacionadas con la náutica. La moda del deporte importada del Reino Unido empezaba a hacer furor entre la burguesía coruñesa. En ese ambiente el maestro de armas Federico Fernández-Amor Calvet encontró el caldo de cultivo para su negocio, un gimnasio que pronto alcanzaría notable éxito y que sería el germen del Club Deportivo de fútbol, en 1906, hace 110 años. Tan notable personaje bien merece una calle en A Coruña y que salgan a la luz fotografías inéditas del musculoso deportista y sus muchachos como las que ilustran esta página. Qué menos.

Federico Calvet abrió en la última década del siglo XIX un gran gimnasio en la calle de la Galera. Enseguida alcanzó prestigio y popularidad, y se convirtió en una alternativa al selecto Sporting o al Club Náutico más asequible al bolsillo de los coruñeses. En suma, vino a democratizar el deporte.

Dotado de buen ojo para los negocios, Calvet, que empezó dando clases de esgrima, gimnasia y halterofilia, pronto amplió el programa a remo y regatas de traineras, además de tenis -lawn-tennis- y ciclismo. Su éxito en todas las disciplinas fue tal que no había competición en la que no estuvieran presentes sus deportistas.

Al mismo tiempo, en esos años, hizo aparición en la ciudad un nuevo juego, el football, introducido los miembros de la colonia de británica existente en A Coruña, formada por comerciantes que desde el siglo XVIII llegaron atraídos por la posibilidad de hacer negocios al calor del puerto.

En 1894, los ingleses organizaron en el Corralón de la Gaiteira un partido para iniciar en el fútbol a un grupo del Sporting Club. La prensa dio cuenta del choque y, aunque obvió el resultado, informó de los participantes: los hermanos Guyatt, Spaks, Bayliss, Baker, Leitle, Rowstrom y el español Julio Varela Dalmau por parte de los ingleses. En representación del Sporting, había jugadores con apellidos como Miranda, Iglesias, Mitchell, Long, Mesa, Olmos o Arias.

No se tuvo más noticia de otros partidos hasta que en 1901 llegó al a ciudad José María Abalo Abad, hijo de un acaudalado industrial de Vilagarcía, que regresaba de un internado inglés para estudiar en A Coruña la carrera de Comercio. El joven traía de Gran Bretaña la pasión por el fútbol en el cuerpo y el balón en la maleta. No le costó gran esfuerzo contagiar la afición a sus compañeros de la Escuela de Comercio, que, en una de sus tertulias, en el Café Universal, decidieron constituir ese mismo año un club, al que nombraron Alfonso XII: fue la primera sociedad de fútbol en A Coruña y en Galicia. El nuevo club adoptó el reglamento de la Football Association británica e hizo del Relleno su lugar de entrenamiento.

Abalo había dado en la diana pues la afición fue en aumento, hasta el punto de que empezaron a darse la primeras deserciones en la Sala Calvet para seguirle en la práctica balompédica. En 1903, el equipo de Abalo cambió d su denominación por el Foot-ball Corunna Club, que jugaba en dos bandos y se distinguían por el color del cinturón, blanco o rojo, sobre un uniforme enteramente blanco.

Más tarde, adoptarían uno diferente: camiseta a rayas amarilla y negra y pantalón blanco, con el que el equipo se presentó el 20 marzo de 1904 en la Plaza de Toros en un partido contra miembros de la oficialidad de dos vapores británicos. Los locales ganaron por 3-0 y, crecidos por el éxito -deportivo y social-, siguieron disputando encuentros con los oficiales de los barcos que recalaban en el puerto coruñés. Entre tanto, nacían sociedades en Vigo y Pontevedra.

Los socios de la Sala Calvet que habían participado en la constitución del Foot-ball Corunna y en el recién creado Club Naútico siguieron el ejemplo de Abalo y reclutaron para el gimnasio del maestro de esgrima un nutrido grupo de jugadores. Nacía así el Club Deportivo de la Sala Calvet. No sin esfuerzo, pues ponerlo en marcha requirió una disputa entre la sección de remo y la de balompié por saber cuál de los dos era el deporte más completo. Se dirimió en un partido entre ambos en el Corralón de la Gaiteira y, haciéndose de noche sin haber marcado tanto alguno, decidieron continuar el encuentro al día siguiente. Ganaron los deportivistas (1-0). Era el 2 de marzo de 1906 y el furor por el football no había hecho más que empezar. En 1911, el Club Deportivo de la Sala Calvet pasó a ser el Real Club Deportivo de La Coruña y a vestir la popular camiseta blanquiazul de gruesas rayas verticales.

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