03 de abril de 2018
03.04.2018
José Ramón Núñez Responsable de Trasplantes en la Organización Mundial de la Salud

"Trasplantar órganos de animales, sobre todo de cerdos, es una opción para el descenso de donaciones"

"El turismo de trasplantes se aprovecha de personas vulnerables que venden sus vísceras para sobrevivir"

03.04.2018 | 01:02
El cirujano José Ramón Núñez.

España es líder en donación y trasplante de órganos, por lo que era inevitable que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pensara en un español para extender el modelo nacional al resto del mundo. José Ramón Núñez cree que la perfecta organización del sistema de trasplantes y el hecho de que sea un programa público, en el que no caben privilegios, son las bases del éxito.

-¿Es España un buen país en cuanto a donación y trasplantes?

-Es líder mundial desde hace 28 años, duplicando a otros como Estados Unidos. Es el país donde un paciente tiene las mayores posibilidades de recibir un trasplante y en el menor tiempo. Debido a este éxito, el modelo español es el que se quiere extender al resto del mundo. De ahí mi labor. Mis méritos son el de ser español y haber estado muchos años trabajando en esto.

-¿Por qué somos tan buenos?

-Por dos cuestiones. Primero, por nuestra magnífica organización, que es fundamental, y por la credibilidad de los ciudadanos en el sistema. Se trata de un sistema público en el que no existe ningún privilegio, nadie se salta la lista de espera por motivos económicos o políticos. También es un sistema que cuenta con profesionales entrenados.

-También contará con la generosidad de los ciudadanos a la hora de donar órganos.

-La gente es generosa en todo el mundo de la misma manera. Te voy a poner un ejemplo, en Reino Unido la tasa de negativa de los familiares a donar órganos es del 40%. Entre los británicos que residen en España la negativa es casi nula. Siendo poblaciones del mismo origen, la diferencia es que la entrevista se hace en el momento adecuado, por las personas adecuadas y con la confianza en el modelo.

-¿Existe el turismo de trasplantes?

-Sí, desgraciadamente. La primera razón es la escasez de órganos. A nivel mundial se necesitan un millón de trasplantes y la realidad es que se hacen 126.000, sólo un 12%. La escasez es la primera razón por la que los enfermos hacen cualquier cosa. El segundo lugar es la vulnerabilidad de determinadas capas sociales en determinados países. Hay personas que son capaces para sobrevivir de vender un órgano como fuente de ingresos. Eso, unido a un marco legal internacional que no es homogéneo, hace que surja el mercado negro y personas del mundo occidental se dirigen a zonas del tercer mundo para conseguir un órgano. Es un quebradero de cabeza y una batalla que queremos dar. Porque además es un mercado oculto que aprovecha conflictos bélicos. Es un juego entre países ricos y pobres.

-¿Se han detectado casos de este tipo en España?

-Se detectaron dos casos a tiempo gracias a que el sistema es muy garantista y los filtros son importantes. Por ejemplo, para ser donante vivo son muy exigentes. Tiene que ser un juez el que garantice que todo sea acorde a la ley.

-¿Va al alza la necesidad de órganos?

-Sí. Hay que intentar desarrollar medidas preventivas que eviten la necesidad de órganos. La insuficiencia renal, por ejemplo, cada vez se trata mejor, pero su origen principal es la diabetes o la hipertensión, así que hay que evitar estas enfermedades. Hay que trabajar en la donación y técnicas alternativas, como usar el xenotrasplante, es decir, el trasplante de órganos de animales.

-¿Dispondremos pronto de órganos de animales para trasplantar?

-Hay mucha investigación en torno a esto, pero queda recorrido. El rechazo hacia este tipo de órganos es mucho mayor. Pero se trabaja en líneas para modificar genéticamente a los animales, generalmente cerdos, para que la posibilidad de rechazo sea casi nula.

-La reducción de los accidentes de tráfico, ¿ha tenido mucha repercusión en la donación de órganos?

-Había dos vías que eran la fuentes de donantes: los accidentes de tráfico y las hemorragias cerebrales. Afortunadamente las donaciones tras un accidente de tráfico, casi todo chicos jóvenes en moto y sin casco, han desparecido. Hace 20 años los donantes de accidentes eran el 40%, y el año pasado fueron el 3%.

-¿Qué alternativas hay?

-Hay que buscar otras vías de donación, como el donante en parada cardiaca. Hasta hace pocos años sólo se aprovechaban los órganos tras la muerte cerebral. Ahora se ha visto que es una posibilidad y ya ronda el 20% de los donantes. Es una alternativa más, como la de los animales. El donante vivo también es una buena opción, pero conlleva cierto riesgo de someter a una persona sana a una intervención.

-¿Veremos pronto un trasplante de cabeza?

-Jamás se va a producir el llamado trasplante de cabeza, que en realidad lo sería de cuerpo. Es una idea disparatada. El italiano Sergio Canavero está empeñado en hacerlo, pero no tiene viabilidad. Hay un problema, que es la médula espinal. Si este tipo de intervención fuera posible no habría paralíticos.

-¿Son caros los trasplantes para el sistema sanitario?

-No. Cualquier político inteligente tiene la obligación de apostar por este sistema. Sólo por los pacientes que dejan de estar en diálisis se cumple con la misión fundamental de alargar su vida y reincorporarlos social y laboralmente. Al tercer año el trasplante está amortizado y su coste es menos de la mitad que el de un paciente en diálisis.

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