Crecimiento a base de confianza

El Deportivo gana enteros con el paso de las jornadas a través de la seguridad en sus posibilidades, como el domingo para remontar dos goles en contra en Riazor

20.10.2015 | 11:52
Fayçal y Juanfran junto a Jonás ayer en Abegondo.
Crecimiento a base de confianza

El Deportivo ha pasado de ser un equipo lánguido y melancólico a un conjunto seguro de sus posibilidades. Han mejorado la plantilla, el juego y los resultados, pero por encima de todo se ha incrementado la confianza del grupo. Ahora se siente capaz de aquello que antes, no hace mucho, le parecía vetado y de ahí derivan reacciones como la que el domingo le permitió remontar una desventaja de dos goles contra el Athletic en Riazor. A falta de fútbol, el equipo dispone de recursos más primarios con los que solucionar los momentos de apuro, que sin embargo serían inútiles sin la evolución experimentada con respecto a la temporada pasada.

Talento para desatascar. El Deportivo firmó quizá ante el Athletic su partido más tedioso de la temporada. Faltaron la intensidad y la intención mostradas hasta la fecha, a pesar de que el encuentro fue disputado y hubo alternativas. A los blanquiazules les salvó la reacción de los últimos diez minutos, en los que lo realmente decisivo, por encima del ímpetu con el que encerraron al Athletic en su propia área, fue la diferencia que marcan sus jugadores importantes. Lucas Pérez encendió las esperanzas en la remontada con un remate extraordinario, Cartabia ejerció como revulsivo para ponerle otra marcha al equipo y Mosquera puso el equilibrio necesario para mitigar los zarpazos del Athletic.

Mosquera, el insustituible. De entre los jugadores más utilizados por Víctor Sánchez del Amo en este inicio de temporada, el centrocampista coruñés ha adquirido la vitola de insustituible en sus alineaciones, la misma de la que disfrutan Lux, Sidnei o Lucas Pérez. Pero Mosquera es además imprescindible para el buen funcionamiento del equipo, hasta el punto de que, si se resfría, el equipo entero estornuda. Ante el Athletic, sus compañeros acusaron que se asoció menos que en otras ocasiones, pero acabaron agrupándose a su alrededor para encontrar un guía sobre el que confirmar la remontada. Tanto campo abarca que Juan Domínguez acabó engullido por su influencia, sin saber muy bien dónde colocarse ni qué hacer en un encuentro que lo ha dejado muy marcado de cara a la afición, que no obstante trató de mitigar el dolor del canterano y maquilló los pitos de una parte del estadio con aplausos en el momento en el que fue sustituido.

La velocidad, clave para los deportivistas. Los mejores momentos del equipo de Víctor Sánchez del Amo esta temporada llegaron cuando supo explotar su rapidez. Al Rayo Vallecano lo desnudaron con combinaciones velocísimas entre el centro del campo y el ataque. Lo mismo ocurrió con el Betis y ante el Espanyol. Cuando no puede aprovecharse de esas transiciones y tiene que basarse en un juego más estático, en cambio, sufre. Le ocurrió ante el Athletic, al que intentó descolocar con cambios de orientación y la incorporación de los laterales desde la defensa.

A gol en contra por remate. Es la tacha principal de los deportivistas. El domingo el Athletic contabilizó dos remates contra la portería de Lux y los dos se convirtieron en gol. El equipo ha conseguido armar un entramado defensivo con el que apenas sufre durante los encuentros, pero acaba castigado por cualquier llegada esporádica del rival. "Nos están penalizando los tiros a portería porque nos tiraron dos veces y nos marcaron dos goles. No estamos teniendo fortuna en que esos tiros sean parables", se lamentó ayer tras el entrenamiento Alejandro Arribas.

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