Galicia perdió una aldea por semana el año pasado y ya suma 1.670 sin habitantes

La desertización del rural se frena por primera vez en el último lustro con 20 casos menos que en 2014 pero desde principios de siglo supuso la pérdida de 600 núcleos

18.02.2016 | 18:27
Galicia perdió una aldea por semana el año pasado y ya suma 1.670 sin habitantes

Provincias

  • A Coruña. La provincia es la segunda con más pueblos fantasma, con 630 aldeas abandonadas en 2015, siete más que las contabilizadas en el ejercicio anterior
  • Lugo. Cuenta con el mayor número de núcleos sin habitantes de la comunidad gallega, con un total de 727 pueblos desaparecidos, una decena perdida solo durante el año pasado
  • Ourense y Pontevedra. La provincia ourensana es la más envejecida pero la que tiene menos aldeas vacías: unas 153, seis menos que las 159 que se quedaron sin habitantes en Pontevedra

Galicia tiene cada vez más canas. Es la segunda comunidad más envejecida del país, con casi la cuarta parte de su población con más de 65 años. Un reflejo de la agonía demográfica que sufre se nota sobre todo en el rural gallego con 1.669 aldeas abandonadas, casi el 40% -unas 630- en la provincia de A Coruña. Son 55 más que las 1.164 registradas el ejercicio anterior, lo que supone la despoblación de un pueblo por semana y un 5,5% de los 30.000 núcleos contabilizados en la comunidad. El envejecimiento de la población y el éxodo de los más jóvenes a las áreas urbanas e incluso a otros países agudizan la desaparición de los pequeños núcleos que acaban convertidos en pueblos fantasma.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) alertan además de que 1.971 aldeas en Galicia están al borde de la desaparición y son firmes candidatas a quedar abandonadas en poco tiempo porque solo tienen, como mucho, dos vecinos. En 855 núcleos ya solo reside un vecino y en 1.116 únicamente viven dos personas. Ni siquiera la crisis que obligó a jóvenes en paro a volver al campo ante la falta de oportunidades laborales en otros sectores ayudó a frenar esta desertización del rural.

Si en el último lustro se perdieron 261 aldeas en Galicia, la sangría roza los 600 casos y aumentó el 57% respecto a los 1.064 contabilizados a inicios de siglo. En 2015 se quedaron sin habitantes 55 aldeas cuando el año anterior habían sido 75, tres más que en 2013, mientras que en 2012 se habían perdido 61. Esta tendencia demuestra un progresivo aumento salvo el descenso de 2015, el primero en un lustro, ya que pese a desaparecer más de medio centenar de núcleos son una veintena menos que los que se quedaron vacíos un año antes.

Las dos provincias del norte son las que más acusan el fenómeno de la despoblación en las áreas rurales a pesar de que la desertización es menor que en otros años. En A Coruña hay 630 aldeas sin vecinos, siete más que en 2014, mientras que Lugo cuenta con 727 núcleos despoblados, de los que 35 se sumaron el año pasado. A pesar de que Ourense es una provincia muy rural que suele liderar las listas relativas a la pérdida de habitantes y al envejecimiento de la población, no copa el primer puesto en la comunidad en cuanto a aldeas abandonadas. La provincia ourensana es, por el contrario, la que cuenta con menos áreas en las que no hay ningún habitante. Son 153, seis menos que las 159 aldeas vacías en Pontevedra.

Aunque la despoblación del rural no es exclusiva de Galicia, la comunidad gallega sí sufre con mucha mayor intensidad que otras autonomías este fenómeno. Nueve de cada diez aldeas abandonadas el pasado año en España son gallegas. Las políticas de reequilibrio territorial y de apoyo al campo no han sido suficientes hasta ahora para frenar el abandono de estos núcleos. En España la cifra de aldeas abandonadas asciende a 3.287, de manera que Galicia concentra la mitad de estos núcleos deshabitados. La despoblación dejó deshabitados solo el pasado año 62 nuevas aldeas en España, de las cuales 55 de ellos se ubican en Galicia (el 88%). De hecho, solo en seis autonomías se vaciaron aldeas durante el pasado año. Además de Galicia que acapara casi la totalidad de núcleos despoblados en 2015, en Cataluña quedaron abandonadas siete entidades de población más, en Asturias seis, en Aragón tres, en Castilla La Mancha dos y en el País Vasco una. En otras autonomías la tendencia fue la contraria y aldeas abandonadas volvieron a tener vecinos. Fue el caso de Murcia, que redujo en seis sus núcleos deshabitados, Madrid, con cuatro menos y Navarra y Baleares, con uno menos cada una.

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