Una medalla al mérito

02.08.2017 | 00:50
Una medalla al mérito

Indudablemente, esa especie de medalla que la UE ha otorgado a las comunidades que conforman el caladero nacional Cantábrico Noroeste (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco) al reconocer sin ambages su Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca la "buena salud" del mismo frente a otros en los que faena la flota europea corresponde al sector pesquero.

Es seguro que la medalla se la disputan también los políticos comunitarios, los científicos e incluso los responsables pesqueros que, por seguidismo, han aceptado los planteamientos de recortes impuestos por la Unión Europea sin que su voz llegase a sonar más allá de los Pirineos. Porque, como ha dicho la conselleira do Mar, Rosa Quintana, el reconocimiento ahora expresado "acredita el trabajo realizado y el esfuerzo que hizo el sector pesquero".

Esfuerzo, y mucho. Y, si se me permite el recurso, sangre, sudor y lágrimas que, en muchos casos, ni siquiera traspasaron los muros del edificio administrativo de San Caetano, en Santiago, cuando un puñado de marineros del cerco plantaron sus tiendas de campaña ante el mismísimo poder autonómico nunca presente en las jornadas reivindicativas de los hombres y mujeres que pregonaron las bondades del caladero Cantábrico Noroeste mientras los países miembros de la UE certificaban la necesidad de alcanzar el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) y, rápido, rápido, la obligación del desembarco de capturas de descarte. A la vez, se fijaron mínimos de capturas que obligaron a los barcos de bajura -la mayoría de los que faenan en el mencionado caladero- a amarres tempraneros y a malvivir de cuotas de miseria que no permitieron ni la más mínima alegría a las muchas familias afectadas por esos recortes.

¿No va a tener así "buena salud" el caladero? Éste se encuentra, según el Consejo de Ministros, mucho mejor que el resto de caladeros en los que faena la flota europea: el 68% de nuestros stocks se encuentran en Rendimiento Máximo Sostenible (nivel óptimo de capturas que puede extraerse de una población de peces cada año sin perjudicar el stock). Y ahora quieren, otra vez rápido, rápido, lograr ese RMS, pero siempre teniendo en cuenta el impacto socioeconómico sobre las especies pesqueras.

Bien está el llamamiento realizado por la señora Quintana para continuar trabajando juntos (Comisión, sector y científicos) pero, por favor, teniendo en cuenta, muy en cuenta, la experiencia de aquellos que pescan desde hace decenios en unas aguas que, a pesar de lo que aparentan, las Administraciones no conocen suficientemente en cuanto a su respuesta a determinados esfuerzos que enseguida califican de sobrepesca y que les lleva a aplicar políticas de reducción de cuotas y una posterior mala distribución de estas entre las cuatro comunidades -más las añadidas de Francia, Irlanda y Portugal- sin tener en cuenta para nada lo que el sector les dice y demuestra con hechos en torno a su capacidad de regeneración.

Bruselas manda; España obedece; Galicia calla y los pescadores de esta comunidad autónoma sufren en silencio las consecuencias de una nefasta política pesquera de la que, curiosamente, se benefician países que pescan mucho más y no precisamente para consumo humano.

A ver si se enteran de una puñetera vez y dejan de ponerse medallas ajenas.

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