02 de mayo de 2014
02.05.2014
Arpista, fundador de Milladoiro y de la orquesta Sondeseu

Rodrigo Romaní: "Al perder el dedo pensé que había llegado el fin de mi carrera"

"Los músicos somos neuróticos y depresivos, solo tocar nos salva" - "Empecé a usar el meñique en vez del anular; al principio fue un desastre pero, con mucho trabajo, logré que funcionase"

02.05.2014 | 02:44
Romaní posa, ayer, con su arpa y su perro ´Lu´ en su casa de Noia. / lila

Han pasado diez meses del peor día en la vida de Rodrigo Romaní. Un descuido con una máquina de abrir troncos de leña le cortó medio dedo anular derecho, un accidente que no alteraría demasiado la vida de cualquier persona pero que dio un vuelco a la del más reconocido arpista de Galicia. En unos segundos, pasaron por su mente los mejores momentos de los más de 30 años que lleva paseando su arpa por medio mundo, primero con el emblemático grupo folk Milladoiro y, desde hace unos años, en solitario. Al principio quedó hundido, con la aplastante certeza de que no volvería nunca a tocar su adorado instrumento. Sin embargo, hace unos meses le hizo frente a su suerte. El músico ha desarrollado una nueva técnica en la que, en vez de usar los cuatro primeros dedos, sustituye su dedo herido por el meñique. Tras muchas horas de trabajo, momentos de frustración, repetir y repetir, hacerse y deshacerse, ha logrado volver a tocar.

-Los primeros momentos tras el accidente debieron de ser durísimos.

-Han sido los peores meses de mi vida. El dedo me quedó inservible para tocar y, por supuesto, tampoco podía enseñar. Para un arpista era un desastre absoluto. Sentía una enorme impotencia por no poder hacer lo que más me gusta del mundo. Tuve que anular festivales en los que tanto disfruto, como el de Lorient, otro en Japón... Llegué a resignarme a ello, a asumir que había llegado el final de mi carrera y que tenía que hacerme a la idea.

-¿No era posible la reconstrucción del dedo?

-No, no había posibilidad, ni tampoco de un implante.

-¿Cuándo decidió volver a intentar tocar?

-Todos los compañeros me han apoyado mucho y el arpista de la Sinfónica de Galicia me habló de una chica a la que había conocido y que le había pasado algo parecido y que había conseguido adaptar el dedo meñique y volver a tocar. Aquello me dio una nueva esperanza y me puse a investigar.

-¿Cómo es esa nueva forma de tocar el arpa?

-Se trata de una técnica distinta, propia, en la que utilizo el dedo meñique en lugar del anular. Al principio fue un desastre total; era muy frustrante. Pero, con muchas horas de trabajo diario y mucha insistencia, comencé a ver que aquello podía funcionar. Ahora ya soy capaz de tocar mis temas y, para el que no sea un entendido, ni siquiera se dará cuenta de la diferencia.

-La satisfacción debe de ser enorme.

-El haber resuelto este problema, el ver que la música sigue adelante, ha sido una alegría muy grande, sí. Y es que para cualquier músico tocar es fundamental; somos neuróticos y depresivos y solo la música nos salva. No creo que esto sea un caso de superación espectacular. Como me decía el psiquiatra, no tenía otra opción, había que intentarlo y ya está.

-¿Cree que podrá seguir enseñando?

-No, eso ya es imposible. Para enseñar la música hay que tocarla tal y como el alumno tiene que aprender a hacerlo.

-Puso en marcha la orquesta folk Sondeseu, que es la primera en su género en España. ¿Ha estado durante estos meses atento a ella?

-He acudido a algunos ensayos a modo de terapia pero ha quedado demostrado que la orquesta no me necesita, que tiene un engranaje perfectamente desarrollado y unos profesionales muy buenos como para funcionar perfectamente sin mí, y eso es bueno porque demuestra que ésta es una empresa a largo plazo y que va a funcionar. Terminaron su gira de presentación del último disco y ahora están grabando temas nuevos y, aunque ahora no hay mucha actividad, algo normal en la época justo antes del verano, sí tienen la suficiente como para mantener la ilusión de los músicos. La orquesta necesita un mayor apoyo público para seguir expandiéndose y para su exportación; hay una apuesta del Concello de Vigo por mantenerla, pero el Gobierno autonómico debería implicarse para que pudiera desarrollarse internacionalmente.

-Hace justo un año el Consejo Territorial de la SGAE en Galicia le eligió presidente. ¿Cómo marcha esta tarea?

-Este Consello Territorial tiene la intención de acercar a los socios a la SGAE y también al contrario y transmitir a la gente que los autores no somos unos mafiosos ni asaltantes de bodas y peluquerías. Solo pretendemos que los autores sean retribuidos por su trabajo; algo justo. Sin embargo, es bastante difícil quitarnos de encima esta mala imagen que provocaron unos cuantos. Además, actualmente hay una campaña para que desaparezca el concepto de propiedad intelectual, ya que es un gran estorbo para las compañías que proveen información en internet. España es una especie de conejillo de indias para hacer desaparecer este derecho y así lo demuestra la ley de antipiratería del Gobierno. Desde noviembre los miembros del Consello nos estamos reuniendo de una forma más continuada y creemos que merece la pena conseguir que seamos una herramienta cercana a los socios.

-¿Cómo responde la inspiración en estos momentos, está componiendo nuevos temas o aún es demasiado pronto?

-Desde hace un mes estoy preparando nuevos temas para orquesta y para arpa. Aparecen muevas inspiraciones después de una experiencia así.

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