10 de septiembre de 2018
10.09.2018
La Opinión de A Coruña

La residencia universitaria pública, sin fecha de apertura ante el inicio del curso

Los 21 estudiantes que habían conseguido una plaza en las instalaciones no podrán acceder a sus habitaciones, con tarifas de entre 100 y 195 euros, en la primera semana de clases en el campus

10.09.2018 | 01:26
La residencia universitaria, en el centro Calvo Sotelo.

Claves

  • Acuerdo. En octubre de 2015 se firmó el convenio entre Ayuntamiento, Diputación y Universidad para que el colegio Calvo Sotelo acogiera, en un ala, la residencia pública universitaria
  • Obras. El organismo provincial invierte un millón de euros en las obras de reforma de la parte del centro educativo que acogerá las habitaciones para los estudiantes
  • Solicitudes. Solo solicitaron 33 alumnos plaza en la residencia, aunque finalmente solo se aceptó a 21, que no podrán empezar las clases en la que se suponía sería su casa este curso

Los estudiantes universitarios, los que estrenan grado y los que lo continúan, tendrán que presentarse en clase hoy para dar comienzo al nuevo curso. Y los que viven fuera de la ciudad y la comarca ya tendrán residencia privada o un piso donde vivir hasta el mes de junio. Sin embargo, los 21 admitidos para instalarse en la residencia pública universitaria, la primera de estas características en la ciudad, no podrán dormir en sus nuevas camas, ya que un retraso en las obras -financiadas por la Diputación- impedirá su apertura, en el centro Calvo Sotelo situado en San Roque. Tampoco se sabe cuándo podrán instalarse en las habitaciones, pero lo que sí había anunciado la Universidad es que les ofrecerá ayudas hasta que lo hagan

La residencia universitaria pública Elvira Bao no estará abierta para el inicio de curso, que arranca hoy. Un retraso en las obras impedirá que la que será la primera instalación de este tipo de la ciudad esté disponible para los 21 estudiantes admitidos para vivir este curso en el centro Calvo Sotelo. Tampoco hay fecha prevista de apertura, por ahora, en las próximas semanas.

La Universidad ya había buscado alternativas por si los trabajos, financiados por la Diputación, no acababan a tiempo para el comienzo de las clases, por lo que, en agosto, cuando se conoció la lista de admitidos, anunció que ofrecería una ayuda para alojamiento a los beneficiarios. De las 46 plazas ofertadas inicialmente, solo hubo 33 solicitudes en el período de inscripción, abierto en julio, y diez solicitantes quedaron fuera de la lista provisional por errores en la documentación o por superar la renta máxima y otros dos renunciaron a ellas.

La falta de interés entre el alumnado, que hasta ahora había tenido que optar por vivir en un piso o residencias privadas cuando entraban a estudiar en el campus coruñés, había sido achacada a que no conocían la existencia de la residencia y al período, ya vacacional, de la convocatoria. Lo que sí se había anunciado en aquel momento era que la institución académica volvería a abrir un plazo de inscripción para que se pudieran aprovechar las habitaciones. Sería en enero, cuando estuvieran finalizadas por completo la obra y se pudieran utilizar las 118 plazas proyectadas. Algunos estudiantes que cuentan con una plaza en la residencia aseguran que no han recibido ninguna notificación sobre la fecha en la que podrán entrar a las instalaciones.

Las obras ya habían sufrido varios retrasos desde que arrancaran, en junio del año pasado. En septiembre, el organismo provincial, que invierte un millón de euros en los trabajos, preveía tener listo el edificio entre febrero y marzo de este año y afirmaban que había habitaciones sin remodelar que podrían acoger a estudiantes en caso de demora de las obras.

El coste del alojamiento en una habitación doble es de 100 euros al mes para alumnos sin beca y de 165 para los que sí tengan ayuda, mientras que, en el caso de las estancias individuales, los interesados pagarán 195 euros si cuentan con aportación económica y 130 si no la obtienen.

El acuerdo que hará posible, en próximas fechas, que se abra la primera residencia universitaria pública en A Coruña se firmó en octubre de 2015. Tras las elecciones municipales de mayo y el cambio en Concello y Diputación, la Universidad vio cómo sus aspiraciones de contar con una instalación de este tipo se hacían realidad.

El organismo provincial aprobó la cesión de uso del centro Calvo Sotelo y la administración local incorporó el uso en el planeamiento urbanístico. En un principio, para que la ciudad contase con su primera residencia universitaria pública, Marea Atlántica incluyó en su programa electoral de las pasadas municipales la propuesta de convertir el edificio del hotel Atlántico en un alojamiento para estudiantes de la Universidade da Coruña. Sin embargo, el Concello entendió que el cambio provocaría daños a la economía local y decidió mantener la actividad hotelera en el inmueble. Finalmente la residencia estará situada en la calle Archer Milton Huntington, en San Roque, lo que también obligará a reforzar las líneas de autobús que conectan con el campus de Elviña.

Con respecto a las obras, la institución gobernada desde aquel momento por Valentín González asumió el coste de reformar las habitaciones, ya existentes, y las zonas comunes con las que contaría. Ahora explicarán cuándo podrán los estudiantes disfrutarlas.

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