“No es que no quiera vivir, es que sufre y la única solución que ve es tirarse por la ventana. Nosotros le damos alternativas para agarrarlo a la vida”, explica de los mecanismos mentales de un potencial suicida Carlos Temprano, inspector jefe de Delincuencia organizada y Violenta de A Coruña, que lleva casi tres lustros como negociador de la Policía Nacional y que el martes fue la persona que estuvo en primera línea, cara a cara con el causante de los apuñalamientos de la ronda de Nelle.

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Detenido tras apuñalar a los tíos de su novia y a un vecino en ronda de Nelle y amenazar con suicidarse Víctor Echave

“La máxima del negociador es que las prisas son el peor enemigo. Fueron tres horas, pero pudieron ser veinte, como ha ocurrido en otras ocasiones”, avisa quien ha intervenido en catorce situaciones de este tipo desde 2007, todas con éxito, tras formarse y reciclarse cada año con cursos e intercambios en los que llegan a intervenir miembros del “FBI o de la policía mexicana”. Temprano basa su método en la instrucción casi continua y en la confianza, la empatía y la tranquilidad generada, en este caso, a su interlocutor en una situación de estrés máximo.

Imágenes de la negociación de la policía con el detenido tras apuñalar a tres personas en A Coruña

“No puede solucionar esta situación el primer policía que llega al lugar porque puede precipitar que se tire”, adelanta y avisa de “un proceso” que se realiza en “equipo” y que requiere de “imaginación, rapidez y gestión emocional con una serie de recursos y técnicas” que se consiguen en los cursos de la Policía. “La negociación busca minimizar el estado emocional de esa persona y bajar esa situación que no es racional. Hay que empatizar, escucharle y tratar de entender su problema, dejar que se ventile emocionalmente y, con la información que nos da y vamos generando, anclarlo a la vida”, cuenta.

Las decisiones se toman en cuestión de segundos y a veces se activan los resortes inadecuados. Entra dentro de los parámetros lógicos, aunque no sea lo deseable. Lo que sí es básico es decirle siempre la verdad. “A veces alguna alternativa no es válida y le genera una situación estresante y hay que cambiar. Eso sí, no se debe mentir porque pierdes la confianza y la posibilidad de una resolución de la situación”, relata.

Trabajo previo y conjunto

“El negociador es la figura más llamativa, pero no trabajo solo”. No empieza la labor de Temprano en el momento en el que mira a los ojos a la persona que se encuentra en “una situación crítica”, que no solo tiene que ser únicamente un potencial suicida, ya que en su carrera ha intervenido en “extorsiones, situaciones con rehenes”, alguna de cierto impacto mediático como un secuestro en Pontevedra en 2011 que acabó en final feliz tras más de ocho horas u otra persona que quería quitarse la vida en Palavea.

El arma utilizada para apuñalar. | // LOC Carlos Miranda

Da la casualidad de que el día de los sucesos en la ronda de Nelle no estaba de turno, pero desde el momento en el que le llaman y se sube a su vehículo para acudir al lugar de los hechos ya hay un equipo trabajando para él, para ofrecerle información, mientras conduce. “Es un equipo. Está el negociador primario (él) y otro secundario, que va recabando datos a través de un equipo de investigación, de apoyo. Cuando me dirijo al lugar no conozco ningún dato de esa persona y cuando me activan, me los van dando por teléfono, qué vamos averiguando de ese individuo al que nos vamos a enfrentar, nos enteramos de quién es”, asegura antes de seguir relatando cómo se desarrolla ese trabajo en equipo, que cuenta con un jefe de intervención, que en este caso fue Pedro Agudo, comisario jefe de la Brigada Judicial de la Policía Nacional. Toda esa información, “necesaria para afrontar la negociación con garantías” la genera “un grupo de investigación” y sus fuentes son “vecinos, familiares” e incluso “los servicios de emergencia” que transmiten “si sufre alguna patología o enfermedad”.

Un grupo de élite

“El perfil de negociador es muy elegido, son cursos elitistas”. Agudo realza el nivel de figuras como la de Carlos Temprano. Por formación, por experiencia, por la capacitación que, a su juicio, hay en el territorio español. “Desde aquí estamos formando a policías europeas y a sudamericanas. En Chile, Colombia... Es un elemento (el del negociador) clave, uno de los pilares”, enfatiza el comisario jefe, mientras Temprano cuenta que es uno de los “cuatro” policías que lleva acabo este cometido en Galicia. Tienen repartido el territorio, pero en ocasiones hacen de apoyo a compañeros, ya que “a veces cuando duran mucho (las negociaciones) hacen falta relevos”, cuenta.

Y no solo están al día, se instruyen, se reciclan, también buscan que en otros cuerpos tengan herramientas para actuar en situaciones así. “Tenemos un convenio con Interior y con la Escuela Gallega de Seguridad desde 2018 y hacemos cursos de primeras actuaciones en A Estrada ante incidentes críticos para que los primeros que llegan sepan lo que tienen que hacer. Formamos a toda la policía de Galicia y seguiremos haciéndolo. Al menos, que el riesgo no se incremente, que lo que se haga no lo suba”, razona.

“Él quería que ella sintiese la responsabilidad de su muerte”, dice el comisario Pedro Agudo



“Él quería que ella sintiese la responsabilidad de su muerte,” relata el comisario Pedro Agudo sobre las motivaciones del agresor de la ronda de Nelle, detenido por tentativa de homicidio, tras apuñalar a tres personas, dos de ellas familiares de su ex novia. Esta figura es clave en todo lo sucedido. De hecho, el propio detenido deseaba ponerse en contacto con ella para despedirse y dar el paso de quitarse la vida, algo a lo que el negociador y todo el equipo tenían claro que no debían acceder. “Quería precipitarse cuando hablara con su expareja. Buscaba ponerse en contacto con ella, a la que no había localizado, porque no estaba, y quería que entendiera que se tiraba por ella, por esa relación fallida. Si lo hubiéramos puesto en contacto con ella, a lo mejor se habría precipitado”, relata Carlos Temprano. “Había preparado lo que iba a hacer”, relató también Pedro Agudo, sin descartar que el hombre, de 37 años, buscase “atar o amordazar” a una posible víctima en el propio domicilio, al que accedió en el primer piso del bloque de viviendas. La afirmación la hizo en base a la mochila que se le intervino y en la que había un rollo de cinta americana, una cuerda, guantes de látex, además de un mechero y una botella de alcohol. Finalmente, la jueza de Instrucción número 6 de A Coruña, en funciones de guardia, decretó el miércoles la prisión provisional, comunicada y sin fianza, para el hombre, investigado por tres delitos de lesiones y uno de allanamiento de morada.