Han sido numerosos los escenarios que rodean la vida y la obra de nuestro protagonista, el coruñés Luis López Gabú, que expone Ecléctico Camino de Santiago a la Habana, en la galería Moret Art (calle Uruguay, 1) hasta el 11 de junio. En ella, busca “liberar a la mente para que respire en un viaje por la reflexión artística y personal del Camino de Santiago y de la Habana”, con fotografías del año santo en 2010 mostradas en la capital de Cuba en 2015.

Hoy en día, cuando nos peleamos por el móvil que llevamos o por el último modelo de ordenador que nos hemos comprado, surgen ciertos autores con quienes nos encontramos. Tras un trabajo en la antropología, la cultura o la sociología, ha sabido en su obra unir dos conceptos tan diferentes como la fotografía y el arte. Ha sido Graham Greene quizás sin saberlo quién nos puso tras su pista escribiendo un prólogo para la obra Papa Doc y los Tontons Macoutes, de Bernard Diederich y Al Burt, donde cuentan la verdadera historia de Haití si es que ésta se puede contar.

El periodista de TVE Vicente Romero, a través de sus múltiples viajes, ha desarrollado una labor incansable y habla de ello en sus obras: la biografía Pol Pot, el último verdugo y un excelente documento que, como la obra de Gabú, nos acerca a esa Tierra de zombis. Vudú y miseria en Haití. No podemos dejar de mencionar a dos románticos, Javier Gozalbez y Dulce Cebrián que han escrito dos obras formando una verdadera enciclopedia dado lo importante y sugerente de sus temas: Etiopía. Un rostro con tres miradas y El Nilo Azul. Testimonio de un mundo olvidado.

Luis López 'Gabú' expone en Moret Art.

Luis López 'Gabú' expone en Moret Art.

Estos autores, igual que Gabú, han ido al encuentro de sus fuentes intentando descubrir que hay debajo de ese silencio y a la vieja pero útil usanza de los antiguos exploradores. Tanto Javier Gozalbez como Dulce Cebrián, entre otros, son acompañados por los antiguos viajeros que desde el siglo XVII han pisado estas tierras. Historias como en las fotos llenas de arte de Gabú, de antaño y recientes, y unas culturas que hunden sus raíces nunca mejor dicho en los albores del tiempo, a lo que Gabú puntualiza: “ellos dan mucha información. A mí me emociona que dos españoles, farmacéuticos se hayan enamorado de un país y de sus gentes y hayan escrito dos libros sumamente documentados que los podemos encontrar en Addis Abeba en Etiopía traducidos al inglés. Obras magníficas no desde un punto de vista plástico sino como información”.

El Padre Juan Nuñez lleva una buena parte de su vida en Etiopía. Es autor, entre otras obras, de Etiopía entre la Historia y la Leyenda. Según sus palabras, “no solo no me costó ir de misionero a Etiopía, sino que lo estaba deseando”.

Todos forman de alguna manera un verdadero complemento para la obra y el trabajo de Gabú. Es un fotógrafo con una amplia trayectoria a sus espaldas que ha enseñando a ver esos “mundos lejanos de otro modo”. Y como escribió el editor y escritor Jacobo Siruela: “Dejé la editorial convencional. Ahora con la nueva editorial, Atalanta, hacemos diez libros al año y casi nos volvemos especialistas en cada libro. Me gusta investigarlos, conocer diferentes versiones, libros sobre la época. En fin para nosotros editar es una forma de felicidad que queremos compartir. ¡No edito para ganar dinero, tampoco para perderlo! Lo hago por amor al libro”.

Luis López 'Gabú' expone en Moret Art.

Parecen unas palabras pronunciadas por el propio Gabú. Siruela ha publicado un libro del fotógrafo y ensayista Jordi Esteva, en su momento redactor jefe y director de Arte de la conocida revista Ajo Blanco, con el título Socotra. La Isla de los Genios, de quien el politólogo y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de París Sami Naïr llegó a decir: “La mirada de Jordi Esteva está poblada por mundos que se van y él nos restituye como si fueran nuestra propia nostalgia”.

Los viajes de Esteva son como los de aquellos viejos autores que sabían contemplar la vida bajo sus propias experiencias. Libros de viajes, de sinsabores como la fotografía o el arte, cuando un viaje era una inmersión en una realidad distinta de la que regresaba totalmente cambiado. Relata Esteva: “Un reencuentro con estos árabes de leyenda con esa voluntad de recuperar los rescoldos de un mundo que acaba de desaparecer”.

¿Ocurre lo mismo en el mundo de Luis Gabú? Es todo un complemento y va más allá despertando una pasión por lo desconocido que en ocasiones no alcanzamos a comprender. Sus múltiples viajes, la preparación efectuada para los mismos hacen de él un verdadero haitiano o un verdadero marroquí. Es uno más que va despierto al país o a la zona que luego se puede ver en toda su obra. “Viajo y me toca al llegar resolver dicho viaje. Y busco la emoción. Intento mostrar este mundo de la misma manera que siempre digo salvando las distancias... Trato de hacer lo mismo que veo en el museo del Louvre o en el Museo del Prado”. En palabras de Catherine Coleman: “Un lugar mental donde residen distintas interpretaciones de la espiritualidad”.

Realizó un primer viaje al continente africano en el año 1999 adoptando el nombre artístico de la localidad de Guinea Bisaum Gabú, menudo cambio de Luis López Gómez un coruñés, a Luis López Gabú.

Luis López 'Gabú' expone en Moret Art.

“Estuve en el final de la Guerra Civil en Guinea Bissau y en la capital me encontré con bastante confusión, pero en la frontera había un pueblo que estaba más o menos tranquilo, era Gabú, y a partir de ese momento lo recogí como nombre artístico”. Su obra artística está basada en las influencias de sus distintas estancias en la África subsahariana. Desde 2006, con Vudú o Camino Negro de Santiago, hasta Madrasas africanas en 2008 y Cristianos puros de África en 2010. Son trabajos en donde hay un encuentro con lo “otro”. No realizando el viaje turístico al uso sino viviendo cada cultura por dentro y situándonos, no en África sino en diversas Áfricas. Según Juan Antonio Martínez Casanueva, la fotografía es un arte de la distancia y pone a su servicio la técnica de la que se vale el fotógrafo. Por lo que se refiere a Luis López Gabú se sitúa en una posición equidistante entre Cartier- Bresson y Jeff Vall, por señalar dos posiciones extremas de la mirada que actúa detrás del objetivo fotográfico. Dos extremos de un arco que oscila entre la subyugación por el control de la instantaneidad que caracteriza al primero entregado a la captación del instante decisivo y la preparación minuciosa de las composiciones, con la memoria de la pintura clásica siempre presente, identificadora de la estética del fotógrafo canadiense que usa la cámara como lo haría un pintor”. Un reflejo que deja en todas sus exposiciones efectuadas hasta el momento acercando unas culturas, unos símbolos que quizás no han sido bien tratados por los distintos gobernantes que estos países han tenido.

“Las creencias africanas se mezclan en el Nuevo Mundo con el Cristianismo, toco el animismo y esas pocas tribus que pueden quedar con la personalidad africana”. Incluso llegando a intentar hermanar a Galicia y lo europeo como ha sido el caso de Cuba desde 1957. A memoria fotográfica, siendo Gabú el comisario de la exposición del fotógrafo cubano Ernesto Fernández, un testigo histórico de su época con un Premio Nacional en Artes Plásticas en Cuba y uno de los cuatro fotógrafos junto con Korda, Corrales y Figueroa que han recibido ese mismo galardón.

Gabú parece haber vuelto a sus orígenes y su nueva exposición es una muestra de ello. Luis Gabú es un fotógrafo que va al encuentro del arte y de la fotografía. Lo que nos hace preguntarnos: ¿se encuentra la diosa en el arte y en la fotografía de Luis Gabú?