Entrevista | Diana Damián Psicóloga y activista por los derechos de las mujeres migrantes

“Las llaman caravanas migratorias, pero no son caravanas, son éxodos de miseria”

“El 70% de las mujeres que migran son víctimas de violencia sexual”

La activista mexicana Diana Damián, en Acampa.   | // VÍCTOR ECHAVE

La activista mexicana Diana Damián, en Acampa. | // VÍCTOR ECHAVE / Marta Otero Mayán

Diana Damián, psicóloga mexicana especialista en género, interculturalidad y migración, abrió ayer las actividades de la nueva edición del Encuentro Acampa con una charla sobre la labor que ejerce en la frontera entre México y Guatemala, la más transitada del mundo. Desde allí, de la mano de la ONG Formación y Capacitación, guía los pasos de las mujeres migrantes que llegan al país y que son víctimas de múltiples violencias.

¿Cuál es su labor en la frontera entre México y Guatemala, la más transitada del mundo?

Desde Formación y Capacitación rebajamos dos áreas, migración y salud. Entre otras cosas, hacemos acompañamiento a mujeres que solicitan refugio en México. Antes, México era un país solo de tránsito, y ahora se convirtió en un país de destino. Hoy atendemos a más de 1.400 personas, entre información, acompañamiento para refugio, defensoría legal o cuestiones de violencia. Somos un equipo multidisciplinar, abogados, psicólogos... todo lo que pueda necesitar una mujer violentada, porque la mayoría de ellas han sufrido violencias muy fuertes.

La migración, de una u otra manera, es casi siempre un proceso traumático para quien la emprende. ¿Por qué las mujeres son especialmente vulnerables en los procesos migratorios?

Son vulnerabilizadas, porque el sistema está hecho para los hombres. A los hombres migrantes se les ve como migrantes proveedores, y a las mujeres, como personas que van a acompañar a alguien o a seguir a la familia, pero no como proveedoras o sujetos como tal. Son subordinadas de una familia. Desde ahí, ya cambias todo el esquema. Esto requiere que, desde el momento que ellas llegan a pisar las fronteras, sean víctimas de el abuso, estafa y de violencia sexual. El 70% de las mujeres que migran son víctimas de violencia sexual. Este porcentaje es altísimo y se da en todo el mundo, pero la frontera entre México y Guatemala sobre todo, porque es la frontera más transitada del mundo.

La frontera más transitada es la que separa México de Guatemala, pero el relato de la migración en Centroamérica se ha construido en torno a la frontera del país con Estados Unidos. ¿Cuál es la idiosincrasia de la frontera sur?

La frontera con Estados Unidos es una frontera con más ojos, con más vigilancia. Hay un suceso y la prensa está ahí, derechos humanos está ahí. Eso en la frontera sur es más escaso. La frontera sur es un filtro permanente. El año pasado pasaron, aproximadamente, un millón de personas. Estar día a día allí es estar viendo un éxodo constante. Las llaman caravanas migratorias, pero no son caravanas. Son éxodos de miseria. Tienes que estar dando información a las personas todos los días, ir a las estaciones migratorias para ver cuántas personas detenidas hay. El Instituto Nacional de Migraciones detiene a las personas y se las lleva, pero en México es un delito detener, porque legalmente no está constituido como delito entrar al país sin documentos. El hecho de que se detenga a una persona implica una violación de los derechos humanos. Nosotros vamos a los centros de detención, hacemos conteo de personas, damos información, sobre todo a las mujeres. Muchas vienen con sus hijos, pero la mayoría de hombres vienen solos. El sistema vulnerabiliza a las mujeres y las cosifica como cuerpos sexuales.

Dice que la estadounidense es una frontera con muchos más ojos. ¿Por qué la que es la más transitada del mundo recibe tan poca atención mediática?

Porque cuando tú tienes una frontera con un país poderoso como Estados Unidos, están más puestos los ojos ante la violación de derechos humanos. Sin embargo, si se trata de un país con tantas carencias económicas, es como si hubiese una disculpa, con lo que es más permitida la violación a los derechos humanos. De 10 años a esta parte, se ha ido vigilando más esa frontera, pero es algo que nos ha costado mucho. La frontera tiene corredores distintos, el corredor central apenas se ha confirmado como tal, y apenas se han puesto los ojos ahí.

Normalmente, cuando se habla de vigilar una frontera, se hace referencia a poner límites a los flujos migratorios de entrada. Ustedes han conseguido que la vigilancia garantice los derechos. Enfocan el drama migratorio de forma diferente.

Exacto, hay que cambiar la seguridad nacional por seguridad humana. Hemos cambiado el enfoque. Los retenes migratorios velan por la seguridad nacional, como si los migrantes fuesen delincuentes. Nosotros cambiamos el concepto.

Desde Europa se ha construido la imagen de un México migrante o de tránsito, no receptor final. Usted habla de un México refugio para personas migrantes.

Sí, pero México ha cambiado mucho. Estados Unidos ha cerrado cada vez más las alternativas de refugio y de acogida. Esto hace que la gente se quede, con lo que se ha convertido en un país de destino, siendo antes un medio para llegar a Estados Unidos. Ahora la gente de Asia, de Oriente o de otras partes del mundo, no solo en Centroamérica, están solicitando refugio en México.

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