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Un mundo de posibilidades para 25.000 perros en A Coruña

La ciudad tiene cada vez más canes y estos disfrutan de un sinfín de servicios, como guarderías, hospitales y tanatorios

Adriana Cerqueiras y María Ibarra posan con Kay en el hospital Abeiro. | // CARLOS PARDELLAS

En A Coruña hay 25.000 perros. Uno por cada 100 personas. Un crecimiento constante al que la pandemia dio un acelerón. Estos canes disfrutan, además, de un mundo de posibilidades para vestirse, cuidarse y relajarse. Hay de todo. Una gran industria que registra resultados muy positivos y a la que se van sumando nuevas iniciativas, como el tanatorio La vida es huella que abrió hace unos años en Alvedro.

“Ha crecido el número de perros en la ciudad. Y no solo eso, en las mismas casas, aumenta el número de canes. La pandemia ayudó. Salieron estudios que decían que la gente valoró más lo que tenía en casa. Eso hizo que subiese mucho el trabajo en el sector”, analiza la veterinaria María Ibarra desde el hospital Abeiro, el único de A Coruña que tiene atención de urgencias 24 horas. “Aquí nos encontramos de todo. Atropellos, enfermedades, intoxicaciones, mordeduras...”, informa, aunque destaca también la labor de “medicina preventiva”. “Se insiste mucho en eso, para llegar antes de que se pongan enfermos”, aclara.

A los coruñeses les gustan, sobre todo, “los teckel, los bichones y los golden”, aunque Ibarra asegura que esto “depende del momento, porque va cambiando por épocas”. Le alegra, además, que “haya mucho mestizo” gracias a las adopciones.

El boom perruno se ha notado en todo el mundo. Fediaf, la voz de la industria de alimentación animal en Europa, calcula, según datos de 2021, que hay 92 millones de perros, mientras que, en España, según las estimaciones de Anfaac, la asociación de fabricantes de piensos y Veterindustria, hay aproximadamente 9,3 millones de canes, 2,6 millones más que en 2019.

Todos ellos disponen de multitud de servicios para mejorar su calidad de vida desde este rincón del Atlántico. Pueden ir a la peluquería, al spa, a un hotel mientras su familia está de viaje, a la guardería para disfrutar del tobogán y la piscina de bolas e incluso lucir accesorios como las correas y collares de Elevrel, firma creada por Laura Verdejo, Fernando Ponte y su perra Once. “No es una mascota, es un miembro más de la familia”, sentencia esta pareja.

La alimentación, como en los humanos, también juega un papel muy importante. Lo explica Noelia Calderón que, además de tener una peluquería canina en Monte Alto, cuenta con una marca de alimentación propia. “Se basa en la alimentación natural cruda o Bars. Tenemos un obrador propio, la marca es Bars Nature, única en Galicia y se hace aquí en A Coruña. Abogamos por la alimentación lo más natural posible. Aunque a veces hay cosas que son inevitables o que suponen un sobrecoste, intentamos usar productos de buena calidad que al menos respeten la naturaleza del perro”, expone.

Esto también ayuda a que aumente la esperanza de vida de estos animales. La veterinaria María Ibarra informa que los perros “cada vez viven más”. “También depende de cada raza. Los más pequeños viven más, peor ahora también te encuentras un Golden retriever de 15 años. Eso es una maravilla”, analiza.

La industria ha avanzado tanto que ahora los canes pueden ir al spa o pasar algunas horas en la guardería con otros perros, como la que tiene Silvia en Elviña. “Este negocio fue surgiendo, empecé como peluquería y luego me animé e hice esto, y cada vez hay más gente que tiene más perritos y que los cuida más. Creo que hay más conciencia de que es que es un miembro más de la familia y hay que tratarlos como uno más y no dejarlo solos tantas horas”, señala.

Patricia Montejo y Sabio Ghibaudo también comparten ese sentimiento, por eso se sintieron tan solos y perdidos cuando tuvieron que despedirse de su perra fallecida de una manera fría y distante. Ahí les cambió el chip y decidieron crear La vida es huella, un tanatorio y crematorio que cuenta con una sala del último adiós y ofrece la posibilidad de hacer joyas con las cenizas de los animales. “Esto era una necesidad”, declaran.

En A Coruña hay también tiendas de ropa de perros —incluso con chubasqueros para los días de lluvia—, locales de cosmética canina y muchas tiendas con juguetes, camas y comederos, muchos de ellos personalizables. Además, hay profesionales expertos en entrenar, educar y adiestrar a estos peludos.

En este paraíso perruno, sin embargo, hay un aspecto negativo: los abandonos. “Sigue habiendo, más de lo que nos gustaría”, reconoce Ibarra desde el hospital Abeiro. Recomienda a todos aquellos que quieran llevar a su hogar un perro que “piensen lo que eso supone”. “Hay que pensar, por ejemplo, en qué hacer en vacaciones o si se pone malo, si puedo asumir ese gasto. Te cambia la vida y es una gran responsabilidad porque supone renunciar a cosas”, razona la veterinaria.

A tan solo una semanas de llegar a la Navidad, María Ibarra recuerda que “un perro no es un buen regalo”. “No es algo que puedas cambiar o devolver como una chaqueta”, comenta, y recuerda, además, que “antes de abandonar, hay mil opciones”.

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