01 de abril de 2019
01.04.2019
La Opinión de A Coruña
Natación | Adaptada

Garrido pone rumbo a Londres

El coruñés domina el Nacional por CCAA con nueve medallas y mínima mundialista en 400 libres, prueba en la que logró la mejor marca mundial del año en la clase S9

31.03.2019 | 21:33
Ane de la Fuente, Jesús de la Fuente, María de Valdés, Jacobo Garrido y Gaspar Andrade, en Sierra Nevada.

Se acababa de bajar de la montaña de Sierra Nevada de una concentración en altura junto a sus compañeros del Liceo „Ane de la Fuente, María de Valdés, Gaspar Andrade y el técnico Jesús de la Fuente„ y en Madrid, durante el Campeonato de España por Comunidades Autónomas de natación adaptada, recogió sus frutos. Allí, Jacobo Garrido destapó el tarro de las esencias para convertirse en uno de los grandes protagonistas con cinco medallas en su categoría, la S9, y cuatro en la combinada por puntos (multidiscapacidad). Pero sobre todo, por su excepcional rendimiento en los 400 metros libres, la que siempre ha sido su gran baza. Mejor tiempo personal (4.22.28), mínima para el próximo Campeonato del Mundo, que se disputará en septiembre en Londres y mejor marca mundial del año, lo que le convierte en candidato al podio. Y todo con los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 como telón de fondo.

Hace un año, la distancia del doble hectómetro ya le aportó su primera gran medalla internacional a nivel absoluto, el bronce en el Campeonato de Europa. En Madrid le dio dos oros, el de su clase y el multidispacidad. El otro oro se lo colgó en 200 estilos, que en multidiscapacidad le valió la plata, como en 50 mariposa. Completó su palmarés con la plata en 100 libres y 100 mariposa en S9 y el bronce en esta última en multidiscapacidad. Su próximo gran objetivo será en el mes de junio, que viajará a Berlín con la selección española para disputar la Copa del Mundo, donde intentará bajar el récord del mundo de 800 libres (lo hizo de forma oficiosa, porque fue en una competición de natación y no específica de natación adaptada).

El coruñés, que ya se había quedado a las puertas de Río 2016 con solo 13 años, tiene ahora 16 y no deja de crecer. El cambio de clase, de la S10 a la S9, también es clave. Su club, el Liceo, llevaba años luchando por una clasificación de su discapacidad más justa, presentando informes médicos que certificaban cómo el crecimiento estaba también aumentando la diferencia de centímetros entre una pierna y otra, lo que a su vez le obligó a pasar por quirófano para reforzar la cadera.

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