13 de mayo de 2019
13.05.2019
Alpinismo

Todos los K2 de Álex Txikon y Félix Criado

El vasco y el coruñés se reencuentran en A Coruña a su vuelta de la montaña "El éxito de una expedición es volver todos a casa", señalan sobre su decisión de regresar sin haber llegado a la cima en invierno

12.05.2019 | 23:17
Álex Txikon y Félix Criado se abrazan en su reencuentro en la Domus tras su paso por el K2.

"Estás allí arriba y piensas que la montaña es preciosa.Y llegas a Galicia y dices, esto no se queda atrás. Estuvimos en un acantilado, iremos al Eume... no hace falta ir al K2. El K2 está en todos los sitios", reflexiona Álex Txikon, el primer alpinista en hacer cumbre en el Nanga Parbat en invierno. Y se nota que lo dice en serio. Los ojos se le escapan hacia donde los niños escalan en el local de la Agrupación de Montañeros Independientes que preside su amigo Félix Criado. Y su cara es de felicidad absoluta. "Qué bonito es esto. Qué gran trabajo estáis haciendo. Esto a los niños no se les olvidará nunca", le dice. Ambos se conocieron en 2005, hace ya catorce años. Cómo no, en una montaña. Uno de Lemoa y otro de A Coruña, fueron a coincidir a 8.500 kilómetros de España, en el Makalu, la quinta cima más alta de la tierra, en una de las expediciones de Al Filo de lo Imposible. "¡Qué jóvenes éramos!", dice el vasco echando la vista atrás. "Tú sí que eras un niño... yo ya no tanto", bromea el otro. Se ven por primera vez en A Coruña, donde el viernes impartieron una charla y el sábado asistieron a un maratón de escalada, desde que volvieron del K2 a finales de marzo. "Sin barba has rejuvenecido, qué guapo estás", le suelta Txikon mientras se abrazan. Estuvieron tres meses en la ladera de la montaña del Himalaya, esperando su momento para coronarla y convertirse en los primeros en hacerlo en temporada invernal. "Solo necesitábamos un ventana de cuatro días de buen tiempo", aclara Criado. Pero la climatología no les dio tregua. Las mejores condiciones se dieron cuando ellos se habían desplazado de donde tenían instalado el campamento para ayudar en la búsqueda de los cuerpos de dos compañeros, el italiano Daniele Nardi y el inglés Tom Ballard, en el Nanga Parbat. Darle respuestas a sus familias fue parte de un viaje que, a pesar de no haber hecho cumbre, nunca considerarán un fracaso. "El éxito siempre es volver todos a casa", responden.

Félix lleva la voz cantante. Álex calla, más pensativo, pero asintiendo y, de vez en cuando, dejando su huella, Coincide esta personalidad con cómo pasaron el tiempo en la montaña. Uno leyó doce libros. Otro los escribió. La conversación discurre hacia el tema de los accidentes, la muerte, el miedo, los riesgos innecesarios y los asumibles. No han sido pocos los compañeros y amigos que han perdido por el camino. La muerte siempre está ahí, le miran a la cara. Y no es ningún trauma. "Es que es algo natural, algo más de la vida, pero aquí es algo que se esconde desde que eres un niño", interviene Txikon. "Vamos a morir sí o sí", apunta Criado, "así que tenemos la responsabilidad de intentar hacer el camino, ese tránsito por la vida, de manera adecuada". Y claro que tienen miedo. "Mientras lo tengas controlado es el mejor compañero de la prudencia", destaca el vasco. "Nos enfrentamos a él con sentido común y sobre todo dominando impulsos tramposos que tienen que ver con los egos', dice Criado.

Arriesgar para ser el primero en algo en una carrera absurda basada en una competitividad mal entendida. "Es difícil que no te afecte", reconoce y el vasco añade que lo importante es el camino, pero que vivimos en una sociedad en la que solo se premia el éxito. "Y no haces lo que quieres sino lo que la montaña te deja", sentencia. En esto se complementan. "Es que Félix no es nada ambicioso", por lo que casi es su Pepito Grillo. "Engañarse o forzar la máquina para llegar más arriba y batir un récord no tiene sentido". La pregunta es: ¿Por qué, qué necesidad hay de arriesgar la vida? "Es lo que tú eliges. Para mí es un aprendizaje constante. Lo que me hace estar motivado, feliz, contento. Es lo que me gusta hacer. La naturaleza en general", alega Txikon y Criado también responde en el mismo sentido: "Cada uno a la vida le da el sentido que quiere. Para algunos es el fútbol. Y nosotros lo hemos encontrado en la montaña y todo gira en torno a ella". Puede que haya quien no lo entienda, pero en su familia han acabado por acostumbrarse y a vivir con ello. "Hay un momento de aceptación e incluso de resignación, en el que si te dicen algo es un simple comentario, pero no con la idea de hacerte cambiar de opinión", bromea el coruñés.

La familia, no la suya sino la de su amigo y compañero Daniele Nardi, fue lo que les impulsó a dejar su reto en el K2 de este invierno para desviarse de su camino y pasar once días en el Nanga Parbat buscando su cuerpo y el de Tom Ballard. Porque sabían que era lo que se iban a encontrar. "Intentamos hacer lo que Daniele hubiese hecho por nosotros. Respiramos aliviados porque en un principio iban a ir los rusos. Pero mejor que Álex nadie lo iba a hacer. Había estado con Daniele en el Nanga Parbat y si no hubiese sido por él, no los hubiésemos encontrado. Fue el que los visualizó porque conocía la ruta. Y tiene un sexto sentido. El día anterior y el ya había visto que algo no le encajaba. Y al volver a mirar, el mismo día que nos íbamos a marchar, ya los vimos. Para mí fue el éxito de esta expedición", recuerda Criado.

Tomar la decisión de desistir de la suya fue fácil y difícil a la vez. "Llevábamos allí tres meses y al mes nos podíamos haber rendido porque sabíamos que no lo íbamos a lograr, pero aun así lo intentamos hasta el final porque teníamos un compromiso", asegura el coruñés y desvela que el vasco quería quedarse un mes más. Supondría meterse ya en la temporada estival, de la que huyen porque es cuando empieza la masificación. "Por eso creo que Álex lleva ocho inviernos allí. Cuando más gente hay, más mierda aparece", critica el coruñés. Solo el ser humano es capaz de cargarse lo más puro de la naturaleza y aun así, Txikon no les guarda rencor: "La montaña es de todos, no somos nadie para decir tú sí y tú no".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

El equipo y la marea bermellona, de la mano

El RCD Mallorca, como muchos clubes españoles, tiene una gran historia a sus espaldas. El ascenso a LaLiga Santander logrado en 1997 abrió una etapa de esplendor y crecimiento deportivo