09 de febrero de 2018
09.02.2018
Fútbol Deportivo

Cinco años de la noche más autodestructiva de Riazor

El Dépor-Granada hizo caer a Domingos y trajo a Vázquez - Lendoiro escuchó cómo pedían su dimisión, hubo cargas policiales y los jugadores salieron escoltados

09.02.2018 | 09:44
Valerón se lamenta sobre el césped tras un lance de aquel aciago encuentro ante el Granada.

Sábado de Carnaval, nada que celebrar. Hace cinco años Riazor acogía un Dépor-Granada que suponía la enésima final del proyecto blanquiazul de regreso a la élite. Con problemas de cobro en la plantilla, ya había caído José Luis Oltra en Navidad y Domingos Paciência vivía sus primeras semanas en el banquillo. El Dépor estaba a cinco puntos de la salvación y debía agarrarse como fuese a aquella lucha futbolística y casi vital. 0-3. Todo salió al revés y, tras meses silbando, la olla a presión de Riazor explotó. Tanto en propia meta, goles en momentos clave... Naufragio, se juntó todo. El fatalismo, los últimos sufrimientos, el abismo de un segundo descenso y la deriva de los últimos meses de la era Lendoiro, que tuvo que escuchar como desde la grada pedían su dimisión por primera vez en un cuarto de siglo. Acabó resquebrajada la grada. Hubo bronca y cargas policiales, los futbolistas tuvieron que salir escoltados. Dimitió Paciência, Vázquez acudió al rescate. Tuvo muchas consecuencias deportivas y sociales que se acabaron confirmando con el paso del tiempo, incluso un cambio en la presidencia.

"¡Cómo no me voy a acordar!", exclama hoy Riki. "Fue muy duro, la experiencia no fue nada agradable, incluso nos sacaron en autobús del estadio hasta A Grela, donde la fábrica de Estrella. La racha era muy mala y ese día...", rememora el delantero. Fue un acumulado, todo estalló. "Encima ese año estuvimos seis meses sin cobrar, fue una odisea. Tras el partido nos dijo Domingos que se quería ir por los cánticos (una parte grada entonó 'más coruñeses y menos portugueses') y luego llegó Fernando (Vázquez) y nos levantó el ánimo", relata mientras transmite cómo era aquella parálisis psicológica. "Si estás bloqueado de cabeza, todo eso baja a los pies. Luego nos convertimos en otro equipo, casi nos salvamos. Por el bien de todos espero que nunca se vuelva a repetir todo aquello. Unidos todo funciona mejor; eso es lo que debemos aprender".

Riki, ya retirado, acaba de terminar el curso de entrenadores y espera que la llegada del nuevo técnico suponga ahora un revulsivo para el Dépor. "Ojalá cambie con Seedorf, que les ayude moralmente, como nos pasó a nosotros. Queda toda la segunda vuelta, hay tiempo".

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