19 de enero de 2019
19.01.2019
La Opinión de A Coruña
Fútbol Deportivo

A imagen del 91

En aquella temporada el Dépor estaba obligado a vencer al Albacete para no quedar descolgado de los puestos de ascenso y al final subieron los dos

19.01.2019 | 01:12
Sergio, entre tres futbolistas del Albacete, en el partido de Riazor en 2003.

La visita del Albacete a Riazor evoca aquel partido en el que destaca la figura de Bebeto por los cinco goles que le endosó al equipo manchego en la temporada 1995-96, un partido para la historia, sin duda, pero existe otro anterior de quizás mayor trascendencia, que es el que ambos equipos disputaron en Segunda División en la campaña 1990-91. Esa que concluyó con el ascenso de albaceteños y coruñeses a Primera División. Aquel 31 de marzo de 1991 el denominado queso mecánico llegó a Riazor en la segunda posición con 36 puntos, tres más que los blanquiazules (33) y dos menos que el Murcia, líder con 38. El equipo dirigido por Arsenio Iglesias necesitaba ganar para seguir enganchado a la zona de ascenso (subían dos en una competición en la que la victoria valía dos puntos) y lo hizo (2-1).

Con este triunfo el Deportivo se colocó a un punto del Albacete, con el que igualó el golaveraje particular, y a cuatro del Murcia a falta de diez jornadas para que finalizase la competición. La temporada concluyó con el ascenso de manchegos y coruñeses tras la victoria del cuadro blanquiazul frente a los murcianos en el partido de la última jornada, aquel que se tuvo que suspender momentáneamente por el incendio que se declaró en la cubierta de Preferencia Superior. En esa última jornada al Albacete le bastaba con empatar contra el Salamanca siempre que el Deportivo no venciese al Murcia. Con la victoria blanquiazul, los albaceteños tenían que ganar, como hicieron en el Carlos Belmonte contra el Salamanca.

En aquel partido del 31 de marzo de 1991, en la jornada 28, el Deportivo estaba obligado a superar al conjunto que dirigía Benito Floro, que en la primera vuelta se había impuesto por un gol (2-1), para no quedar descolgado en la clasificación y además tenía que tratar de lograr ese necesario triunfo por más de un gol de diferencia para garantizarse el golaveraje particular. Al final, el marcador fue el mismo. Con sufrimiento. El asturiano Joaquín Villa marcó a los dos minutos tras un error de Conejo, portero internacional por Costa Rica y del Albacete. El comienzo deseado para un equipo que había iniciado el choque con tres defensas (Kanatlarovski hacia el papel de central). Manolo, un extremo goleador de los visitantes, empató antes del descanso y Albis, con la colaboración de Coco, anotó el segundo al poco de iniciarse la segunda mitad.

Dos puntos fundamentales, ante un rival directo, que diez jornadas después celebraron de la mano el ascenso a Primera División. Y en una situación parecida se toparán mañana ambos; un encuentro entre dos rivales directos, pero con la diferencia de que por delante quedarán todavía el doble de choque de entonces, serán veinte partidos más los que tengan que disputar deportivistas y albaceteños antes de que concluya la competición. La diferencia con entonces es que en Segunda había veinte equipos -son cuatro jornadas menos- y que la victoria solo permitía sumar dos puntos. Fue el año del regreso del Deportivo a Primera División y el del estreno en la elite del equipo manchego

Después, llegaron los enfrentamientos en Primera División entre ambos equipos, algunos con historia también, como fue el del curso siguiente en el que un triunfo del Albacete en el Carlos Belmonte (3-0) provocó la destitución de Marco Antonio Boronat y la vuelta de Arsenio Iglesias al conjunto deportivista, en una temporada que logró la permanencia tras superar en la promoción al Betis. Y también, al margen de la campaña 1995-96, aquella en la que Bebeto anotó cinco goles a los manchegos en Riazor, está el partido del curso anterior en el que el Deportivo venció (2-8) en el Belmonte una semana antes de conquistar la primera Copa del Rey.

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