17 de febrero de 2019
17.02.2019

Cortocircuito en Riazor

El Dépor vuelve a tropezar en casa ante otro rival modesto. Tuvo al Nàstic contra las cuerdas tras el golazo de Edu Expósito, pero perdonó varias ocasiones claras y lo acabó pagando

17.02.2019 | 00:51
Cortocircuito en Riazor
Michele Somma se lamenta junto a Borja Valle a la conclusión del encuentro.

Otros dos puntos que le quitan al Dépor de los fuciños, esta vez el Nàstic, como antes Numancia, Lugo y Tenerife, otros modestos de la categoría que salieron vivos de Riazor, mucho menos fortín que en el primer tercio de temporada. Con muy pocos argumentos el colista logró empatar en la recta final el golazo de Edu Expósito e incluso pudo llevarse los tres puntos si Pipa llega a acertar la clarísima ocasión que tuvo para hacer el 1-2 casi con el tiempo ya cumplido. Antes pudo matar el partido el Deportivo, al que le faltó eficacia para aprovechar alguna de las oportunidades que generó tras el 1-0. Una a una las desperdició hasta conformarse con dejar pasar los minutos a base de tener la pelota. Jugó con fuego y se acabó quemando en un nuevo cortocircuito en Riazor. Demasiados tropiezos seguidos en casa, donde el Dépor solo fue capaz de ganar dos de sus últimos seis compromisos. Las numerosas ausencias no sirven de excusa para haber indultado a un rival tan flojo como el Nàstic, posiblemente el peor equipo que pasó esta temporada por A Coruña.

Seis bajas tenía Natxo González y siete Enrique Martín, ante su última oportunidad para enderezar el rumbo del conjunto grana, muy renovado tras los once fichajes cerrados en el mercado invernal. Su planteamiento fue claro: defender el 0-0 el máximo tiempo posible, sin renunciar a alguna contra aislada o a una acción a balón parado para acercarse a la portería de Dani Giménez. No quisieron la pelota los catalanes, incapaces de enlazar más de tres pases seguidos en una primera parte de mucha brega y continuas faltas a las que recurrieron para dificultar la creación del Dépor en el centro del campo. Le costó bastante al equipo coruñés asociarse por dentro pese a los intentos de Edu Expósito por jugar y hacer jugar a sus compañeros. Pocos amigos se encontró el exfabrilista a su alrededor para mimar la pelota y superar líneas. Ni Álex ni mucho menos Didier Moreno le dieron soluciones para disipar tanta espesura en la zona ancha.

Mucho atasco por dentro y algo menos por las alas, con los dos laterales profundos para generar superioridades por fuera. Saúl fue el que más lo intentó desde la izquierda, a veces para centrar desde lejos y otras para colarse en el área y buscar a algún compañero. Un servicio pasado del cántabro lo controló Cartabia de forma defectuosa para golpear a las nubes. No acabó de desequilibrar el argentino. Tampoco Quique, que tras varios rechaces se encontró con un balón que no acertó a enviar entre los tres palos. Ese remate del pucelano y un lanzamiento lejano de Borja Valle fueron las mejores aproximaciones coruñesas en los primeros 45 minutos.

Un discreto balance ofensivo hasta el descanso, aunque no tan escueto como el del Nàstic, que solo remató una vez a puerta. Fue un tirito de Javi Márquez desde el borde del área, directamente a las manos de Dani Giménez. Al Dépor le iba a venir bien el intermedio para recomponerse y buscar nuevas vías para encontrar el gol. No hizo falta, porque el 1-0 nació de una genialidad de Expósito justo tras la reanudación. Se acomodó el balón y supo girarse para conectar un gran remate con la zurda (m.49).

El Dépor había hecho lo más difícil : abrir la lata. Empezaba un nuevo partido con la gran incógnita de saber cuál iba a ser la respuesta del Nàstic al verse por debajo en el marcador. De entrada no se volvió loco. Siguió esperando al equipo coruñés, decidido a dejar el encuentro sentenciado con un segundo tanto. Lo acarició Quique, primero con un remate al cuerpo del portero y luego con un cabezazo arriba tras un disparo de Cartabia. También Expósito tuvo un par de llegadas para ampliar la ventaja, pero el 2-0 se resistía y eso daba vida al Nàstic, cada vez menos atrincherado a medida que iban pasando los minutos.

Al Dépor le sentó bien la entrada de Montiel, no solo para dar continuidad al juego sino también para desequilibrar. Conservó la pelota y supo asociarse. Incluso se atrevió a finalizar alguna acción, pero el equipo coruñés poco a poco se fue conformando y dio un paso atrás. Concedió varias faltas cerca del área para meter aún más miedo en el cuerpo a una afición blanquiazul que, lógicamente, no las tenía todas consigo con un marcador tan ajustado.

Christian, recambio de Quique para los últimos veinte minutos, desperdició una ocasión muy clara justo antes del empate. Lo anotó Luis Suárez en el 84 para convertir el poco tiempo que quedaba en un monólogo del Dépor en busca del tanto de la victoria. Tanto se volcó el equipo de Natxo, que descuidó las vigilancias ofensivas y concedió algunas contras, la más clara la que culminó Pipa con su remate desviado. Caballo, con un disparo al larguero, y Valle, que lanzó alto casi en la última acción del encuentro, desperdiciaron las últimas balas para evitar un nuevo cortocircuito en Riazor.

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