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Era un partido bifurcación. Por el momento, por el nivel del contrincante. Y el Dépor demostró sobre el césped que ha subido sus prestaciones varios peldaños para oponer resistencia y hacer hincar la rodilla al equipo con más nivel que pasó esta temporada por Riazor. El grupo coruñés coge, de esta manera, el camino de la Primera RFEF gracias a una jugada de estrategia marcada por Borges, doble situación inédita, y a un penalti discutido, de los que se pitan en la era moderna. Fue un partido rápido, intenso, táctico, de fases, con goles a contracorriente respecto al panorama en cada momento. Hace meses el conjunto soriano le hubiera pasado por encima y hoy había partido y salió cara. Es lo que se le debe pedir a un equipo y el Dépor lo está logrando desde hace tiempo. El grupo 1D por quedarse con una plaza en el tercer escalón nacional vuelve a la casilla de salida con la mitad de los partidos disputados, que no es poco. Cuatro puntos sobre el Numancia y dos sobre el Racing con nueve en juego

La victoria del Racing, el empate del Langreo, la primera derrota de la segunda fase en Ganzábal, la visita del equipo más en forma del grupo... Todos los antecedentes, todos los impactos en la previa del encuentro producían ahogo en el entorno blanquiazul, generaban la sensación de meter al equipo en un callejón oscuro, de complicada salida. Rubén de la Barrera se afanaba, en cambio, en bajar la cabeza y seguir las pisadas que marcan el camino que ha ideado para que este equipo acabe en Primera Federación, en obviar el ruido y lo incontrolable. Tiró de inicio de Lara y, sobre todo, recuperó a Borges y a su veteranía después de más de un mes fuera y después de vivir desde la grada la reacción del equipo. Él, que era el jugador franquicia... Al Numancia le gusta dominar los partidos por dentro, variar planes, recuperar y golpear. Un reto, y al costarricense le tocaba regresar.

Más allá de cuál fuese a ser el desenlace del duelo, los primeros minutos mostraron a un Dépor superior y activo. Podía ganar, perder o empatar, pero no le superaba la situación, creía en lo que hacía y salía de cara lavada al envite. Casi desde los segundos iniciales se notó que ambos equipos estaban en otro nivel, que iban a otro ritmo si se atiende a la media de la categoría. Como siempre, el grupo coruñés se encontraba más cómodo presionando, robando y transitando que dominando y sacando la pelota desde atrás. Salió mandón, respondón, ligero en la combinación. Envite de los bonitos con momentos de vértigo.

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El Numancia le dio cuerda, aunque pronto se la recogió a su rival y subió la línea de presión. El Dépor respondía. Villares acarició el gol en los primeros minutos. Avisaban los coruñeses. Miku, Keko y Lara se mostraban jugones, en una de esas tardes con capacidad para hacer daño. El equipo visitante también enseñaba los dientes. Igualado con tintes blanquiazules. 

Y llegó el golpe, el gol de Dépor. De la manera más inesperada. De Borges, de cabeza y a balón parado. En verano seguro que era un croquis de tanto que planeaba como muy común la secretaria técnica, pero todo era nuevo: el laboratorio y el lanzamiento del tico que besaba la red. Muy bien ejecutada la jugada, mejor ideada. Punto para los jugadores, punto para Rubén de la Barrera y sus ayudantes.

Ya fuese por el bajón de tensión tras el tanto o por las buenas maneras del Numancia, el Dépor lo pasó mal en los últimos minutos. Falló muchos pases montando contras o saliendo con la pelota desde atrás. Esos errores, esas precipitaciones le quitaron confianza, le acularon y su rival olió la sangre. Moha acarició el empate sobre la hora. Iban al límite. Sin duda, el equipo coruñés agradecía el descanso a la espera de ordenarse y tomar aire.

Y, en efecto, el paso por los vestuarios le vino bien. Tras los sudores de los últimos minutos de la parte inicial fue capaz de volver a llevar el partido a donde quería o, al menos, a un terreno mucho menos peligroso para sus intereses. Subía líneas, los ataques eran alternos. Y casi en frío, cuando poco a poco enderezaba el volante del envite, llegó la cachetada. A destiempo. No era ni mucho menos el mejor momento del Numancia en el partido, pero Aguirre, incisivo, volvió a conseguir superioridad con la pelota en la banda y el centro medido de Tamayo desnudó a Mujaid y Granero y golpeó al Dépor. 1-1 y casi sin enterarse. Asier Benito fue el ejecutor de cabeza colándose entre los centrales. Le faltaban las pantuflas. Al equipo coruñés le tocaba volver a remar. Era un panorama que tenía asimilado en las posibles variantes de partido. Pero ¿de esta manera? ¿en este momento?

Los minutos posteriores fueron del Numancia. El Dépor, aturdido, resistía y cogía las piezas del jarrón para intentar recomponerlo. Poco a poco volvió a llevar el pulso a la vertical, pero otro golpe, esta vez a favor, le rescató cuando aún no había hecho merecimientos. Miku no erraba desde los once metros en una de esas penas máximas que discute cualquier aficionado, pero con las que los colegiados, apegados al papel y a los que les mandan, no tienen dudas. 2-1. Otro alivio. 20 minutos para ser inteligentes, para sacar las tripas. El Numancia iba a apretar, seguro.

No tanto como hubiera deseado. Borja López vio la roja por una protesta o algo parecido tras una falta de Cotán en la frontal cuando Keko enfilaba portería. Aún se lo preguntan en Soria. Los visitantes con uno menos. Al Dépor se le abría el cielo. Los cambios empezaron a sucederse en ambos bandos y al conjunto visitante, ya algo cansado, le costó inquietar a Lucho. Solo la incapacidad del Dépor para defender con la pelota y la ansiedad de Raí por marcar su gol le generaron más problemas de los planeados en un contexto favorable. Hubo un ligero susto en el descuento, pero el miedo no tenía sustento real, estaba en la mente de todos los deportivistas, que bastante han sufrido ya esta temporada y que hoy se toman un leve respiro.

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FICHA TÉCNICA (Deportivo-Numancia, 2-1)

Deportivo: Lucho García; Bóveda, Mujaid, Borja Granero, Héctor Hernández; Borges (Uche Agbo, m.81), Bergantiños, Villares; Keko (Rayco, m.81), Miku y Lara (Raí, m.81).

Numancia: Ximo Miralles (Jara, m.80); Lillo, Borja López, David Castro, Diego Aguirre; Manzanara, Cotán; Tamayo (José Fran, m-80), Menudo, Moha (Del Campo, m.85); y Asier Benito (Gabare, m.80).

Goles: 1-0, M.23: Lara. 1-1, M.55: Asier Benito. 2-1, M.73: Miku, de penalti.

Árbitro: Pérez Muley, del Comité madrileño. Expulsó con roja directa a Borja López (m.77), del Numancia. Mostró amarilla a Diego Aguirre (m.42) y David Castro (m.44), del conjunto soriano y a Granero (m.57), del Deportivo.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de la segunda fase de Segunda B disputado en el Estadio Abanca-Riazor ante 1.000 espectadores (aforo limitado por la Covid-19).