14 de junio de 2018
14.06.2018

De la alcachofa se aprovecha todo

Una bióloga gallega desarrolla métodos sencillos y limpios para obtener compuestos de interés farmacológico y alimentario a partir de restos de calamar y alcachofa

14.06.2018 | 14:58
Diana Noriega.

Datos

  • Pluma de pota y restos de alcachofa. A partir de la pluma de pota se obtienen quitina y quitosano al 98% de pureza. Y de los restos de alcachofa se extraen antioxidantes.
  • Técnicas baratas y respetuosas. Los métodos de extracción son baratos y no agreden el medio ambiente.
  • Andamiajes celulares y nanocápsulas. Los andamiajes celulares fabricados con quitosano se utilizan con éxito en la regeneración de tejidos. También para fabricar nanocápsulas que liberen fármacos o antioxidantes.

Los descartes de calamar y los restos de alcachofa que no se comercializan pueden convertirse en andamiajes celulares para regenerar tejidos dañados o en nanocápsulas de gran interés para la industria farmacéutica, cosmética y alimentaria. Diana Noriega ha puesto a punto métodos sencillos, baratos y respetuosos con el medio ambiente para obtener quitina, quitosano y antioxidantes de desechos. Sus resultados ya los aplica una empresa chilena que exporta alcachofa a más de 20 países

Los desechos industriales que terminan en la basura pueden convertirse en productos naturales de alto valor añadido a través de procesos sencillos, baratos y respetuosos con el medio ambiente. La bióloga gallega Diana Noriega Rodríguez ha diseñado estos novedosos métodos para obtener quitina y quitosano de alta pureza de la pluma de calamar, así como antioxidantes de la alcachofa. En este último caso, sus resultados ya están siendo aplicados en la empresa chilena Pentzke, que le cedió material para sus estudios.

"Quería desarrollar una investigación aplicada, no solo centrada en experimentos de laboratorio, y aportar mi pequeño granito de arena para concienciar a la sociedad no solo sobre la necesidad de reducir el consumo de los recursos naturales, sino también de aprovechar los desechos industriales para obtener beneficios reales. Y he puesto a punto métodos limpios porque no tendría sentido utilizar técnicas agresivas y con los que se obtienen los mejores resultados posibles", explica la autora. El trabajo constituye su tesis doctoral, realizada dentro del programa del Campus del Mar, y estuvo codirigida por el profesor de la Universidade de Vigo Lorenzo Pastrana y Ricardo Pérez, científico del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC. En este centro vigués realizó el primer año de sus estudios antes de desplazarse a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Chile, y posteriormente a la de Reading, en Reino Unido.

Noriega eligió la pota -Illex argentinus- por ser una especie clave en las capturas de la flota gallega. En las instalaciones del IIM puso a punto la técnica para extraer de la pluma -la estructura interna del animal-, con una concentración muy baja de sosa, quitina al 98% de pureza. Y posteriormente obtuvo de ella quitosano.

"Ambos compuestos tienen aplicación en la agricultura por su actividad antifúngica y en biorremediación para limpieza de suelos agua. Y con mayor grado de pureza se utilizan en la industria farmacéutica, porque absorben la grasa, y en la industria alimentaria para crear biofilms que protegen y conservan los alimentos en sustitución de los plásticos", explica.

Los métodos para la extracción, con etanol y agua, de los antioxidantes que contienen los residuos de la alcachofa los puso a punto durante un segundo año de tesis en Chile. Y en el tercero, en 2017, se fue a la Universidad de Reading, donde aplicó por primera vez a estos compuestos naturales técnicas de gases coloidales para conseguir una solución "más manejable y estable" del almacenamiento y utilización.

La parte más novedosa de su tesis está relacionada con la creación de andamiajes celulares con quitosano y colágeno para reparar tejidos dañados: "Estas estructuras son biodegradables y no producen reacciones alérgicas cuando se insertan en el organismo. Se están produciendo resultados sorprendentes en la regeneración de tejido óseo y cartilaginoso y ya se empiezan a utilizar en el adiposo. El problema es que producir estos compuestos es muy caro, de ahí el interés por obtenerlos de forma natural y con métodos baratos".

A la experta le gustaría ampliar su investigación con la elaboración de nanocápsulas a partir de los polímeros extraídos de la pluma de calamar. "El quitosano es un encapsulante muy bueno para la liberación controlada de fármacos, nutrientes, antioxidantes o compuestos como el ácido hialurónico. De hecho, un grupo que pertenece a la empresa de cosmética natural La Phyto ha mostrado interés por el encapsulamiento de antioxidantes y moléculas bioactivas", revela.

"Y en la industria alimentaria pueden encapsularse antioxidantes que se liberan en el interior de los alimentos cuando empiezan a corromperse. En caso de ser ingeridos antes por el consumidor se abren en su estómago sin causar ningún efecto nocivo", plantea.

Diana Noriega ya ha publicado un artículo científico con los resultados de su tesis y tiene a punto otros dos. La bióloga viguesa, que también tiene un máster en Conservación Animal por la Universidad de Exeter, trabajó en esta institución británica durante cinco años antes de regresar a Galicia. Ahora está buscando becas de investigación para poder continuar con sus estudios.

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