Los dos supervivientes en el accidente del autobús que se cayó al río Lérez en Nochebuena en Pedre (Cerdedo-Cotobade) y en el que fallecieron siete pasajeros, utilizaban el cinturón de seguridad en el momento del siniestro, según indican fuentes de la investigación. Se trata del conductor del autocar, Carlos Monzón, de 63 años, y de una vecina de Ponteareas, María del Rosario González Rocha, de 49 años. Las mismas fuentes apuntan que en el caso de la mujer, se basan en lo que declaró ella misma durante su estancia en Montecelo de Pontevedra, antes de ser trasladada al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde continúa ingresada.

Estas dos personas viajaban en la parte delantera del vehículo, la zona que registró menos daños tras precipitarse más de 30 metros desde el puente de la N-541 donde se produjo el accidente en medio de un fuerte aguacero. La Guardia Civil trata de comprobar si alguno de los siete pasajeros que fallecieron también utilizaba o no el cinturón, por lo que la instrucción del caso sigue abierta y todo apunta a que todavía faltan meses para dar por cerrada la investigación.

Después de tomar declaración a los dos supervivientes, reconstruir el accidente y analizar el vehículo en las naves de la empresa Monbus en Lourizán (Pontevedra), el siguiente paso será recabar los testimonios de conductores y vecinos que pasarían por la zona, así de los agentes y miembros del operativo de rescate que intervinieron en el accidente.

María del Rosario González fue interrogada por la Guardia Civil a principios de semana, justo después de abandonar la UCI de Montecelo y ser trasladada a planta. Por su parte, el chófer fue citado en la noche del jueves en la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, donde prestó declaración durante varias horas.

Otro de los apartados que analizan los investigadores es la documentación e historial del vehículo. La empresa de transportes Monbus ha declinado realizar comentarios sobre este accidente, pero otras fuentes apuntan a que la Guardia Civil ha requerido datos documentales sobre el estado técnico del autobús, los posibles partes de incidencias de los conductores o sus posibles reparaciones, si las tuviera. Estas mismas fuentes apuntan que el autocar no tiene más de seis años por lo que se considera "prácticamente nuevo".

Por su parte el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) ya ha abandonado Pontevedra después de permanecer dos días en la provincia, tiempo en el que realizaron una reconstrucción del siniestro en el mismo escenario de la N-541, y una exhaustiva inspección del propio vehículo. En este trabajo, además de analizar diversos aparatos electrónicos del autobús, se efectuó su escaneo completo y fotografías de un vehículo similar para poder hacer una comparativa. El vehículo continúa custodiado en las instalaciones de la empresa en Lourizán y aún permanecerá algún tiempo en ese lugar por si es necesario realizar nuevas pruebas.

El ‘aquaplaning’, posible causa del accidente

Por el momento no hay conclusiones, ni siquiera provisionales, de lo ocurrido, pero una de las hipótesis es que se produjera el fenómeno del ‘aquaplaning’, ya que en el momento del accidente caía una intensa lluvia y los vecinos aseguran que a la entrada del puente de Pedre se acumulan grandes bolsas de agua. Finalmente, el atestado definitivo que se entregará al juzgado de Instrucción número 2 de Pontevedra. No obstante, la elaboración de ese informe aún puede durar varios meses.

El accidente ocurrió sobre las 21.20 horas del día de Nochebuena, cuando un autobús de la empresa Monbus, de la línea regular entre Lugo y Vigo, se precipitó al río a la altura del kilómetro 67,5 de la N-541, en la parroquia de Pedre. Dos de los fallecidos fueron rescatados la misma noche del suceso, con un fuerte temporal. Otras cuatro víctimas fueron localizadas durante la jornada del domingo y la séptima fallecida, el lunes.